La expareja de Ábalos, Jéssica Rodríguez, a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de febrero de 2025
Audiencia Nacional
Los mensajes entre Jéssica y su jefa en Tragsatec: «Sigues sin tener fichajes grabados. ¿Algún problema?»
El volcado de los correos de Virginia Barbancho, en sede judicial, revelan los problemas de la ex amante de José Luis Ábalos para cumplir con las exigencias del trabajo para el que fue contratada. Su superior tenía dificultades para contactar con ella
«Hola Jéssica. Veo que sigues sin tener fichajes grabados. ¿Algún problema?». «Buenos días Jéssica. Estoy viendo que no tienes guardados fichajes. Los fichajes son los que generan los cheques restaurante. Si no hay fiches guardados, no hay cheques,... Llámame cuando puedas y te explico. Un saludo», escribió en varias ocasiones Virginia Barbancho, responsable de personal en Tragsatec, a Jéssica Rodríguez, la ex amante del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos.
El volcado de los correos aportados por Barbancho en la Audiencia Nacional, en el marco de la causa por corrupción que se sigue contra varios no aforados, al hilo del 'caso PSOE' que sustancia el Supremo para los que sí lo son, arroja importantes irregularidades sobre la asistencia de Jéssica a su puesto de trabajo y la dificultad, incluso, de localizarla con agilidad, un mes después de su incorporación profesional a la citada empresa pública.
No en vano, cabe recordar que el tribunal de Instrucción Central indaga sobre la supuesta influencia de Ábalos en la contratación de Jéssica, en al menos dos empresas públicas y cómo ésta, presuntamente habría cobrado un sueldo público que, según comunicó Tragsatec a la Audiencia y consta en el sumario, ascendió a un total de 9.500 euros entre mediados de febrero de 2021 y el 1 de septiembre de 2021,sin asistir a trabajar.
En la relación de los mensajes revelados entre Barbancho y Rodríguez, que van desde el 12 de febrero de 2021 hasta finales del mes de marzo de ese mismo año, y a los que ha tenido acceso El Debate, se ponen de manifiesto, además, las complicaciones que la jefa de la joven en Tragsatec tenía para contactar con ella, debido a su situación: «¿Lo estás haciendo desde casa o en la oficina?. Las oficinas de Adif tienen cortafuegos que a veces te piden las credenciales varias veces». «No, hoy estoy teletrabajando. Es desde casa», respondía Jéssica.
Una situación que se prolongó en el tiempo y que afectó, incluso, a los «partes de horas» que eran obligatorios para justificar la asistencia de los trabajadores a sus correspondientes puestos y que Jéssica tampoco era capaz de completar. «Buenas Virginia, disculpa que ayer no encontré el momento de llamarte, te escribo sobre la hora del mediodía para que me comentes, gracias (...) De esta página no consigo avanzar». A lo que su superior, Virginia, replicó: «¿Puedes hablar». «Sí. Lo siento», es excusó Jéssica en una de los últimos mensajes registrados ya incorporados a la causa judicial.