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El papel de la Guardia Civil en los incendios evidencia el abandono de Sánchez a la España rural

Varios guardias civiles buscan vecinos entre las llamas de Tres CantosGuardia Civil

El papel de la Guardia Civil en los incendios evidencia el abandono de Sánchez a la España rural

Cuando el pasado lunes uno de los incendios más virulentos que ha vivido la Comunidad de Madrid en los últimos años se desató en Tres Cantos, una de las imágenes que se quedará en la retina de todos será la de esos guardias civiles corriendo por las calles de Soto de Viñuelas de casa en casa buscando posibles personas que todavía no hubieran salido.

Como siempre ocurre, fueron los primeros en llegar a ese incendio, fueron los primeros en reaccionar y fueron los primeros en salvar vidas.

Sin embargo, la oleada de incendios que están asolando España estos días están dejando más que en evidencia el abandono al que el Gobierno de Pedro Sánchez está sometiendo a la España rural.

«Dos patrullas de la Guardia Civil están destinadas a las inmediaciones de Fasgar (León), donde el fuego se mantiene en nivel 1», denunciaba la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ese mismo lunes. Dos patrullas en un incendio que ha asolado ya más de mil hectáreas, aunque en ningún momento ha pasado de nivel 1 de peligrosidad.

Múltiples tareas

Y es que el aluvión de incendios que está viviendo España ha obligado a priorizar unos sobre otros, y también a la movilización de agentes de la Benemérita. «Más de 5.000 agentes de la Guardia Civil» recordaba el presidente del Gobierno Pedro Sánchez en un mensaje en las redes sociales este miércoles. Lo que evidencia todavía más la escasez de agentes que sufre la llamada España vaciada. Solo con los incendios, las tareas de los agentes son múltiples: colaborar en la extinción de los fuegos, pero, sobre todo para dar seguridad en las evacuaciones y confinamientos, controlar el tráfico en las carreteras cortadas e investigar el origen de los siniestros.

Vaciada, al menos, de guardias civiles, que son los primeros en llegar a los sucesos. En el incendio que se desató el lunes en la Sierra de la Plata, en Tarifa (Cádiz), un agente de la Guardia Civil que estaba fuera de servicio resultó herido al ser atropellado en las tareas de evacuación a las que se incorporó cuando el inicio del fuego le cogió en la playa.

De 15.000 a 18.000 agentes menos

Ya el año pasado, la asociación de guardias civiles Jucil calculó en entre 15.000 y 18.000 los agentes de la Benemérita que harían falta «para suplir las carencias de seguridad en el mundo rural». Escasez que se multiplica con acontecimientos extraordinarios como los que está viviendo España estos días. Porque mientras un agente de la Guardia Civil trabaja en un incendio, quiere decir que no lo hace en lo que sería su puesto habitual.

Porque en el trabajo de los incendios se encuentran agentes de las unidades de Seguridad Ciudadana, de Tráfico, del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), de la Policía Científica, de la Policía Judicial y del Servicio Aéreo, entre otros. Todos son necesarios para colaborar en los incendios. Pero también son necesarios en los lugares donde no hay incendios.

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