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Santiago Abascal y Enrique García-Máiquez, en los cursos de verano del CEU

Santiago Abascal y Enrique García-Máiquez, en los cursos de verano del CEUCEU

Cursos de Verano CEU-María Cristina

Abascal: «La debilidad del Gobierno le hace convertirse en algo mucho más peligroso cada semana»

El líder de Vox ha protagonizado un encuentro en el marco de los cursos de verano CEU-María Cristina en San Lorenzo de El Escorial

Santiago Abascal ha expresado este jueves que «las mafias que rodean a la mafia gubernamental, las que extraen los beneficios de un Gobierno sin escrúpulos y debilitado, tienen la sartén por el mango». «Los españoles estamos en gravísimo peligro», ha denunciado, al tiempo que ha advertido que «la debilidad del Gobierno le hace convertirse en algo mucho más peligroso cada semana».

Lo ha hecho en el encuentro que ha protagonizado este jueves en San Lorenzo de El Escorial con el poeta y escritor Enrique García-Máiquez, en el marco de los Cursos de Verano CEU-María Cristina, en el que se ha abordado, además de la actualidad política, el debate sobre las etiquetas ideológicas, la batalla de las ideas y el compromiso político o la Hispanidad y las relaciones internacionales de Vox.

Abascal ha vuelto a recalcar este jueves que el problema no es el sanchismo, sino el socialismo en España y en todo el mundo. Considera que se incurre en un error en el discurso político y mediático cuando el problema se limita a Pedro Sánchez y su Ejecutivo, cuando, según ha denunciado Abascal, lo que ocurre no nace con la llegada del dirigente socialista al poder, sino que «viene de lejos», por «deslealtades y errores» de distinta intensidad, hoy «elevadísima».

«Es un error plantear la derrota del sanchismo. Es el socialismo en España y en todo el mundo, el socialismo que siempre ha fracasado. (...) El problema en España es el turnismo bipartidista que ha acabado siendo indistinguible», ha señalado. A renglón seguido ha criticado al PP, de quien considera que discute con intensidad con el Gobierno como se mostró ayer en el Pleno pero, para Abascal, solo discuten sobre la corrupción, no sobre ideología de género, políticas migratorias o políticas verdes, que, según recrimina Vox a los populares, comparten en Bruselas.

Las etiquetas ideológicas

Como ha manifestado en varias ocasiones, Abascal ha subrayado que él huye de las etiquetas ideológicas, aquellas con las que se clasifica a los partidos o a los políticos en conservadores, liberales o socialdemócratas entre otras muchas. «Defendemos la libertad, en todos los ordenes, el derecho a al vida, la propiedad privada, la separación de poderes, a nuestra patria, su unidad, sus fronteras, el orden, la ley». ¿Eso qué es? Se ha preguntado. «¿Es reaccionario, conservador, liberal, tradicionalista…? ¿Una mezcla de todo ello?».

A su juicio, además, la mayor parte de la gente no está pensando en esas clasificaciones, sino que lo que quiere saber es qué plantea hacer una formación política para lograr que la vivienda sea asequible o que haya seguridad en las calles, por ejemplo. Ha cuestionado, en este sentido, que para esto haya que aplicar un «recetario» liberal, conservador, reaccionario, socialista...Así, ha manifestado que él se identifica con la idea del sentido común, aludiendo a esa «revolución del sentido común» que defendió Donald Trump cuando llegó a la Casablanca.

Ha explicado, por otra parte, que al compromiso político le han llevado principalmente las ideas de la unidad de la patria y de la libertad. Su familia y él, y así lo ha recordado este jueves, han conocido de primera mano la «amenaza permanente» ejercida por la banda terrorista ETA simplemente por defender esas ideas en el País Vasco.

«Manipulación» de su mensaje sobre inmigración

A raíz de la polémica que se ha generado esta semana por unas declaraciones malinterpretadas de la diputada Rocío de Meer sobre inmigración y la propuesta de Vox de llevar a cabo deportaciones masivas de aquellos inmigrantes ilegales, o que delincan o que se nieguen a integrarse, Abascal ha denunciado que ha habido una «manipulación brutal» de su mensaje y ha negado que su formación quiera expulsar a ocho millones de inmigrantes, como así ha reproducido la izquierda mediática.

«El que llega ilegalmente tiene que irse, el que ha venido a robar, matar y violar tiene que irse, los niños menores que tenemos secuestrados institucionalmente tienen que irse (...) y los que vienen a vivir del esfuerzo de los españoles, tienen que irse», ha reiterado. Ha apuntado además que su mensaje o su postura en la cuestión migratoria no es algo nuevo, ni una estrategia, sino «una convicción profunda». Cuando era militante del PP y diputado en el Parlamento Vasco preguntado en una ocasión por cuáles consideraba los principales problemas que tenía España, además del terrorismo, señaló la inmigración procedente de países islámicos.

Se ha abordado en relación con la cuestión migratoria el debate moral que se abre en torno a ella y la postura que a este respecto mantiene la Iglesia Católica. Y en este sentido, ha señalado que, por ejemplo, las tesis del cardenal Robert Sarah son las mismas que las suyas y ha compartido que hace unos años tuvo ocasión de hablar con él y que al transmitirle que Vox ha sentido en algún momento «reproche» por parte de la «jerarquía» eclesiástica, él le dijo que hacía lo correcto, que llevara su cruz.

Ciertos «reproches» que también ha dicho haber recibido su partido por ejemplo en la cuestión del aborto, por las palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal, en la polémica por el protocolo provida que Vox pretendía poner en marcha en Castilla y León, en las que decía que no había que «politizar» con este tema. «He sentido por parte de la jerarquía, no de la Iglesia, en algunos momentos más el reproche que el aliento; tampoco exijo el aliento», ha expresado.

Libertad de las familias en la educación

Otro de los aspectos que se han abordado en este coloquio ha sido la cuestión del adoctrinamiento en las aulas y la reacción que este estaba provocando en muchos jóvenes españoles. El líder de Vox ha reivindicado el derecho de las familias a elegir la educación que quieren para sus hijos y ha incidido en su rechazo a que los políticos metan en las escuelas la memoria histórica o la Agenda 2030, como si fuera «ideología de Estado». Además, ha denunciado que el sistema educativo se ha convertido en «elemento de batalla ideológica» y que esto ha sido «muy negativo para los jóvenes».

«Valentía» en las relaciones internacionales

También se ha hablado sobre las alianzas internacionales que Vox ha ido construyendo estos años atrás tanto en Europa, que han desembocado en Patriots y en la relación con diferentes formaciones patrióticas, soberanistas y conservadoras y sus líderes, como Giorgia Meloni, Viktor Orbán o Marine Le Pen, como al otro lado del Atlántico, llegando a tener amistad también con Javier Milei y relación con la administración de Donald Trump en aquellas cuestiones que comparten, entre otros. En este sentido, preguntado sobre cómo se había logrado tejer esa red de alianzas, Abascal ha defendido que se ha hecho «con valentía».

Han partido de la base de que un político o una formación tiene sus planteamientos para su país, y dentro de esos planteamientos «hay puntos de coincidencia». «Creo que es muy importante fortalecer esas alianzas políticas y convertirlas si es posible en relaciones personales y poder vendérselas a los españoles para la defensa de los intereses de España cuando Vox tenga algo que decir en este país», ha expresado. «Eso se consigue solo con valentía (...). Ha habido otros que no tienen amigos porque no se atreven a acercarse a nadie, pretenden que sus amigos sean como ellos».

Como hizo recientemente con motivo de la Cumbre de la Iberosfera que organizaron Vox y Patriots, ha reivindicado el valor de la Hispanidad y la existencia de una «gran identidad». «Somos hermanos en muchos aspectos. Eso a España en lugar de otorgarle un lastre, le da una ventaja internacional», ha apuntado.

A su juicio, actualmente se ha llegado a un punto de inflexión, con el cambio en Estados Unidos o en Argentina y el surgimiento de partidos patriotas y soberanistas y «se ha puesto un dique al avance del progresismo enloquecido en forma de agenda woke, de múltiples géneros, de inmigración masiva, de ataque a las soberanías...». «Hay que aprovechar ese cambio para devolver a las patrias su fortaleza, para devolver a las personas su libertad y su dignidad arrebatada y tengo mucha esperanza», ha afirmado.

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