El yihadista de Algeciras
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El yihadista que asesinó a un sacristán en Algeciras: «Le maté porque era el demonio. No me arrepiento»
El Debate accede a la confesión y al atestado policial de la detención de Yassin Kanjaa
Yassin Kanjaa nació en Marruecos hace 25 años. Tiene tres hermanos, todos varones, que viven allí. Estudió la ESO y trabajó como camarero en su país antes de venir a España. Llegó a principios de 2022. Tenía una orden de expulsión pendiente. «Quise cumplirla. Me presenté en el consulado de mi país, pedí regresar pero no me hicieron caso». En España no hacía nada, salvo fumar hachís. Vivía en una casa ocupada con otras 8 personas y subsistía con el dinero que le mandaban sus padres desde Marruecos.
El pasado mes de enero, Kanjaa asesinó a un sacristán de una iglesia del centro de Algeciras. También hirió a cuatro personas, entre ellas a un sacerdote de otro templo católico. La policía lo detuvo poco después y él confesó: «Soy el mensajero de Dios, la persona que a la que maté era el demonio. Era Satán y me metía imágenes de muerte en la cabeza. También era un demonio el sacerdote al que asalté. No me arrepiento de nada y, de hecho, si pudiese, volvería a hacerlo».
Imagen del recorrido que hizo el yihadista de Algeciras
Cronología de los hechos
En su confesión también explica: «Hace dos meses empecé a con estas ideas, pero hace tres días recibí un flash que me ordenaba que tenía que matar a los demonios o suicidarme». Cuando le pidieron más detalles, Kanjaa se negó a responder: «Lo que he hecho se queda entre Dios y yo». A pesar de la negativa los agentes le insistieron: «Desde hace algo menos de un mes descubrí que estaba pecando y decidí cambiar de estilo de vida. Ahora rezo, doy limosna, aconsejo a mi familia cuando mi familia muestra ideas no acordes a la religión. Tres días antes de matar al sacristán sentí algo raro en mi interior por los ritos que realizaban los cristianos, a los que veía que tenían un pacto con Satanás. Yo quería que dejasen su fe cristiana por considerarlo que pactaban con Satanás: les intenté convencer pero me echaron de la iglesia. En este momento discutió con un marroquí-español que frecuenta esa iglesia por ser converso y no practicar la auténtica religión, el islam».
Kanjaa reconoce que agredió a esta persona con la intención de matarle: «Le dije que trabajaba para la magia que para mí significa hacer un pacto con el diablo. Me echaron de la iglesia la primera vez y fui a por el machete. Me sentía tan mal hacia la práctica religiosa en esa iglesia concreta, que sentí la revelación divina que le decía que debía actuar contra los ritos religiosos de esa iglesia. Volví con el machete porque tenía que matar a todos los sacerdotes que se encontraban en la iglesia».
Justo a continuación describe su comportamiento: «Primero me dirigí a una iglesia, la de arriba, y allí fui hacia hacia el cura que tenía un libro abierto mientras daba misa, y sin tener ninguna misericordia hacia él, porque tenía su corazón odioso, le asesté un golpe en el cuello con la intención de quitarle la vida. Después salí de la iglesia de arriba, hacia la de abajo y allí, nuevamente con la intención de matar al cura de esa iglesia tras verle. El cura se dio cuenta e intentó defenderse con una silla. Me asestó varios golpes. Yo sólo quería cortarle el cuello, matarle, para acabar con su maldad. Le di varios golpes para asegurarme de que le había matado».