Pedro Sánchez sonríe ante Alberto Núñez Feijóo
Con todo a favor
Sánchez paga su exceso de confianza y acaba entregando el segundo debate a Feijóo
El presidente creyó que lo tenía ganado de antemano, entró en bucle y se encontró a un líder de la oposición a la ofensiva desde el primer minuto, que hasta ironizó con lo desigual de los tiempos
Creía Pedro Sánchez que lo de este martes en el Senado era pan comido. Creía que tenía ganado de antemano el debate con Alberto Núñez Feijóo con solo exhibir, nada más subir a la tribuna, un gráfico según el cual España es el país de la UE que más redujo su inflación entre agosto y septiembre, mientras proclamaba «vamos en la dirección adecuada».
Creía que iba a tumbar a un líder de la oposición que salía nuevamente a la tribuna en desventaja por su límite de tiempo. Qué podía salir mal si el presidente del Gobierno tenía un póquer de ases contra Feijóo: el apoyo de la conservadora Ursula Von der Leyen a sus recetas, Liz Truss y su reforma fiscal frustrada, el fantasma de Pablo Casado y la herencia de Mariano Rajoy.
Sin embargo, Sánchez pagó su exceso de confianza y acabó zarandeado por el líder de la oposición, mucho más seguro de sí mismo y a la ofensiva que la anterior vez. El gallego hasta se permitió pedir un tercer turno de intervención al presidente del Senado –que no se lo dio–, para dejar constancia de lo desproporcionado del duelo. Esta vez no fueron 132 minutos para uno y 27 para el otro, pero casi: 108 minutos para Sánchez (en tres turnos de 52, 42 y 14 minutos) y 32 para Feijóo (en dos turnos de 19 y 13 minutos).
Sánchez, en bucle
El presidente empezó con mal pie, repitiendo partes del discurso que pronunció el pasado jueves en el Congreso y recurriendo a los mismos mantras que el 6 de septiembre en el Senado ante el propio Feijóo: las recetas agotadas del neoliberalismo, su 'que paguen los ricos', lo dura que fue la pandemia para el Gobierno, la insolidaridad de «las élites», la protección de los más vulnerables, los recortes de la Sanidad y el impuesto a los ricos que heredó de Rajoy.
Parecía que Sánchez había entrado en bucle, y así permaneció durante los 52 minutos que duró su intervención inicial. Salió Feijóo a escena y lo primero que hizo fue afearle que autoplagiara su discurso del jueves en el Congreso y echar por tierra el gráfico de la inflación que con tanto orgullo había mostrado el líder del Ejecutivo. «España fue el último país de la UE en recuperarse tras la pandemia. Ahora la inflación subyacente está dos puntos por encima de la media, según Eurostat», afirmó.
Feijóo entrando en el Senado con su equipo
Feijóo salió a ganar el debate desde el primer minuto, sabiendo que tenía en contra el factor campo y hasta al árbitro. Lo primero que hizo fue recriminarle a su rival que se colgara las medallas que, en realidad, corresponden a las comunidades autónomas. Como la vacunación durante la pandemia y la instalación de parques fotovoltaicos. Y le pilló con la guardia baja cuando le espetó: «Han errado en todas las previsiones económicas. ¿Será insolvencia o mala fe?», utilizando el mismo estribillo que usó Sánchez en el anterior debate.
El presidente estaba desconcertado y tocado. Se le notaba en que constantemente comentaba las frases de Feijóo con la vicepresidenta Nadia Calviño, entre aspavientos y risas jocosas, cuando lo habitual en él es que se sumerja en sus papeles y en su móvil mientras le dan la réplica. Ya sea Feijóo en el Senado o Cuca Gamarra en el Congreso.
El líder de la oposición dejó el titular que quería al final de su primer turno, cuando emplazó al presidente a retirar el proyecto de Presupuestos Generales de 2023 –que él llamó «hipotecas generales»– y a negociar unos con el PP. También prometió en sede parlamentaria que él jamás pactará con los independentistas.
El intento de remontada
«Gracias por todas las propuestas», arrancó Sánchez con ironía su segunda intervención, queriendo poner de manifiesto que Feijóo no había hecho ninguna. Inmediatamente después sacó a colación el CGPJ y el Tribunal Constitucional, como justificando por qué su tono de este martes era más suave, «en aras de preservar ese espacio es importante». Y, a partir de ahí, trató de remontar.
El líder del Ejecutivo dedicó el resto de sus dos intervenciones a tratar de que Feijóo respondiera «si está de acuerdo o no» con a revalorización de las pensiones, con la subida del salario mínimo interprofesional y con el impuesto a las grandes fortunas. «Salga de su indefinición», le pidió.
Feijóo fue escurridizo en el tema de la subida de las pensiones, consciente de que es un terreno pantanoso
Pero el popular fue escurridizo en el tema de las pensiones, una vez más. El PP sabe que ese es un terreno pantanoso y que no gana nada tomando posición. Así que Feijóo se fue por la tangente, recordó que el entonces diputado Sánchez votó la congelación de las pensiones que decretó José Luis Rodríguez Zapatero en 2010 y añadió: «Como no les baje el IRPF, cobrarán menos pensión y pagarán más IRPF».
Sánchez volvió a la carga: «No tiene ninguna alternativa». Y Feijóo, en respuesta, le dio al presidente del Senado un taco de folios con todas las propuestas que le ha hecho al presidente desde abril. Algunas, como la rebaja del IVA de la electricidad y el gas, ha acabado adoptándolas el Gobierno.
Al término del debate, desde el Gobierno se apresuraron en proclamar vencedor al presidente. Porque –dijeron– Feijóo había demostrado que no tiene alternativa ni solvencia. Y le acusaron de perderse entre «la demagogia, las fake news y cifras falsas». Tanto empeño puso el monclovismo en difundir su relato de que Sánchez había arrollado que consiguió el efecto contrario: acentuar la sensación de que lo había perdido. O, al menos, no ganado.