Fotomontaje de Bolaños, Sánchez y Alicia García

«Vendedor de crecepelos»: así arranca el discurso del PP que retrata a Bolaños como «vocero del sanchismo»

La popular, Alicia García, reprochó al ministro la falta de normalidad institucional del Gobierno y lo acusó de actuar como «vocero del sanchismo»

La portavoz del Partido Popular en el Senado, Alicia García, se mostró muy crítica contra el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en pleno del Senado de este martes. García acusó al socialista de actuar no como miembro del Gobierno, sino como «vocero del sanchismo». La dirigente denunció que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha instalado en una estrategia de propaganda y promesas incumplidas que, según ella, está llevando a un deterioro evidente de la vida institucional.

Durante su intervención, enumeró una serie de hechos que considera impropios de un Gobierno democrático: negociaciones en Waterloo tras perder las elecciones, el desprecio al Senado, el bloqueo de decenas de leyes ante posibles derrotas parlamentarias y la publicación constante de vídeos por parte del presidente en lugar de leyes. Pero no se quedó ahí, García añadió a este listado los casos judiciales que afectan al entorno familiar de Pedro Sánchez, así como las situaciones que implican a figuras destacadas del PSOE.

La portavoz también criticó lo que considera una manipulación de instituciones como el INE, el cuestionamiento público de jueces que investigan casos de corrupción y la ausencia de condena a regímenes autoritarios como el de Nicolás Maduro. García preguntó directamente a Bolaños si considera «normal» que el presidente del Gobierno declare inocente al fiscal general antes de que se pronuncien los tribunales.

Para finalizar, García situó el foco en la parálisis legislativa del Ejecutivo y en su dependencia de los presupuestos de la legislatura anterior. Sostuvo que el Gobierno «perdió las elecciones, gobierna contra el Parlamento y no logra aprobar leyes», y calificó esta situación como una «anormalidad democrática» que, en su opinión, ha convertido al Gobierno de Sánchez en un «referente europeo de corrupción».