Claves para el TDAH en las vacaciones de verano
Rutinas, medicación y campamentos: claves para el TDAH en las vacaciones de verano
Con el final de curso, muchas familias repiten la misma duda: «¿Y ahora qué hacemos con el TDAH en verano?». El neuropediatra Daniel Martín Fernández Mayoralas, del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y Olympia, ofrece una guía práctica basada en la evidencia para unos meses más tranquilos
Con el fin de curso llegan los exámenes… y las dudas. ¿Hay que suspender la medicación? ¿Es bueno «dejar descansar» al niño? ¿Conviene apuntarle a campamentos? ¿Debe seguir estudiando? ¿Es mejor que haga mucho deporte?
Según el doctor Daniel Martín Fernández Mayoralas, neuropediatra del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo, la respuesta tiene un matiz importante: depende del niño. «No existe una receta universal para todos los niños con TDAH. La decisión debe adaptarse a la edad, la gravedad, los síntomas, la situación familiar, el descanso, el apetito, el crecimiento y el tipo de actividades previstas durante las vacaciones», explica.
Durante años se ha tratado el verano como una especia de «pausa terapéutica» en la que, al desaparecer las exigencias escolares, parecía que el TDAH también desaparecía. Hoy sabemos que no es así y que el colegio es solo uno de los escenarios donde se manifiesta el trastorno. La impulsividad, la desorganización, la baja tolerancia a la frustración o los problemas de autorregulación siguen ahí en casa, con los hermanos, en viajes, actividades deportivas y en la convivencia diaria.
Doctor Daniel Martín Fernández Mayoralas
De problema a oportunidad
Paradójicamente, el verano puede ser una oportunidad extraordinaria para trabajar aspectos que durante el curso quedan eclipsados por los deberes y los exámenes. Autonomía, habilidades sociales, deporte, autoestima, hábitos de sueño y relación familiar. El objetivo no es que el niño tenga un verano perfecto, sino que toda la familia tenga un verano más llevadero.
El objetivo del verano es aprovechar un entorno con menos presión académica para fortalecer las habilidades que el niño necesitará durante toda su vidaNeuropediatra del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo
El mejor verano para un niño con TDAH no es necesariamente el más relajado, sino aquel que combina diversión, autonomía, actividad física, descanso y una estructura suficiente. Los niños suelen funcionar mejor cuando el verano no es ni completamente caótico ni completamente rígido.
Cinco pilares para organizar el verano de un niño con TDAH
El verano del TDAH en vacaciones puede organizarse en torno a cinco pilares sencillos: mantener una estructura básica, aprovechar bien las actividades organizadas, decidir qué hacer con la medicación, potenciar el ejercicio físico y cuidar el sueño y la organización familiar.
Los niños necesitan descanso, juego y desconexión del colegio, pero también una mínima previsibilidad: saber qué va a ocurrir, qué se espera de ellos y cómo pueden conseguir refuerzos positivos. Una agenda visible, rutinas sencillas de mañana, tarde y noche y normas claras ayudan a reducir conflictos y a mejorar la autoorganización.
Los niños necesitan descanso, juego y desconexión del colegio, pero también una mínima previsibilidad
Uno de los modelos más estudiados son los llamados Summer Treatment Programs, desarrollados para niños de 6 a 12 años con TDAH. No son simples campamentos, sino programas terapéuticos que combinan deporte, actividades académicas breves, entrenamiento en habilidades sociales, normas claras, sistemas de puntos, recompensas, consecuencias proporcionadas y trabajo específico con los padres. Los estudios realizados en Estados Unidos y Japón han demostrado mejoras en conducta, relaciones sociales y funcionamiento familiar.
¿Suspender o no suspender la medicación?
La pregunta sobre la medicación se repite cada verano. Las llamadas «vacaciones terapéuticas» pueden ser razonables en algunos casos muy determinados, pero no sólo cuando hay pérdida de apetito, peso -que simpre es tal cuando se analiza el índice de masa corporal- o preocupación por el crecimiento que puede ser trivial y que a veces corresponde a un retraso constitucional, más frecuente en niños con TDAH que en niños normotípicos.
Sin embargo, hay niños que, incluso sin colegio, siguen necesitando tratamiento para regular mejor la impulsividad, la convivencia, los viajes, los campamentos o las actividades sociales. Además, otros factores psicológicos, como la irritabilidad, la ansiedad u otras comorbilidades, suelen ser tan imposrtantes o más que el apetito, el peso o el crecimiento a la hora de decidir si mantener, subir, bajar, retirar o cambiar el tratamiento.
Como norma general, suspender la medicación no es recomendable en la mayoría de los casos. La decisión debe tomarse siempre con el neuropediatra o psiquiatra infanto-juvenil, valorando beneficios y riesgos de forma individualizada. En la práctica, retirar el tratamiento debería ser la excepción y no la norma.
Deporte, sueño y pantallas
La actividad física es uno de los grandes aliados del TDAH. El ejercicio regular puede mejorar los síntomas nucleares del trastorno, las funciones ejecutivas y el funcionamiento social.
En la práctica, esto significa que el verano debería incluir movimiento diario: natación, bicicleta, caminatas, juegos al aire libre, artes marciales o deportes de equipo, adaptados a los gustos y posibilidades del niño. «No se trata solo de cansarle, sino de ayudar a su cerebro a autorregularse mejor», explica el doctor Martín Fernández Mayoralas.
No se trata solo de cansarle, sino de ayudar a su cerebro a autorregularse mejorNeuropediatra del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo
El sueño merece un capítulo aparte. Muchos niños con TDAH presentan dificultades para dormirse, despertares, sueño insuficiente u horarios muy retrasados, lo que empeora la atención, la irritabilidad y la conducta durante el día. Puede haber más flexibilidad, pero manteniendo una hora razonable para acostarse y levantarse, reduciendo pantallas por la noche y procurando exposición a la luz natural por la mañana.
También conviene evitar que las pantallas ocupen todo el tiempo libre. Videojuegos, redes sociales y vídeos cortos pueden formar parte del ocio, pero cuando desplazan el sueño, el deporte, la convivencia o las actividades al aire libre, suelen aumentar la irritabilidad, la dependencia de recompensas inmediatas y los conflictos familiares. Es preferible pactar horarios concretos y ofrecer alternativas reales, no solo prohibiciones.
El papel de los padres
La evidencia sobre entrenamiento conductual para padres recuerda que el manejo del TDAH no depende solo del niño. Normas claras, instrucciones breves, refuerzos positivos, anticipación de cambios y consistencia entre adultos pueden transformar el clima familiar.
El verano es un momento idóneo para practicar estas estrategias sin la presión diaria de los deberes. Avisar con tiempo de las transiciones («en cinco minutos recogemos y nos vamos»), elogiar conductas concretas en lugar de centrarse solo en los errores y aplicar consecuencias proporcionadas y consistentes reduce la conflictividad y mejora la autoestima del niño.
«Cuando las familias cuentan con herramientas claras y un plan realista, el verano deja de ser un campo de batalla y se convierte en una oportunidad terapéutica», resume el neuropediatra.
Cuando las familias cuentan con herramientas claras y un plan realista, el verano deja de ser un campo de batallaNeuropediatra del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo
La recomendación final es que el verano de un niño con TDAH debe ser más flexible que el curso escolar, pero no completamente desorganizado. La combinación ganadora incluye estructura suficiente, actividad física diaria, sueño protegido, normas claras, uso razonable de las pantallas, refuerzo positivo y decisiones médicas individualizadas.
Si buscas un plan adaptado a tu hijo, las unidades de neuropediatría del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo, de Quirónsalud, pueden ayudarte a diseñar unas vacaciones que cuiden tanto de su bienestar como de la convivencia familiar.