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La vicepresidenta Yolanda Díaz, durante su intervenciónEFE

Un fracaso estrepitoso

La reducción de la jornada cae en el primer asalto con Yolanda Díaz amenazando al PP, Junts y Vox

La socia de Pedro Sánchez subió este miércoles a la tribuna del Congreso sabiendo que tenía perdida la votación, pero dispuesta a ganar el relato. Así que salió al ataque durante casi 45 minutos

El Pleno del Congreso de los Diputados confirmó el fracaso de Yolanda Díaz y, por extensión, de todo el Gobierno. El proyecto de ley de la reducción de la jornada laboral cayó en el primer asalto, el del debate y votación de las enmiendas a la totalidad presentadas por el PP, Vox y Junts, por 178 votos a favor de las enmiendas, 170 en contra y ninguna abstención. Pedro Sánchez no votó. A esa hora estaba con su mujer en el preestreno de la nueva película de Alejandro Amenábar.

De nada sirvió la presión de última hora ejercida por Comisiones Obreras y UGT a las puertas del Congreso, donde Patxi López se hacía selfies con los manifestantes. Tampoco las advertencias de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, que amenazó a «las derechas»: «Esta medida, como la reforma laboral, no sale gratis. Por esta votación la gente que está en la calle les va a recordar siempre», auguró, como el que echa un mal de ojo.

Patxi López haciendo selfies con los manifestantesRed X

Díaz tenía tan asumida la derrota que renunció a su primer turno de intervención para defender un proyecto de ley únicamente pactado con los sindicatos, y solo intervino después de haber escuchado los reproches de los portavoces de Junts, Vox y el PP -por este orden-. Estaba velando armas. «Éste es su proyecto personal, su supervivencia política», le recriminó el independentista Josep Maria Cervera. «El presidente quiere que usted se desgaste en esta precampaña», sugirió José María Figaredo, de Vox. «Viene usted a defender que hay que trabajar menos en un país donde falta empleo», añadió. «Usted quiere un titular para su gloria», señaló después el popular Juan Bravo.

La socia de Pedro Sánchez subió a la tribuna sabiendo que tenía perdida la votación, pero dispuesta a ganar el relato y a dejarse la menor cantidad de pelos en la gatera. Así que salió al ataque durante casi 45 minutos. Primero se dirigió a los líderes de UGT y CCOO, que estaban en la tribuna de invitados. Después cargó contra la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras. «Usted y yo representamos aquí a la lucha de clases. Usted representa el capital y yo a las gentes trabajadoras catalanas y españolas. Representa a quien se está forrando (…), y quien se está forrando tiene que entregar un poquito a su país (…). Ustedes hoy, en vísperas de la Diada, se colocan en el lado opuesto al pueblo catalán», señaló.

Y siguió: «Creen que están representando el independentismo catalán. No es verdad. Hoy ustedes representan los intereses de la patronal española en los sectores más reaccionarios». Con la dureza de sus palabras parecía romper todos los puentes de cara a una nueva negociación con Junts, toda vez que el Ejecutivo ya ha avisado de que lo volverá a intentar. Pero Díaz acabó pidiendo a los de Carles Puigdemont que recapaciten: «Sería conveniente que ustedes vuelvan al camino del diálogo y que no se enfrenten a los trabajadores». Nogueras solicitó luego la palabra para dejar la puerta entreabierta, condicionándolo a que Díaz quiera hablar algún día «con respeto y rigor». Así que en su segundo turno, la titular de Trabajo se agarró a eso: «Empecemos mañana. Soy una mujer resistente, dura y no me levanto de una mesa jamás», propuso.

En la bancada azul del Gobierno solo acompañaban a la vicepresidenta segunda los otros cuatro ministros de Sumar -Ernest Urtasun, Sira Rego, Mónica García y Pablo Bustinduy- y, por la parte del PSOE, Félix Bolaños. Aunque, en las horas previas a la votación, la Moncloa había aclarado que todo el Gobierno va a una en este proyecto, como contó El Debate.

Después se dirigió al portavoz popular. «Señor Bravo, hablan de diálogo social. Les importa un rábano el diálogo social, lo demostraron con una reforma laboral que causó dolor», le afeó. «La única vocación que tienen es defender los intereses de clase y golpear a 12,5 millones de trabajadores (…). Llevan desde la legislatura pasada votando en contra de todas las medidas en favor de los trabajadores», siguió.

Díaz siguió y siguió, entre constantes alusiones a la clase trabajadora. «Nos quieren deprimidos y nos van a encontrar luchando». «Vamos a perder una votación, pero la reducción de la jornada laboral está ganada en la calle. Ya hemos ganado», proclamó al término de su primera intervención. Al final de la segunda fue aún un paso más lejos: «Será ley», prometió.