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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al expresidente extremeño Guillermo Fernández Vara, en una imagen de archivoEuropa Press

Los vaivenes políticos entre Sánchez y Fernández Vara

  • El expresidente extremeño reconocía que le sentaba «como una patada en la barriga» el peso del independentismo en las instituciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dirigirá este lunes hasta Olivenza (Badajoz) para asistir al funeral del expresidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, fallecido a los 66 años tras una larga lucha contra un cáncer de estómago.

Tras conocer su fallecimiento, el líder del Ejecutivo le dedicaba unas generosas palabras en su perfil de X, en las que resaltaba el «compromiso, diálogo y servicio público» del «referente socialista». Sin embargo, no faltaron los altibajos en la relación entre ambos dirigentes del PSOE, cuyas discrepancias políticas se ensancharon por el separatismo catalán.

Fernández Vara pertenecía a una facción del partido —la mayoritaria y considerada la más moderada dentro del PSOE— que apoyó a Susana Díaz en las primarias de 2017 frente a Pedro Sánchez. Tras la derrota, cerró filas en torno a Sánchez.

En 2019, el exlíder extremeño sentenciaba que «el PSOE nunca va a gobernar con separatistas» porque la formación «lleva defendiendo la unidad» de España «alrededor de 140 años». Sin embargo, el por entonces presidente de Extremadura vio cómo aquella rotunda afirmación se desintegraba.

Meses después, en noviembre de 2020, se daría un episodio en fricción entre Sánchez y Fernández Vara. El presidente autonómico criticó en su cuenta de X que Otegui fuera «clave para decidir los Presupuestos Generales del Estado, el Estado que combatió desde un grupo terrorista». Reconociendo el «dolor» que le generaba, lamentaba el «fracaso como país» debido a no haberlos reducido a la irrelevancia, una situación que le generaba náuseas.

Estas palabras en redes sociales no fueron del agrado de Sánchez. Apenas tardó nueve minutos desde que fueran publicadas en pedirle al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, que lo llamase para trasladarle que era «impresentable», como reveló El Mundo. Unas horas después, volvió a escribir por WhatsApp al ex secretario de Organización del PSOE para asegurarse de que había hablado con «el petardo de Vara».

Ábalos le trasladó las «excusas peregrinas» del líder autonómico. «Lamentable. Falta de solidaridad. Luego bien que pedirá recursos de esos PGE», respondía Sánchez.

Asimismo, en 2021, se ganó los abucheos durante una entrevista en el Teatro de Mérida al suavizar su postura sobre la Cataluña independentista por los indultos concedidos a los líderes del procés. Aunque declaró que «no le gustaban», sí reconoció el «esfuerzo» del Gobierno por evitar una repetición del 1 de octubre de 2017.

Sánchez y Vara se funden en un abrazo, tras el 23-JCarlos Luján / Europa Press

«Como una patada en la barriga»

La cuestión no se estancó ahí. En diciembre de 2022, Fernández Vara se refirió al delito de malversación, cuya modificación contemplaba «con matices». El barón socialista reconocía que no le gustaba que la gobernabilidad del país recayera en los independentistas, dado que «no consideran que España sea su proyecto». Así, reclamaba «romper con el independentismo».

Unos meses después, en febrero de 2023, reconoció que le sentaba «como una patada en la barriga» el peso del independentismo en las instituciones. «¿De verdad alguien piensa que a mí me gusta y estoy encantado de que nos tengan que apoyar las cosas?», comentaba durante un acto de El Confidencial.

«A mí no me gusta nada tener depender de aquellos que no creen en el país en el que yo creo y que además lo demuestran todo el día», añadía, para después describir la «política de bloques» en la que el país está sumido.

En ese mismo encuentro mencionó la oportunidad perdida de la formación de un Gobierno entre PSOE y Ciudadanos, reconociendo que echaba de menos la existencia de un partido «más liberal» que funcionara como «bisagra», evitando así los extremos.

«Depender de los extremos para poder gobernar no es bueno para un país». En este caso, eximía de culpa a Sánchez, de quien decía que hizo «todo lo que tenía en su mano» para evitar la dependencia de partidos nacionalistas.