23 de mayo de 2022

Echenique y Belarra en una imagen de archivo en el Congreso

Echenique y Belarra en una imagen de archivo en el CongresoEfe

Daños colaterales 

Podemos intenta calmar a sus bases ante las críticas internas por plegarse a la CEOE

El propio Echenique reconoce que no está «excesivamente cómodo» con el pacto con la patronal. Un acuerdo que está muy lejos de lo que prometieron los morados en su programa electoral

La reforma laboral pactada entre Yolanda Díaz, la patronal y los sindicatos ha dejado un regusto amargo en Podemos. El partido que un día soñó con asaltar los cielos -Pablo Iglesias dixit- se ha tenido que envainar su programa electoral una vez más.
En el último, con el que concurrió a las elecciones generales de 2019, los morados prometían «derogar la reforma laboral de Zapatero de 2010 y la de Rajoy de 2012». Que, según afirmaba Podemos entonces, «han impedido que la gente recuperara los niveles de bienestar previos a la crisis y que fueron escritas al dictado de la troika y con el beneplácito de la CEOE y el Círculo de Empresarios».
Las críticas internas al acuerdo con la CEOE y Cepyme y a la poca ambición del nuevo marco laboral resuenan como un zumbido en los oídos de los dirigentes de Podemos estos días. Por si los de Ione Belarra no tuvieran suficiente con escuchar a ERC y Bildu -sobre todo, aunque no solo- quejarse de lo conformistas que han sido los morados.
El propio portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, ha reconocido este domingo que ni él está «excesivamente cómodo con que haya acuerdo con la CEOE». «Las gentes de Podemos siempre somos ambiciosas cuando se trata de conseguir avances en derechos y es evidente que nuestro programa electoral va mucho más allá que el acuerdo de coalición con el PSOE. Pero también somos realistas y justos», ha escrito en Twitter.
Podemos y el resto de la cúpula morada se han lanzado a hacer «pedagogía» entre sus bases para acallar el ruido interno. Echenique ha colgado un hilo en la red social en el que se felicita de que por primera vez en España haya «una amplia reforma laboral que avanza los derechos de los trabajadores». «El giro es de 180º», según él.
También Belarra ha destacado que esta reforma protege a los trabajadores «frente a las inclemencias de la precariedad».
A los primeros que tendrán que convencer los morados es a sus parlamentarios. La reforma laboral que se aprobará el martes en el último Consejo de Ministros del año deberá ser convalidada en el Pleno del Congreso en los siguientes 30 días.
Lo malo para el Gobierno es que ERC y Bildu, así como el PNV, ya se han mostrado en contra de este acuerdo amadrinado por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo porque a su juicio es del todo insuficiente.
Como ya ha contado El Debate, se adivina un camino empedrado para la reforma en la Cámara Baja, puesto que el Gobierno no tiene plan B. Con el PP no puede contar -los populares ya han anunciado su voto en contra- y Ciudadanos, aunque quisiera, es una opción insuficiente. Además de incompatible con el bloque Frankenstein.
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