Mesa redonda sobre la Transición en el congreso 'La concordia fue posible' del CEU
Congreso del CEU 'La concordia fue posible'
La ponente de la ley para la Reforma Política: «Torcuato la redactó y le dijo a Suárez: 'Aquí te entrego este proyecto que no tiene padre'»
Belén Landaburu ha protagonizado una mesa redonda junto al exdiputado José Miguel Ortí Bordás y el periodista Juan Fernández Miranda
belén Landaburu González fue la que dirigió la ponencia de la Ley para la Reforma Política de 1977, una ley que contó con 425 votos a favor, frente a 39 votos en contra y 13 abstenciones, en unas Cortes que entonces estaban conformadas por 531 procuradores. Una ley con la que como Landaburu defendió en su día se quería «llegar a la democracia, a la configuración de una monarquía democrática moderna» basada en la supremacía de la ley. «Entiende la ponencia que la verdadera esencia de la democracia es la libertad, la garantía de la libertad, la garantía y el respeto a esos derechos fundamentales», señaló entonces, y ha recordado este miércoles en su intervención en el congreso que ha organizado el CEU sobre la Transición, bajo el título 'La concordia fue posible'.
Landaburu ha participado en una mesa redonda junto a José Miguel Ortí Bordás, que fue diputado en las Cortes Constituyentes (1977-1979), y Juan Fernández-Miranda, periodista y autor del libro El guionista de la Transición, y que ha estado moderada por Álvaro de Diego, catedrático de la Universidad CEU San Pablo y director de este congreso celebrado en Madrid. De Diego ha subrayado que «un momento estelar» de la Transición fue la «desvinculación de la dictadura» y que «la reforma política tuvo un empresario, el Rey Juan Carlos, un autor, Fernández Miranda, y probablemente un actor colectivo, las Cortes aún orgánicas del régimen».
La ponente de esta ley ha explicado de forma detallada cómo se fraguó y cómo fue el proceso hasta que finalmente fue aprobada en las Cortes. Landaburu fue elegida por Torcuato Fernández Miranda para ser ponente. Como ha contado, este «redactó la ley que entregó a (Adolfo) Suárez el día 23 de agosto y le dijo: 'Aquí te entrego este proyecto que no tiene padre'». Estaba compuesta de cinco artículos que entre otras cosas recogían la soberanía del pueblo, el imperio de la ley o el bicameralismo constituyente.
Para la ponente, la Transición empezó el 23 de noviembre de 1975 con la proclamación del Rey Juan Carlos y se hizo «porque dentro del sistema había personas que pensábamos que había que transitar a la democracia: todo el mundo perdona a todo el mundo y reclamaba ser perdonado del mismo modo». Hubo un primer gobierno, de diciembre de 1975 a julio de 1976, y en ese periodo Manuel Fraga presentó un plan de reforma política que «no prosperó», y después fue elegido Adolfo Suárez, cuyo gobierno tenía el encargo de «integrar a la izquierda y abordar la reforma democratizadora», ha recordado.
«No hubo una Transición, sino dos»
En su intervención, el que diputado en las Cortes Constituyentes José Miguel Ortí Bordás, ha apuntado que «no hay una Transición, hay dos: la inacabada y frustrada de Fraga y la realizada y triunfante del Rey Juan Carlos». Ha señalado que ambas tenían el mismo objetivo, que era traer la democracia a España, y además hacerlo de forma ordenada y pacífica. Pero entre una y otra hubo diferencias, entre las que ha destacado, por ejemplo, que la primera es iniciativa del Gobierno, la segunda, del propio Rey; o que en la de Fraga, «hay hombres de guerra, jóvenes reformistas del régimen e integrantes de una generación intermedia», y en la del Rey, «jóvenes reformistas exclusivamente» con la excepción de Fernández Miranda. Ha indicado que la reforma de Fraga estaba «abocada al fracaso», y de ahí se pasó a la del Rey Juan Carlos, «cuyo cerebro en lo político y en lo jurídico» fue Torcuato Fernández Miranda.
«La Transición fue una Transición de personalidades, de individualidades, no de grupos, ni de fuerzas políticas; y estuvo siempre cubierta por el consenso y las manifestaciones afirmativas en urnas del pueblo español», ha afirmado Ortí Bordás. «Los españoles preferimos la paz a la guerra, la libertad a la autocracia, la reconciliación a la revancha y el consenso al enfrentamiento», ha recalcado.
Es «absolutamente imprescindible reivindicar la figura del Rey Juan Carlos»
Juan Fernández Miranda, por su parte, ha remarcado que desde su punto de vista hacía falta volver a contar la Transición, porque entre los años 90 y el año 2024 «la habíamos dado por supuesta, o la habíamos considerado asumida por todos, o se nos había olvidado». «De la Transición si se hablaba generalmente era para mal», ha apuntado, sobre todo en el 2008, cuando se aprobó la ley de memoria histórica, o en 2014, con la aparición de Podemos, que atacaba la Constitución y a la Monarquía. Por tanto, considera que o bien es desconocida o bien es despreciada.
El periodista ha afirmado que es «absolutamente imprescindible» reivindicar la figura del Rey juan Carlos. «Si se cuenta la Transición sin Don Juan Carlos algo está fallando», ha señalado. Asimismo, ha recalcado que «la democracia si no se defiende te la quitan» y ha defendido la necesidad de que las generaciones más jóvenes conozcan la Transición.
Pasado, presente y futuro de la Constitución de 1978
El congreso del CEU ha acogido otra mesa redonda para abordar el pasado, el presente y el futuro de nuestra Carta Magna, moderada por Pablo González-Pola, director del Instituto CEU de Estudios de la Democracia, y que ha contado con la participación de Pedro González Trevijano, presidente del Tribunal Constitucional entre 2021 y 2023, Virgilio Zapatero Gómez, que fue diputado de las Cortes Constituyentes (1977-1979), y Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona, ministro adjunto al presidente del Gobierno y ministro de Educación (1980-1981).
González Trevijano ha subrayado que la Constitución es «la síntesis jurídica de la Transición política», un «proceso generoso de reconciliación nacional que cerró las heridas de una fratricida y cainita guerra civil y que permitió abrir los mejores años de la historia de España». Y ha defendido que la de 1978 trata de dar respuesta a «problemas enquistados», recoge todos los derechos, «se asienta en el consenso» y diseña un modelo de separación de poderes que «ha funcionado razonablemente hasta no hace demasiado tiempo».
Como «historia de éxito» ha definido Zapatero Gómez la de nuestra Constitución, que va a cumplir próximamente 47 años. «Veníamos hace 47 años desde posiciones diferentes todos nosotros, derecha e izquierda, pero todos nosotros compartíamos la conciencia de que la historia de España, en lo que se refería a la guerra civil y a la posterior dictadura no se podía repetir», ha expresado. Con ella, ha recalcado, «se han garantizado 47 años de libertades, desarrollo social y económico y un poderoso, aunque siempre insuficiente, Estado de bienestar».
Ortega y Díaz-Ambrona cree que «la Transición fue sobre todo transacción entre varias instancias y puntos de vista para alcanzar un consenso», cuyo resultado fue obteniéndose poco a poco, primero en los Pactos de la Moncloa, después con la amnistía y finalmente en la Constitución, «que se aprobó por mayoría y también en el País Vasco y en Cataluña», ha subrayado.