Fachada de la casa donde fueron detenidos los padres de los menores
La niña de 13 años que denunció la casa de los horrores: «Tengo miedo de volver a casa»
Fue el director del instituto en el que cursa estudios la adolescente quien acudió al cuartel a denunciar
La jefa de estudios de un colegio de Colmenar Viejo, en Madrid, notó que una de sus alumnas, una adolescente de 13 años, suplicaba ayuda con los ojos, aunque en público no se atrevía a verbalizarlo. La mujer se la llevó aparte y cuando se quedaron las dos solas, se interesó por lo que la atormentaba. La menor rompió a llorar desconsolada, sin apenas poder decir palabra. Al final, cuando la jefa de estudios logró serenarla, la pequeña reveló el horror que vivía en su hogar: «No quiero volver a casa», suplicó. «Por favor, ayúdame. No puedo regresar».
La jefa de estudios prometió que le ayudaría, pero necesitaba saber por qué rehusaba volver a su hogar: «Mi padre me pega, muy fuerte. Los últimos días no he venido al cole porque tenía marcas en la cara y los brazos y se veían. Hasta que no se han quitado no me ha dejador asistir a clases», reveló entre lágrimas. «Y tu madre, ¿qué hace?», se interesó la jefa de estudios. «No puede hacer nada. A ella también le pega, a ella y todos mis hermanos. Nos golpea a todos con un cinturón y con un palo», explicó la menor.
La jefa de estudios alarmada pidió a la niña que le acompañase a ver al director del centro educativo, Óscar, el máximo responsable. Era 17 de marzo: 11.45 de la mañana. La adolescente volvió relató todos los detalles y el hombre, 45 minutos después estaba denunciando los hechos en el cuartel de la Guardia Civil mas cercano. Desgraciadamente la menor tuvo que dormir en su casa esa noche: regresó a la casa de los horrores.
A ese domicilio llevaron las autoridades una citación para que el padre, español (de origen y nacimiento), médico de profesión en uno de los hospitales públicos más conocidos de la Comunidad de Madrid, se presentase al día siguiente en el juzgado. Se iba a celebrar una comparecencia urgente de medidas cautelares para proteger a la menor. El problema es que el padre se enteró así de que su propia hija le había denunciado. Nadie sabe lo que pasó en esas horas, pero al día siguiente en el juzgado, la adolescente retiró la denuncia y dijo que se lo había inventado.
Los agentes de la Guardia Civil registraron la casa y se encontraron que el domicilio era un desastre: sólo estaba habilitado un cuarto de baño, las habitaciones nadaban en basura, menos el despacho del médico, ese sí que estaba perfectamente limpió y ordenado. Además de presuntamente agredir a sus ocho hijos de entre 4 y 14 años con un cinturón y un palo (que localizaron en los registros), les castigaban con horas a la intemperie, hiciese frío o calor. Los vecinos cuentan que a veces veían a los niños asomados a las ventanas con medio cuerpo fuera como si se fueran a arrojar al vacío.
En ese mismo registro, los investigadores localizaron grandes cantidades de material médico (desde gasas a esparadrapo) que se supone pudo haberse llevado del hospital en el que trabaja. Los dos progenitores fueron detenidos y a ambos se les investiga por los malos tratos a los menores. Al marido también por presuntamente someter y pegar a su esposa. De momento, por el mayor interés de los pequeños, el juez les ha retirado cautelarmente la patria potestad y han quedado bajo la tutela de un centro de primera acogida de la Comunidad de Madrid.