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Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el SenadoEFE

Tensión en el Senado

Sánchez embarra el interrogatorio con su repertorio de trucos para responder lo mínimo

Sabiendo que salía a un terreno de juego hostil, el presidente del Gobierno se dedicó a perder tiempo, a hacer faltas al rival, al piscinazo incluso. Pero nada fue suficiente

No jugaba en casa, sino en una Cámara Alta con mayoría absoluta del PP que llevaba 19 meses sin pisar. Por eso, cuando Pedro Sánchez saludó con un «es un placer para mí estar en el Senado», los senadores de la oposición rieron de forma irónica.

Precisamente porque salió a un terreno de juego hostil, el presidente del Gobierno se dedicó a embarrar, a perder tiempo, a hacer faltas al rival, al piscinazo incluso. A los pocos minutos, el presidente de la comisión de investigación, Eloy Suárez, ya había llamado al orden al secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y al senador Alfonso Gil. «Agradezco la imparcialidad de este presidente. Es un sarcasmo», bromeó Sánchez.

Casi con fórceps, entre evasivas, circunloquios y alusiones constantes al PP, la primera interviniente, la senadora de UPN María Mar Caballero, logró sacarle algunos titulares. Empezó por reconocer haber cobrado algún sobre con dinero en efectivo: «Estoy convencido de que he podido liquidar gastos siempre con factura». Aunque aclaró que no más de 1.000 euros (el límite que marca la ley antiblanqueo), «en absoluto». Tiempo después, a preguntas del senador de Vox Ángel Pelayo Gordillo, no fue capaz de aclarar cuánto dinero ni cuántas veces. Fueron cifras «absolutamente anecdóticas», según él.

También sostuvo, sujetando unas gafas con las que se le vio por primera vez en público: «Nosotros no hemos mentido. En el PSOE no existen sobresueldos, los altos cargos aportamos parte de nuestros sueldos a la financiación regular. Hay otros partidos que tienen esos sobresueldos sin declarar y en negro». Y que las cuentas del PSOE son «absolutamente legales y transparentes». «Este Gobierno, junto con el de José Luis Rodríguez Zapatero, han sido los más limpios y los más honestos de la democracia».

De Carmen Pano, la empresaria que declaró haber llevado 90.000 euros en efectivo a Ferraz, dijo que no le da «la más mínima credibilidad». A José Luis Ábalos le definió como una persona «políticamente sólida», y que eso «nada tenía que ver con sus circunstancias, sus hábitos, su cotidianidad que yo, desde luego, desconocía». Y reiteró que si lo cesó fue porque «estábamos saliendo de la pandemia, entrando en la desescalada y el Gobierno necesitaba un impulso. Éste es un Gobierno absolutamente comprometido con el feminismo. Me repugna y rechazo absolutamente».

Sobre Antxón Alonso, el empresario socio de Santos Cerdán en la constructora Servinabar, fue ambiguo: «No lo conozco, que yo recuerde». Y a las preguntas: «¿Influyó su esposa en el rescate de Air Europa?», «¿ha cobrado usted o alguien de su entorno comisiones por el rescate?» solo respondió al senador Gordillo: «Bueno bueno, usted se pregunta y usted se responde».

Sánchez se permitió burlarse de algunas de las preguntas «¿Me está preguntando cuántos iban en el Peugeot, de verdad? Pues señoría, depende del día. Me parece una pérdida de tiempo», le espetó a la senadora Caballero. Más adelante negó que su suegro sufragara aquella campaña de primarias con un «en absoluto».

Llegó a definir la comisión de investigación como una «comisión de difamación» y, lo que es más: «Esto es un circo».