Sánchez, participando en la Coalición de Voluntarios desde la Moncloa este jueves
Trump no olvida
Las secuelas de la cumbre de la OTAN relegan a Sánchez al furgón de cola de la política internacional
El presidente español trata de recuperar terreno en el exterior después de un mes de agosto marcado por su ausencia en la cumbre de la Casa Blanca con Trump y otros desaires a su liderazgo
La mala suerte golpeó a Pedro Sánchez el jueves, justo cuando el presidente español se proponía recuperar el protagonismo internacional que ha perdido. Una avería en el Falcon en el que viaja a París para participar in situ en la llamada Coalición de Voluntarios le obligó a regresar a la Moncloa y entrar de forma telemática. Aunque su equipo se encargó de recordar que también el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente norteamericano, Donald Trump, se unieron por videoconferencia. Precisamente con Starmer se había reunido un día antes en el 10 de Downing Street, por primera vez desde la elección de éste.
Sánchez ha estado todo el verano en el furgón de cola de las grandes decisiones. No había pruebas, pero tampoco dudas. Hasta que, el lunes en TVE, él mismo terminó por despejar todas cuando reconoció públicamente que no fue invitado a la cumbre entre Trump y Volodímir Zelenski en la Casa Blanca del 19 de agosto, en la que el presidente de Ucrania estuvo arropado por el núcleo duro de Europa: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; el canciller alemán, Friedrich Merz; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el de Finlandia, Alexander Stubb; y los primeros ministros del Reino Unido e Italia, Keir Starmer y Giorgia Meloni. «A esa reunión yo no tuve el placer de ir», señaló entre dientes ante Pepa Bueno.
El presidente Donald Trump se reúne con Zelenski y los líderes europeos que le acompañaron a Washington
Para el presidente español, que ha viajado cuatro veces a Ucrania en tres años (la última, en febrero de 2025), que invitó a Zelenski a la reunión de la Comunidad Política Europea celebrada en Granada hace dos años y que se alistó desde primera hora en la Coalición de Voluntarios, fue una enorme cura de humildad. Y un castigo, porque días después el diario alemán Frankfurter Allgemeine publicó un artículo en el que dio por hecho algo que es vox populi: la marginación de Sánchez es la consecuencia de lo ocurrido en la cumbre de la OTAN en La Haya de junio; cuando el presidente español se jactó de que no iba a cumplir con el 5 % del gasto en defensa en el horizonte de 2035 después de haber acordado el mismo texto que todos, como recordó Meloni. Tampoco ayudó el viaje que Sánchez hizo a Vietnam y China en abril, en plena guerra arancelaria entre Estados Unidos y el gigante asiático, y que la administración norteamericana comparó con «cortarse el cuello».
Pero la reunión en la reunión en la Casa Blanca fue solo el último episodio de un mes de agosto que ha evidenciado la pérdida de peso de Sánchez en la escena mundial; él que preside la Internacional Socialista y que presume de ser el faro de la socialdemocracia en la UE.
El día 9, España fue excluida de la reunión que organizó el ministro británico de Relaciones Exteriores, David Lammy, en su residencia oficial de Chevening, en Kent, y en la que participaron el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, su secretario de Estado, Marco Rubio, y consejeros de seguridad estadounidenses, europeos y ucranianos. El objetivo era hablar de la reunión entre Trump y Vladimir Putin que iba a celebrarse el 15 de agosto en Alaska. Un día después, el 10 de agosto, los líderes europeos suscribieron un comunicado de respaldo a la postura de Zelenski ante ese encuentro. El texto llevaba la firma de Von der Leyen, Macron, Mertz, Meloni, Stubb y también del primer ministro de Polonia, Donald Tusk. Ni rastro de la de Pedro Sánchez, que pasaba sus días en La Mareta.
El 13 de agosto, el canciller alemán organizó una reunión telemática con Trump, a la que invitó a los mandatarios de la Comisión Europea, la OTAN, Francia, Reino Unido, Italia, Polonia, Ucrania y Finlandia; los que días después acabarían desplazándose a Washington para verse en persona (menos Tusk). De nuevo, el español no fue incluido. Sánchez tuvo que conformarse con participar, horas después, en una reunión de la Coalición de Voluntarios convocada por videoconferencia aquella tarde para hacer balance de la reunión importante, que había sido la anterior.
El presidente presumió de esa participación en sus redes sociales, cuando en realidad ya era evidente que había quedado relegado a la mesa de los secundarios. Algo que la foto en la Casa Blanca vino a corroborar después.