El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo
Noruega reconoce que el Gobierno de Zapatero le pidió que mediara con ETA en 2005
Oslo admite tras veinte años que el presidente socialista le pidió discreción a la hora de mediar con los terroristas
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega ha revelado su intermediación entre el Gobierno de Zapatero y ETA, solicitado en 2005. En ella, se reconoce que «partes del movimiento político vasco» —como se refiere el libro a los terroristas— «existen ahora como partidos políticos legales».
En un libro blanco titulado Los esfuerzos de Noruega por la paz y la resolución de conflictos en un mundo problemático, se detalla la mediación, en la que se pidió «discreción», para «establecer contacto con el movimiento rebelde ETA con el fin de sentar las bases de una solución».
Así, califica el «proceso» como ejemplo de cómo «un orientador internacional no gubernamental como el Centro para el Diálogo Humanitario podría necesitar la asistencia de un Estado para desempeñar funciones complementarias».
En el texto se expone cómo varios gobiernos de diversos partidos habían «intentado dialogar con el movimiento sin éxito» hasta que Zapatero «solicitó informalmente al Centro para el Diálogo Humanitario (una plataforma común impulsada por el Gobierno noruego para intermediar entre las partes de un conflicto y general confianza) ayuda para establecer contacto con el movimiento con el fin de sentar las bases de una solución».
Se trataba de una «diplomacia híbrida crucial para que las partes se sentaran a negociar» mientras su Ejecutivo mantenía una posición «discreta» a la vez que se mantenía «cierta distancia de las conversaciones y evitar la internacionalización». Sin embargo, apostillan que «se necesitaba el apoyo de los Estados (europeos) para el proceso».
«Se creó una dinámica»
Con la colaboración de Suiza, Noruega buscó «lugares de encuentro seguros, transporte, facilitación de conversaciones y como testigo», resaltando como «importantes» las «experiencias el gobierno británico y del Ejército Republicano Irlandés en el proceso de paz en Irlanda del Norte».
Acontecieron varias «interrupciones» en las conversaciones, a la vez que crecían «los esfuerzos policiales para contrarrestar» a los terroristas «y ETA no cesó su actividad armada. Nunca se llegó a un acuerdo final», decía.
Pese a ello, el documento asegura que se «creó una dinámica» que contribuyó a que ETA declarase en 2011 el fin de su actividad y comunicase su disolución en 2018 gracias a la «combinación de presión» de las autoridades españolas y las conversaciones apoyadas por Noruega.