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01 de marzo de 2024

La consellera de Educación catalana, Anna Simó

La consellera de Educación catalana, Anna SimóEFE

Cataluña

La receta de la consejera catalana para mejorar la educación tras el informe PISA: «Hacer piña y no dar bandazos»

Anna Simó cree que un reto importante es la mejora del catalán oral y se quieren impulsar las aulas para que los alumnos recién llegados aprendan catalán en tres meses

Hacer piña y no dar bandazos. Son las dos recetas principales de la consejera de Educación, Anna Simó (ERC), para hacer frente a los resultados demoledores que ha arrojado el informe PISA para Cataluña. Y es que los alumnos catalanes se sitúan por debajo de la media de los países de la OCDE y a la cola de España en todas las materias analizadas: ciencias, matemáticas y comprensión lectora. También ha anunciado un paquete de diez medidas para mejorar el sistema educativo.
Eso sí, no ha habido ni un atisbo de autocrítica. Más bien ha trasladado la responsabilidad a los sucesivos gobiernos de España porque cada uno ha presentado y aprobado su propia ley orgánica de Educación. Y también ha insistido en que la pandemia ha influido en ese empeoramiento de los resultados académicos en Cataluña.
Más allá de esta cuestión, ha destacado la necesidad de un pacto por unas «políticas educativas resilientes en mínimo dos legislaturas más»; impulsar la educación inclusiva; fomentar la educación a tiempo completo; la universalidad de 0 a 3 años y plantea «cambios en profundidad» en el Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo para convertirlo en una agencia «potente» de evaluación y prospección educativa.

Aprender catalán en tres meses

También ha dejado claro que un reto especialmente importante es el catalán oral. En este sentido, y también relacionado con la lengua, ha avanzado que se quiere exportar a todo el territorio las aulas de aceleración para acoger alumnos de tercero y cuarto de ESO a partir del próximo curso. Ahora se están llevando a cabo pruebas piloto en algunos centros en concreto. Lo que se pretende con estas aulas, es que los alumnos recién llegados aprendan catalán en tres meses.
Por todo ello, la consejera ha hecho un llamamiento a las familias para que «tengan confianza en el sistema educativo, porque tiene unos pilares muy sólidos»; también ha trasladado a los profesores su apoyo para seguir mejorando y ha insistido en la necesidad de un acuerdo amplio con todos los grupos parlamentarios para impulsar proyectos y medidas de mejora de la educación en Cataluña.
A Anna Simó se le ha preguntado también por el hecho de que, en un primer momento, desde el Departamento se atribuyera los malos resultados de Cataluña a la «sobrerrepresentación del alumnado inmigrante». La consejera ha explicado que se apuntó a la «posibilidad de que hubiera un error muestral». Se estudió esta cuestión, pero la muestra estaba bien hecha y se trató de «un error sobre las apreciaciones de la muestra que no volverá a pasar». De ahí que al día siguiente, desde la consejería, se hiciera público un comunicado «rectificando».

Cataluña, a la cola

Recordemos que según el último informe PISA, en matemáticas, Cataluña pierde 21 puntos y obtiene 469, muy lejos del líder, que es Singapur. Es la peor nota desde 2006. La media española es de 473 puntos. Sólo están por detrás de Cataluña, en este ámbito, Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla. En ciencias, esta comunidad obtiene el peor dato desde 2003, con 477 puntos, y se queda a ocho puntos de la media española. Y también es importante el desplome en comprensión lectora. Cataluña ha conseguido 462 puntos, 22 menos que en las últimas pruebas, las del 2018. La media española es doce puntos superior, y catorce la media de los países de la OCDE.
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