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Sánchez inaugura un ciclo electoral autonómico de mal pronóstico para el PSOE

La primera, Extremadura, en la frente. Entre la situación procesal de Gallardo y el voto en contra de los socialistas a prolongar la vida útil de Almaraz, a estos se les ha puesto la campaña cuesta arriba

Madrid

Pedro Sánchez, durante su comparecencia del miércoles en el Congreso

Pedro Sánchez, durante su comparecencia del miércoles en el CongresoEFE

A buen seguro, Félix Bolaños no quería que sonara a amenaza, pero sonó. El viernes, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes compareció en la Comisión de Justicia del Congreso y allí recordó que, muy pronto, Pedro Sánchez se convertirá en el segundo presidente más longevo de la democracia española. Solo superado por Felipe González, el innombrable dentro del PSOE sanchista, que es casi todo.

El presidente termina la semana con una sonrisa en la boca. En la Moncloa creen que el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha alfombrado el camino para la vuelta de Carles Puigdemont a España. Además, Junts ha salvado el calendario de cierre de las nucleares del Gobierno a pesar de su supuesto «bloqueo total» a la legislatura. Y como colofón, en el Palacio Presidencial confían en que el fiscal general del Estado salga absuelto después de un juicio oral en el que, afirman, las acusaciones no han podido probar que fuera el filtrador.

Patada hacia adelante y a seguir otra semana. Una en la que, por fin, la vicepresidenta María Jesús Montero llevará al Consejo de Ministros del martes los objetivos de déficit y deuda. Ello supondrá el desbloqueo de la tramitación presupuestaria casi cuatro meses después de que Sánchez prometiera en la Moncloa que el Gobierno presentaría por fin al Congreso los primeros Presupuestos de la legislatura. No obstante, las opciones de que las cuentas públicas lleguen a puerto siguen siendo muy remotas.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús MonteroEuropa Press

Que a Sánchez le gusta más examinar los gobiernos ajenos que el suyo quedó de manifiesto en su comparecencia del miércoles en el Congreso, cuando el líder del Ejecutivo dio por inaugurado el ciclo electoral autonómico. Su intervención fue la secuela del mitin que protagonizó el 26 de octubre en León, cuando acusó a los presidentes del PP de «recortes, mala gestión y mentiras». Pero lo del miércoles no era el escenario de un mitin, sino la tribuna de oradores de la Cámara Baja. Es paradójico, en cualquier caso. El presidente que prometió hacer obligatoria por ley la celebración de un debate sobre el Estado de la Nación al año se ha sometido únicamente a uno en más de siete años. Pero es que, para más inri, utiliza sus comparecencias parlamentarias para hacer oposición a otros en lugar de rendir cuentas.

El presidente andaluz, Juanma Moreno, le replicó un día después que estará encantado de invitarlo al debate sobre el estado de la comunidad que convocará próximamente en el Parlamento de Andalucía y confrontar con él. Pero se hizo el silencio al respecto en la Moncloa.

Desde el PP destacan que, en todas las comunidades donde gobiernan, sus presidentes están en condiciones de mejorar los últimos resultados que obtuvieron -con la duda de Andalucía-. Y añaden que dice muy poco del PSOE que la única esperanza de los socialistas sea que el PP necesite a Vox para gobernar.

Tras el varapalo que el PSOE sufrió en Galicia en febrero de 2024 (perdió cinco de sus 14 diputados, engullido por el BNG), Sánchez reunió a su Comisión Ejecutiva Federal y se quejó de la falta de liderazgos territoriales fuertes y consolidados. Unos meses después, precipitó el Congreso Federal del PSOE para, a su vez, acelerar los congresos autonómicos y quitarse de en medio a los barones regionales que le estorbaban. Cayeron Juan Espadas (Andalucía), Juan Lobato (Madrid), Luis Tudanca (Castilla y León), Pablo Zuloaga (Cantabria), José Vélez (Murcia) y Concha Andreu (La Rioja). Así que suya es la responsabilidad de lo que pase.

Extremadura, la avanzadilla

La primera parada electoral es Extremadura. El próximo miércoles, Sánchez acompañará a su candidato, el procesado Miguel Ángel Gallardo, en un mitin de precampaña; una vez conocida la fecha -9 de febrero- en la que comenzará el juicio oral contra él y contra el hermano del presidente.

El secretario general del PSOE de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo

REMITIDA / HANDOUT por PSOE DE EXTREMADURA
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28/10/2025

El secretario general del PSOE de Extremadura, Miguel Ángel GallardoEuropa Press

Entre la situación procesal de Gallardo y lo que ocurrió el jueves en el Congreso, la campaña se ha puesto muy cuesta arriba para el PSOE de Extremadura. Ese día, los cuatro diputados extremeños del PSOE votaron junto al resto de su grupo parlamentario en contra de la ampliación de la vida útil de la central nuclear de Almaraz. Una de ellas, Maribel García López, lo negó todo después en X: «No es competencia del Congreso decidir, en ningún caso, el cierre de las centrales nucleares. Las únicas responsables de ese cierre son las propietarias, las empresas eléctricas que cuando construyeron la central se comprometieron con el Gobierno a una fecha de cierre (…). El desmantelamiento daría más puestos de trabajo a la comarca de los que tiene en la actualidad durante al menos 15 años», defendió.

Las elecciones en Extremadura van a tener un marcado nacional. Porque son las primeras del nuevo ciclo electoral (en el anterior ciclo fue Castilla y León la que rompió el hielo, en febrero de 2022). Porque Sánchez ha decidido mantener al candidato Gallardo, a pesar de que va a ir a juicio por, presuntamente, fabricar una plaza a medida de su hermano. Y porque es de prever que, antes de que los extremeños acudan a las urnas el 21 de diciembre, se cierre el acuerdo entre el PP y Vox en la Comunidad Valenciana.

A este último respecto, los socialistas aspiran a utilizar el pacto valenciano contra María Guardiola en la campaña extremeña. No se cansan de servir el mismo plato recalentado a los electores una y otra vez. Y resulta que el primer gobierno autonómico que ha decidido romper un tabú y dar a conocer la nacionalidad de los detenidos e investigados en sus estadísticas de delincuencia ha sido… el del País Vasco, donde el PNV forma coalición con el PSE (los socialistas tienen cinco consejerías, aunque la de Seguridad está en manos de los peneuvistas). Entre eso y que el miércoles el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, habló de inmigración y delincuencia sin paños calientes, corren malos tiempos para los marcos de la izquierda. «Le pido a la izquierda que hablemos de inseguridad, sin la exageración de unos ni la negación de otros, porque es un problema que existe. Que hablemos de migración. Y evidentemente no lo estoy vinculando, pero basta poner la oreja cinco minutos en un barrio o hablar diez minutos con un alcalde para saber que los flujos migratorios son un reto para los barrios. Un reto que se tiene que basar en la seguridad, la integración y el respeto», advirtió.

¿En qué proporción será atribuible a Alberto Núñez Feijóo el resultado de su baronesa extremeña? Su equipo contesta con ironía: «Si sale bien, media prensa de este país dirá que ha sido a pesar de Feijóo. Si sale mal, los mismos dirán que ha sido por su culpa. Es nuestro día a día», zanjan.

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