Grupo de alumnos de Formación Profesional
Nuevos datos del Ministerio de Educación muestran la realidad de los sueldos de la FP
Por otro lado, este análisis también subraya la persistencia de marcadas desigualdades en el abandono educativo según género, entorno familiar y nacionalidad
En 2025, España ha registrado una de las cifras más bajas de abandono educativo temprano de su serie histórica, situándose en el 12,8 % de jóvenes entre 18 y 24 años que ni completaron la educación secundaria ni estaban participando en formación reciente. Este dato, extraído del informe de Funcas sobre el abandono educativo temprano en España y su análisis comparado, representa una ligera disminución respecto al 13,0 % registrado en 2024 y consolida una tendencia de descenso prolongada en la última década.
De los datos del informe extraídos del Ministerio de Educación se observa que la Formación Profesional ofrece una inserción laboral elevada, pero con diferencias salariales relativamente contenidas entre sus distintos niveles. De acuerdo con el análisis, el salto de ingresos entre quienes completan una FP básica y quienes obtienen un título de FP superior ronda los 4.700 euros brutos anuales. Existe, por tanto, un retorno económico por prolongar la formación, aunque la brecha es moderada.
Por otro lado, este análisis muestra la persistencia de marcadas desigualdades en el abandono educativo según género, entorno familiar y nacionalidad. En 2025, los hombres presentan una tasa de abandono del 15,9 %, muy superior a la de las mujeres (9,5 %), con una brecha de 6,4 puntos porcentuales.
Asimismo, los jóvenes cuyas madres tienen solo educación primaria o inferior registran una tasa de abandono que supera el 32 %, frente a apenas 2,4 % entre aquellos cuyas madres alcanzaron estudios superiores, casi 14 veces menos. Por otro lado, la tasa de abandono de jóvenes sin nacionalidad española se eleva al 30,7 %, casi el triple de la población con nacionalidad española (9,8 %).
A nivel territorial, comunidades como País Vasco (3,6 %), Navarra (7,8 %) o Cantabria (8,9 %) presentan tasas muy por debajo de la media española y, en algunos casos, incluso inferior a la media europea. En contraste, regiones como Murcia (20,6 %), Canarias (15,9 %) o Castilla-La Mancha (15,7 %) continúan con cifras elevadas.