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Alumnos de Segundo de Bachillerato durante la primera jornada de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)

Alumnos de Segundo de Bachillerato durante la primera jornada de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)Europa Press

Esta es la salida laboral olvidada que cobra relevancia tras la PAU

Más de la mitad de los estudiantes de Bachillerato desconoce qué quiere estudiar al terminar la etapa secundaria

Miles de estudiantes en toda España acaban de examinarse de la PAU. Con ella llegan, puntualmente, los nervios, las dudas y una pregunta qué pesa más de lo que parece: ¿y ahora qué? Según datos recientes, más del 50 % de los estudiantes de Bachillerato no tiene claro qué quiere estudiar una vez superada la prueba de acceso. Una cifra que invita a ampliar el foco más allá de la universidad.

La cultura del «primero, la carrera» sigue muy arraigada en España. Sin embargo, la realidad del mercado laboral es considerablemente más amplia. Junto a la formación universitaria y la profesional, existe una tercera vía que históricamente ha pasado desapercibida entre los más jóvenes: la oposición. Y no precisamente porque ofrezca menos, sino porque se conoce menos.

A diferencia de lo que muchos piensan, preparar unas oposiciones no es un camino reservado a quienes no lograron entrar en la universidad, ni una decisión que deba tomarse a los dieciocho años. Se trata de una vía profesional que puede iniciarse —o retomarse— en cualquier etapa de la vida, y que ofrece algo que escasea en otros sectores: estabilidad real a largo plazo.

Más allá del acceso inicial, la función pública permite crecer dentro de la Administración mediante procesos de promoción tanto vertical como horizontal, una posibilidad que sigue siendo una gran desconocida para buena parte de la población.

Los números respaldan el interés de esta vía. En 2026, la Oferta de Empleo Público en España ha superado las 37.000 plazas: más de 27.000 en la Administración General del Estado y cerca de 10.000 en las fuerzas y cuerpos de seguridad. A estas cifras se suman las convocatorias propias de cada comunidad autónoma, que año tras año amplían el abanico de oportunidades a nivel territorial.

«Creemos que el desconocimiento sobre estos procesos selectivos es, en gran medida, el origen del problema», señala Loly Valiñas, directora de Opostal. «Llevamos más de 52 años acompañando a nuestros alumnos en este proceso porque sabemos que la preparación marca la diferencia”. La vía más realista para conseguir plaza es entrar por la puerta grande: las oposiciones de Auxiliar Administrativo del Estado y Administrativo del Estado, las de mayor número de plazas de acceso libre, desde las que después se promociona internamente al puesto que mejor encaje con cada perfil», añade.

Frente al estereotipo del funcionario de ventanilla, la realidad de los cuerpos públicos actuales es diversa y transversal. Existen plazas para perfiles técnicos, sanitarios, docentes, jurídicos, de seguridad y muchos más. La oposición, en definitiva, no es una categoría profesional cerrada, sino una forma de acceder a un amplísimo abanico de profesiones con garantías.

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