Pilar Alegría, aplaudida por Ana Redondo (derecha) y Diana Morant
Dos caminos posibles
Empiezan las quinielas sobre la quinta portavoz del Gobierno de Sánchez: primer descarte
Alegría se despide de las ruedas de prensa de los martes destacando el «honor» y el «orgullo» de haber sido la portavoz durante dos años. Vuelve a Aragón para unas elecciones imposibles para el PSOE
«Cuando Aragón llama, no pierdo ni un minuto». Así se despidió este martes Pilar Alegría como portavoz del Gobierno y ministra de Educación para liderar una batalla que los propios socialistas dan por perdida de antemano, a expensas de saber por cuánto: las elecciones convocadas por Jorge Azcón en Aragón el 8 de febrero.
«No ha habido día que no me haya sentido una absoluta privilegiada. Ha sido un absoluto orgullo y honor», señaló Alegría, que dio un consejo a su sucesora: «Intentar hacer siempre bien tu trabajo, con honestidad, rigor. Saber por qué estamos aquí y para quiénes, para mejorar la vida de la gente», afirmó. «Honestidad, verdad y trabajo», resumió.
En su última rueda de prensa en la Moncloa después de dos años, la portavoz saliente tuvo que lidiar con las preguntas sobre la relación con Sumar; en un momento de turbulencias internas por el caso omiso que Pedro Sánchez ha hecho a la petición de Yolanda Díaz para que remodele en Ejecutivo en profundidad. Sin tocar a ninguno de los cinco ministros de Sumar, se entiende.
Alegría recordó a la vicepresidenta segunda que el PSOE y Sumar comparten «una hoja de ruta»: «Seguir progresando y seguir haciendo avanzar este país», añadió. Y, sobre todo, que comparten un enemigo común: «Lo que tenemos enfrente son esos gobiernos de la derecha y la ultraderecha».
Según adelantó el presidente el lunes, la sustituta de Alegría será otra mujer, que se convertirá en la quinta portavoz de Sánchez. Isabel Celaá fue la primera; María Jesús Montero, la segunda; Isabel Rodríguez, la tercera; y Pilar Alegría, la cuarta. En esa misma rueda de prensa de este martes, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades se autodescartó. Porque, como señaló la propia Diana Morant, es ministra y también líder de los socialistas valencianos. «Ya tengo suficientes encargos», aseguró.
Sánchez no ha dado pistas, pero las quinielas apuntan en dos direcciones. Si es alguien de dentro del Consejo de Ministros, solo puede ser la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, porque las ministras de Defensa, Igualdad y de la Seguridad Social, Margarita Robles, Ana Redondo y Elma Saiz, no entran en la porra. Si es alguien de fuera, se especula con que pudiera tirar de su Ejecutiva Federal en el PSOE, que es lo que hizo en su día con Alegría: la nombró portavoz del Gobierno después de haber sido portavoz del partido. De hecho, durante un tiempo la aragonesa compatibilizó ambas tareas, borrando la ya de por sí delgada línea entre Ferraz y la Moncloa.
Las mujeres más destacadas actualmente en la cúpula socialista son: la portavoz, Montse Mínguez; la secretaria de Organización, Rebeca Torró -muy señalada por el me too del PSOE-; la secretaria de Igualdad, Pilar Bernabé; y la secretaria de Política Económica, Enma López. Aunque no necesariamente tiene que recurrir al banquillo del partido.
La salida de Alegría se ha producido en el penúltimo Consejo de Ministros del año, porque aún queda el del 23 de diciembre. De manera que lo previsible es que el presidente anuncie a principio de la próxima semana la minicrisis de Gobierno, y así además desviar el foco del más que posible batacazo del PSOE en las elecciones extremeñas del domingo.
Sánchez ha adelantado que solo abandonará el Gobierno en este punto la ministra de Educación, puesto que la vicepresidenta Montero lo hará más adelante, después de febrero. Ese mes, la también ministra de Hacienda se ha comprometido a llevar los Presupuestos de 2026 al Consejo de Ministros y presentar a las comunidades un nuevo modelo de financiación autonómica. Además, le gustaría dejar encauzada la negociación para aprobar la ley sobre la quita de la deuda a las comunidades del régimen común, que ya está en su trámite parlamentario.