El lendakari, Imanol Pradales, con una bandera del País Vasco
El País Vasco urde un plan para cambiar los hábitos lingüísticos de los niños y que no hablen español
Se trata de la campaña Euskaraldia, que cuenta con un amplio respaldo institucional, se desarrolla también en numerosos centros educativos y tiene como finalidad declarada modificar los hábitos lingüísticos de la ciudadanía
La asociación Hablamos Español ha denunciado la creciente utilización de los centros educativos como instrumento para promover campañas cuyo objetivo no consiste únicamente en enseñar o fomentar las lenguas cooficiales, sino en modificar los hábitos lingüísticos de niños y adolescentes, extendiendo esa influencia más allá del ámbito escolar.
Por un lado, en el País Vasco, esta entidad ha señalado a la campaña Euskaraldia, que cuenta con un amplio respaldo institucional, se desarrolla también en numerosos centros educativos y tiene como finalidad declarada modificar los hábitos lingüísticos de la ciudadanía.
Entre las actividades dirigidas al alumnado figura el denominado Mintzatratua, mediante el cual los menores asumirían compromisos de utilización del euskera con compañeros, profesores y personal del centro, así como fuera del ámbito escolar.
Por otro lado, en Galicia el programa «21 días co galego e máis», impulsado por la Xunta de Galicia y desarrollado en centros educativos, propone que los alumnos utilicen el gallego durante las veinticuatro horas del día durante veintiún días consecutivos, incluyendo las relaciones familiares y sociales. El propio programa persigue la creación de nuevos hablantes habituales (neofalantes), es decir, modificar de forma permanente los hábitos lingüísticos del alumnado.
A juicio de Hablamos Español, «aunque ambas iniciativas nos son exactamente iguales, comparten un mismo objetivo: influir en la lengua habitual utilizada por los menores, tanto dentro como fuera del colegio».
Esta asociación considera que existe una diferencia esencial entre promover el aprendizaje de una lengua y utilizar la escuela para orientar las decisiones personales de los alumnos sobre la lengua en la que desean relacionarse con su familia, sus amigos o en su vida cotidiana.
«Las administraciones públicas tienen plena legitimidad para garantizar el conocimiento de las lenguas oficiales. Sin embargo, esta actuación no debería extenderse al ámbito privado mediante campañas destinadas a transformar los hábitos lingüísticos personales de niños y adolescentes», sostienen.
Asimismo, Hablamos Español solicitará la intervención de distintas instituciones para que analicen si este tipo de actuaciones resulta compatible con el derecho de las familias y de los menores a desarrollar libremente sus hábitos lingüísticos fuera del ámbito estrictamente educativo.