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Pedro Sánchez con Miguel Ángel Gallardo, candidato del PSOE a la Junta de Extremadura

Pedro Sánchez con Miguel Ángel Gallardo, candidato del PSOE a la Junta de ExtremaduraPSOE

Elecciones Extremadura 2025

Elecciones Extremadura 2025: los feudos clave que podrían decidir el futuro de la comunidad

Este domingo, 21 de diciembre, se celebran elecciones autonómicas anticipadas en Extremadura

Este domingo, 21 de diciembre, casi 900.000 extremeños están llamados a las urnas para ejercer su derecho al voto en unas elecciones autonómicas anticipadas que tienen como objetivo acabar con el bloqueo político de la comunidad.

Más allá de los programas y los pactos, el resultado de las elecciones se decidirá en un puñado de territorios clave. Provincias, comarcas y grandes municipios concentran los escaños decisivos en un escenario de equilibrio ajustado entre bloques.

La Ley Electoral en Extremadura

En Extremadura se reparten un total de 65 escaños entre las provincias de Cáceres y Badajoz, de acuerdo con la Ley 2/1987, de 16 de marzo, de Elecciones a la Asamblea de Extremadura, complementada por el Estatuto y, supletoriamente, por la LOREG. Según este precepto, son 20 los diputados mínimos que reparte cada circunscripción, de tal manera que ninguna pueda quedar infrarrepresentada.

Los 25 restantes se reparten en función de la población. Esto se traduce en 36 diputados para Badajoz y 29 para Cáceres.

El censo total en Extremadura asciende a 890.985 electores, incluidos los residentes en el extranjero (CERA y CER), de los cuales el 61,88 % se concentran en la provincia de Badajoz, con 551.372 votantes. Cáceres reúne el 38,12 % restante, lo que equivale a 339.613 electores.

Los grandes feudos urbanos

Las grandes ciudades extremeñas actúan como un termómetro electoral clave. No solo concentran una parte significativa del voto, sino que anticipan tendencias que después se trasladan al conjunto de la provincia. En un escenario de equilibrios ajustados, variaciones de pocos puntos en estos municipios pueden ser determinantes para el reparto final de escaños.

Badajoz

Badajoz ha sido históricamente uno de los principales feudos del Partido Popular en Extremadura, aunque su comportamiento electoral refleja una evolución significativa en la última década. En 2011, el PP logró una victoria contundente en el municipio con el 56,84 % de los votos, duplicando prácticamente el apoyo del PSOE. Sin embargo, a partir de 2015 el mapa político comenzó a fragmentarse: los populares cayeron por debajo del 40 %, emergieron nuevas fuerzas como Podemos y Ciudadanos, y la distancia entre los dos grandes partidos se estrechó de forma notable.

Ese cambio de ciclo se consolidó en 2019, cuando el PSOE se impuso por primera vez en años con el 37,41 % de los votos, frente al 27,42 % del PP, en un contexto marcado por la irrupción de Vox y el fuerte peso de Ciudadanos. En 2023, el PP recuperó la primera posición con claridad, alcanzando el 43,62 %, pero lo hizo en un escenario más competitivo: el PSOE quedó cerca del 30 % y Vox consolidó un respaldo relevante, con más del 12 % de los votos. Este reparto confirma a Badajoz como un territorio clave, donde la fragmentación del voto y el crecimiento de la derecha alternativa pueden resultar determinantes para el reparto final de escaños en la provincia.

Cáceres

Cáceres ha pasado en poco más de una década de ser un bastión claro del Partido Popular a convertirse en uno de los principales territorios bisagra de Extremadura. En 2011, el PP logró una victoria holgada con el 56,41 % de los votos, muy por delante del PSOE, que no alcanzó el 30 %. Sin embargo, el escenario comenzó a fragmentarse a partir de 2015, cuando los populares descendieron al 37 % y irrumpieron con fuerza nuevas formaciones como Podemos y Ciudadanos, reduciendo de forma notable la distancia entre bloques.

La volatilidad se acentuó en 2019, año en el que el PSOE se situó como primera fuerza con el 34,67 %, frente al 24,84 % del PP, en un contexto marcado por el auge de Ciudadanos y la entrada de Vox. En 2023, el PP recuperó el liderazgo con claridad, al alcanzar el 44,28 % de los votos, aunque lo hizo en un mapa más fragmentado: el PSOE quedó por debajo del 30 % y Vox consolidó una presencia relevante, rozando el 10 %. Esta evolución confirma a Cáceres como un municipio clave, donde pequeños desplazamientos de voto pueden resultar decisivos para el reparto de escaños en la provincia.

Plasencia

Plasencia ha sido tradicionalmente uno de los principales bastiones del Partido Popular en el norte de Extremadura, un patrón que se mantiene con altibajos desde 2011. Aquel año, el PP superó el 50 % de los votos y se impuso con claridad al PSOE. Sin embargo, como en otras ciudades medias, el escenario comenzó a fragmentarse en 2015, cuando los populares descendieron por debajo del 37 % y emergieron nuevas fuerzas como Podemos y Ciudadanos, reduciendo la distancia entre los dos grandes partidos.

En 2019, el PSOE logró imponerse por un estrecho margen, con el 38,21 % frente al 32,42 % del PP, en un contexto de alta dispersión del voto y entrada progresiva de Vox. En 2023, el Partido Popular recuperó con claridad la primera posición, al alcanzar el 43,51 % de los sufragios, mientras que el PSOE se situó en torno al 32 %. Vox consolidó una presencia relevante, con más del 9 % del voto, lo que refuerza el papel de Plasencia como un municipio clave para ajustar el reparto final de escaños en la provincia de Cáceres.

Mérida

Mérida ha sido históricamente un bastión del PSOE en Extremadura, una condición estrechamente ligada a su papel como capital autonómica y al peso del empleo público. En 2011, aunque el PP se impuso con el 47,55 % de los votos, el PSOE mantuvo un respaldo muy elevado, rozando el 40 %. A partir de 2015, los socialistas consolidaron su hegemonía en la ciudad, situándose como primera fuerza con más del 41 % de los sufragios.

Esa posición se reforzó en 2019, cuando el PSOE alcanzó casi el 47 % del voto, frente a un PP que cayó por debajo del 18 %, en un escenario de fuerte fragmentación del centro-derecha. En 2023, los socialistas volvieron a imponerse con claridad, superando el 42 %, aunque con una recuperación significativa del PP, que alcanzó el 32 %, y con la consolidación de Vox por encima del 10 %. Este comportamiento confirma a Mérida como un indicador clave de la resistencia socialista, pero también como un municipio en el que el equilibrio entre bloques se ha estrechado en los últimos años.

De cara a las elecciones de 2025, el comportamiento electoral de las grandes ciudades vuelve a situarse en el centro del tablero político extremeño. Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia concentran los votos más decisivos en un escenario de equilibrios muy ajustados, en el que leves desplazamientos del electorado pueden marcar la diferencia entre una mayoría clara o un nuevo Parlamento fragmentado.

La central nuclear de Almaraz

Por otro lado, aunque por volumen de voto no puede compararse con las grandes ciudades, el entorno de la central nuclear de Almaraz se ha convertido en uno de los focos clave de la campaña. Su peso económico y laboral desborda el propio municipio y se extiende a buena parte del norte de la provincia de Cáceres, donde el debate sobre el cierre o la continuidad de la central actúa como un potente elemento de movilización electoral. En un escenario de márgenes ajustados, la posición de los partidos sobre Almaraz puede influir de forma decisiva en comarcas donde cada voto cuenta para el reparto final de escaños.

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