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12 de julio de 2024

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante una conferencia

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante una conferenciaEFE

Ni neutralidad ni apariencia

Armengol lleva el bloqueo de la investidura a un nuevo récord arrastrada por Sánchez

La presidenta del Congreso no fijará la fecha hasta después del juramento de la Princesa Leonor del día 31, dejando corto el precedente de Meritxell Batet en 2019

Francina Armengol no fijará la fecha del debate de investidura hasta después del juramento de la Princesa Leonor, lo que automáticamente le hará batir el récord que hasta ahora ostentaba su antecesora, Meritxell Batet.

Tras las elecciones generales de abril de 2019, esta última tardó 26 días en poner día y hora al debate de investidura de Pedro Sánchez. El Rey encargó formar gobierno a Sánchez el 6 de junio y hasta el 2 de julio Batet no movió ficha. La investidura quedó fijada para los días 22, 23 y 25 de julio, aunque finalmente fue fallida y hubo repetición electoral.

El próximo martes, el día en el que la heredera jurará la Constitución en una sesión conjunta de las Cortes, se cumplirán cuatro semanas desde que Felipe VI designó a Sánchez candidato a la investidura, a pesar de que el monarca no pudo saber de primera mano la opinión de la mayoría de los socios del presidente en funciones, porque ERC, Bildu, Junts y el BNG ni siquiera acudieron a la Zarzuela.

Desde entonces, Armengol se ha limitado a dejar pasar los días, a la espera de que Sánchez le diera luz verde para poner fecha a su investidura. Y ese momento aún no ha llegado. Los socialistas no quieren dar el paso hasta no tener cerrado el acuerdo con Carles Puigdemont, para no forzar la máquina. Y, de paso, para achicar el margen de maniobra del presidente de Junts.

El miércoles se celebró una reunión de la Mesa del Congreso. Los representantes del PP en el órgano de gobierno de la Cámara volvieron a pedir a Armengol que fije la fecha de una vez por todas, según fuentes populares. Recriminaron a la presidenta del Congreso que está conculcando el artículo 99 de la Constitución, el que regula el mecanismo de la investidura. Sospechan que pretende agotar el plazo para evitar que, en el supuesto de que Sánchez fracasara, hubiera tiempo de celebrar un tercer debate de investidura antes del 27 de noviembre. Es decir, antes de la disolución automática de las Cortes.

Armengol no hizo comentario alguno al respecto. De momento, todo su afán es dejar pasar el 31 de octubre, una fecha de gran «dimensión jurídica» y muy señalada para la «continuidad de la Corona», según lo reconoció el Consejo de Ministros en su reunión del 10 de octubre, cuando dio trámite a la sesión conjunta de las Cortes del último día de octubre.

A puerta cerrada, la presidenta del Congreso también avisó al resto de los miembros de la Mesa de que convocará una nueva reunión el jueves o el viernes de la semana que viene, sin concretar. Pero ello no quiere decir que para entonces haya fecha de la investidura.

El enfado del PP y de Vox con la tercera autoridad del Estado va en aumento. La portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, acusó este jueves a Armengol de perpetrar el «tercer secuestro» de la Cámara en lo que llevamos de democracia. Después -afirmó- del 23-F y del cerrojazo del Congreso en el primer estado de alarma, más tarde declarado inconstitucional por el tribunal de garantías. Según Millán, Armengol está actuando como una «afiliada» del PSOE, y no con la neutralidad que sería exigible a un cargo institucional de tanta relevancia como el suyo.

A la falta de fecha para la investidura se suma que Armengol sigue sin convocar la Junta de Portavoces, el control del Congreso al Ejecutivo es inexistente y las comisiones parlamentarias aún no están constituidas -salvo dos-, de manera que los ministros en funciones no pueden comparecer en ellas. En la reunión del miércoles, los miembros de la Mesa acordaron la composición de la Diputación Permanente, pero nada más.

Por lo que se refiere a la investidura, desde 2016 la fecha nunca se ha fijado de forma inmediata, salvo en el caso de Alberto Núñez Feijóo a comienzos de curso. Entonces, Armengol tardó solo horas en adjudicarle día. Pero una cosa son 12 días, como se tomó Patxi López para fijar la investidura de Sánchez en febrero de 2016, y otra el mes largo que se va a tomarse Francina Armengol. Hasta que su jefe de filas le dé la orden.

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