Rosa Díez, durante su entrevista en El Debate
Entrevista
Rosa Díez: «Zapatero decidió que los asesinos, los terroristas y los golpistas son de izquierdas, y los demás somos ultraderecha»
«Si quieres medrar en el PSOE tienes que odiar más a la derecha que a ETA»
«No hemos conocido nunca a un psicópata narcisista y maquiavélico como Sánchez»
Rosa María Díez González (Sodupe, Vizcaya, 1952) acaba de publicar con la editorial Plaza & Janés La sombra: Memoria histórica de Zapatero, un libro en el que repasa de forma incisiva la trayectoria política de José Luis Rodríguez Zapatero. Durante su entrevista con El Debate ha expresado que lo peor que hizo el que fue presidente del Gobierno entre 2004 y 2011 es «la legalización de ETA para ilegalizar al Partido Popular y para destruir la Transición».
–¿Qué implicó para nuestra democracia que el entorno de Zapatero se sentara con ETA para negociar un ‘final dialogado’?
–Se ha sabido y comprobado que desde el año 2000, Zapatero –vigente el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que él mismo propuso en su primera legislatura como secretario general del PSOE– rescató a ETA, porque ya se negociaba en aquel momento. Entonces era Eguiguren. No eran miembros directos del gobierno, sino personas del entorno de Zapatero, con su conocimiento. Se sabía que lo estaba haciendo. Él lo negaba y mentía –yo lo cuento en el libro– cómo a algunos de nosotros nos lo negó directamente, cuando sabíamos que se estaba produciendo. Y ahora está probado.
La sombra: Memoria histórica de Zapatero
Está probado incluso porque Zapatero se reivindica a sí mismo como el pacificador. Y está probado por las propias actas que ETA escribía; cuya publicación estamos viendo ahora y de las yo hago un resumen en el capítulo 8º de este libro. Que esté probado lo que sospechábamos y denunciábamos no lo hace menos doloroso, pero sí debiera provocar una reacción que no ha provocado. Nombrar interlocutor político a un terrorista que ha asesinado a tus conciudadanos para impedir que la democracia tuviera una oportunidad en España es incompatible con un gobierno democrático. Eso es brutal. Y el hecho de que no haya una reacción en la sociedad en su conjunto dice muy mal de nosotros.
–Efectivamente la obra reproduce y explica las actas de esas reuniones con ETA. Le cito «el Gobierno se comprometió a no detener etarras, llegando a explicar a los representantes de ETA que habían pedido a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a la Policía Francesa que no hicieran detenciones». ¿Cómo se pudo llegar a esta situación?
–Porque estamos hablando de una gente que era muy sinvergüenza. Me refiero a Zapatero y a su Gobierno, que había decidido expulsar al Partido Popular del consenso democrático y legalizar a ETA para incorporarlo en ese consenso falsamente democrático. Entonces Zapatero legaliza ETA para ilegalizar al PP. Tomó la decisión de revisar el sistema del 78, de cuestionar la Transición y, por tanto, cuestionar a uno de los artífices de la Transición, que es el Partido Popular.
Todos los gobiernos de España han negociado con ETA –se han sentado a negociar con ETA– para que ETA abandonara las armas. Pero Zapatero se sentó a dialogar con ETA el final dialogado de la violencia. Además, ningún otro gobierno ha debatido con ETA asuntos políticos. Ningún gobierno ha debatido, por ejemplo, sobre la territorialidad. En esas actas existe un debate en el que ETA habla de Navarra, y el Gobierno le dice ‘bueno, pero a Navarra hay que cuidarla’.
Cuando Sánchez tiene alguna fragilidad ahí está Zapatero para demostrarle que a él le fue muy bien
–¿Cuál era el plan de Zapatero con lo que él llamaba ‘segunda Transición’?
–Claro ¿Cómo segunda transición? Si se llama Transición es porque transitamos de una dictadura a una democracia. Dentro de un mismo sistema democrático no hay transición. Hay mejora, o lo que sea. Pero él quería volver al pasado. Su aspiración es como el partido único, liquidar lo que significó la Transición en términos de reconocimiento del entendimiento entre distintos.
Entonces, la mitad de los españoles son buenos, que son los que él decide que son de izquierdas. ¿Quiénes son de izquierdas? Los asesinos, los terroristas, los golpistas, y la ultraizquierda –la extrema izquierda que en Europa es considerada autora de crímenes de lesa humanidad– son de izquierdas. Son hasta de izquierdas los del PNV, fíjate tú, de la izquierda de toda la vida. Y los demás somos todos ultraderecha. Eso empieza con Zapatero.
–En el libro subraya que «Zapatero es quien susurra al oído a Sánchez». ¿Qué importancia le da a Zapatero en cuanto a la degradación de las instituciones, la amnistía, el señalamiento a los jueces y los periodistas. o las cesiones al independentismo que ha realizado Sánchez?
–No tiene que susurrarle mucho en algunas cosas porque Sánchez, para gobernar sin ganar las elecciones, puede hacer alianzas con aquellos que primero legitimó Zapatero. Si a Sánchez le entran dudas, por ejemplo, de si ‘podré o no podré amnistiar después de haber dicho durante las elecciones que no lo haría’, Zapatero le dice, ‘hombre, por favor, no sólo puedes amnistiar, sino que además lo vamos a argumentar’. Y él sale a argumentar y a defender que eso es el gran consenso. En definitiva, cuando Sánchez tiene alguna fragilidad ahí está Zapatero para demostrarle que a él le fue muy bien haciendo todo eso.
Rosa Díez, en un instante de la entrevista
–¿Considera que el PSOE ha llegado a un punto de no retorno en cuanto al caudillismo dentro del partido y el sometimiento al líder?
–El PSOE ya no es lo que ha sido. El Partido Socialista Obrero Español dejó con Zapatero de ser un partido nacional progresista que vertebra España, lo que era cualquier partido socialdemócrata. Un partido con sentido de Estado en el que el interés general está por encima, con diferencias ideológicas, por supuesto. Eso dejó de serlo en tiempos de Zapatero.
Yo me fui en el 2007 del Partido Socialista. Recuerdo que cuando me fui una de las cosas que dije es que el PSOE en el que yo he militado y el de las siglas con el que me he presentado a las elecciones ha muerto y se ha convertido en una secta. Ya entonces se había convertido en una secta. La adoración al líder pasa por la radicalización de las bases, hasta el extremo de que o seguías al líder o eras un traidor. Entonces yo salía en una fotografía con Jaime Mayor Oreja, por ejemplo, cuando los dos éramos eurodiputados e inmediatamente empezaban a llamarme traidora. Si querías medrar en el PSOE tenías que demostrar que odiabas a la derecha más que a ETA, porque si no, no tenías ninguna posibilidad.
El PSOE, el partido socialdemócrata que hizo junto con la derecha española la Transición y construyó la democracia –ese partido del que yo me he sentido muy orgullosa durante muchos años– murió, y murió hace mucho. Ahora dicen algunos del PSOE, o que eran del PSOE hasta que les echaron que ‘el PSOE ha muerto’. ¡No, hombre, no! Murió hace mucho, ahora lo que pasa es que huele. Pero morir ha muerto hace mucho tiempo. Morir en el sentido de dejar de ser aquello que es un partido de la socialdemocracia europea. El Partido Socialista ahora es un partido nacionalista más, en coalición con los nacionalistas xenófobos –algunos, además asesinos– y con la extrema izquierda que sigue defendiendo hoy a Hamás como a Lenin y a Stalin hace no tanto tiempo.
A Sánchez su psicopatía le aleja de cualquier tipo de empatía
–¿Hubiese cambiado el rumbo del partido si Eduardo Madina hubiera ganado las primarias de 2014?
–Yo creo que hubiera cambiado. Edu Madina, que además le quiere mucho Zapatero, o por lo menos la quería mucho, a mí me consta, no tiene nada que ver, ni por personalidad ni por nada, con este sinvergüenza de Sánchez. Es que Sánchez empezó por robarle las primarias a Madina.
Zapatero resucitó a ETA y resucitó al independentismo catalán cuando estaban derrotados. Pero es que la primera reunión de Sánchez para su candidatura, que se celebró el día que tomó posesión Felipe VI, en un hotel de Madrid estaban tres federaciones; la de Madrid, la de Andalucía y la de Valencia, y también Zapatero. Ya estaba ahí con Zapatero.
La personalidad de cada uno de nosotros nos marca a la hora de tomar las decisiones. No hemos conocido nunca a un psicópata narcisista y maquiavélico como Sánchez. Ni a un tipo como Zapatero, enmascarado detrás de la sonrisa y de lo que luego se llamó la política evanescente, cuando era un ególatra.
Rosa Díez dedica su nuevo libro
–¿Qué cree que es lo peor que materializó Zapatero y lo peor que ha materializado Sánchez?
–Lo peor de Zapatero es la legalización de ETA para ilegalizar al Partido Popular y para destruir la Transición y todas las instituciones que de ahí se derivan, porque a partir de ahí, todo lo demás… Y Sánchez es la metástasis del tumor, y entonces lo que ha hecho ha sido desarrollar un tumor. No tiene ningún tipo de limitación, y su psicopatía le aleja de cualquier tipo de empatía. Además, su soberbia de narcisista hace que lleve fatal asuntos como no poder salir a la calle.