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Imagen de Ortega Lara que envió ETA para probar su secuestro

Imagen de Ortega Lara que envió ETA para probar su secuestroEFE

30 años de la liberación

El calvario que sufrió Ortega Lara: 532 días encerrado, perdió 23 kilos y masa ósea, estrés y ansiedad

Se cumplen 30 años de la liberación de Ortega Lara, quien tuvo unas condiciones terribles de vida tras su secuestro por parte de ETA

Se cumplen 30 años de la liberación de José Antonio Ortega Lara después de que la banda terrorista ETA le secuestrara. Era 1996 y ETA estaba en horas bajas por la dispersión de sus presos a cárceles fuera del País Vasco y Navarra. Para la banda, cada traslado era una derrota y necesitaba una manera de negociar con el Gobierno. Así, secuestraron al funcionario de prisiones Ortega Lara. El 1 de julio de 1997, la Guardia Civil localizó en Mondragón la checa, el zulo, donde el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara se había pasado encerrado 532 días, casi 18 meses.

Su lugar de encierro era un agujero húmedo, sin ventanas, de 3 metros de largo por 2,5 de ancho y 1,8 m de altura, iluminado por una bombilla. Durante su interminable prisión no le dejaron salir nunca del habitáculo que le servía de cárcel. Tenía un camastro y dos baldes, uno para lavarse y otro para hacer sus necesidades.

Era alimentado tres veces al día con frutas y verduras. En un alarde de generosidad sus verdugos le daban todos los días un periódico, algunos libros, medicinas e incluso le dieron un reproductor de casetes.

En la última etapa de su encierro estuvo casi en absoluto silencio, pues sus captores no querían hablar con él. Ortega Lara adelgazó 23 kilos, perdió masa muscular y densidad ósea, sufriendo trastornos del sueño, estrés postraumático, ansiedad y depresión.

Ni el abate Faria, recluido en el castillo de If, ni los presos en los campos de concentración nazis o en los goulash estalinistas tuvieron unas condiciones tan terribles de vida como Ortega Lara durante su cautiverio. El sufrimiento de Ortega Lara, y de tantas otras víctimas de ETA, justifica que el mundo abertzale tuviera su propio juicio de Nuremberg. Un Nuremberg que nunca se produjo ni se va a producir.

En su liberación intervinieron más de 60 policías. Fueron detenidos sus cuatro secuestradores, que se mantuvieron en silencio sobre el paradero de su secuestrado. Los guardias civiles sabían que estaba allí, pero no conseguían dar con el escondite.

El zulo en el que estuvo secuestrado Ortega Lara

El zulo en el que estuvo secuestrado Ortega LaraEFE

El juez Baltasar Garzón estaba a punto de cancelar la operación, pero la insistencia del capitán de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí, jefe del operativo, permitió encontrar el mecanismo que desplazaba una máquina que ocultaba la entrada al zulo. Si no llega a ser por Sánchez Corbí, Ortega Lara habría muerto de hambre y de sed, solo y olvidado, en su prisión.

En represalia, ETA, una semana más tarde, el 10 de julio, secuestró y asesinó al concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco.

El 10 de junio de 2005 comenzó el juicio a los dirigentes etarras Julián Achurra Egurola (Pototo) y José Luis Aguirre Lete (Isuntza) organizadores del secuestro. Según la sentencia, Pototo ordenó a los etarras José Luis Erostegui, Javier Ugarte, Josu Uribetxeberria Bolinaga y José Miguel Gaztelu Ochandorena el rapto de Ortega Lara.

El etarra José Luis Erostegui Bidaguren, el último de los miembros del comando que secuestró al funcionario de prisiones José Ortega Lara y que participó en el asesinato de varios guardias civiles, dejó en marzo del 2020 la cárcel de Herrera de la Mancha. Ugarte dejó la prisión en julio de 2019. Gaztelu salió de la cárcel en octubre de 2017.

Josu Uribetxeberria Bolinaga fue juzgado y condenado a 178 años de cárcel por el asesinato de tres guardias civiles, a 14 años por secuestrar durante 116 días al empresario Julio Iglesias Zamora en junio de 1993, y a 32 años por el secuestro de Ortega Lara. En agosto de 2012, le diagnosticaron un cáncer terminal.

José Antonio Ortega Lara, fundador de Vox, en Vistalegre

José Antonio Ortega Lara, fundador de Vox, en VistalegreEFE

Inició una huelga de hambre para reclamar su excarcelación que fue secundada por otros 254 miembros de ETA en prisión. El 17 de agosto el Ministerio de Interior le concedió el tercer grado penitenciario, proponiendo a la Audiencia Nacional que le concediera la libertad provisional «por razones humanitarias», aunque con condiciones. La AVT consideró una «traición» esta decisión del Gobierno.

El 12 de septiembre la Audiencia Nacional decretó su puesta en libertad, rechazando el recurso contra su excarcelación interpuesto por la Fiscalía. El exjuez Baltasar Garzón mostró públicamente su desacuerdo con la Fiscalía afirmando que «un Estado de derecho no puede permitir que una persona muera en prisión».

El auto de libertad condicional, de fecha 30 de agosto de 2012, recogía que padecía un cáncer generalizado, terminal y en situación irreversible, según los informes forenses, factor determinante para la resolución favorable. El 16 de enero de 2015, falleció en Mondragón.

Si el capitán de la Guardia Civil, Sánchez Corbí no se hubiese empecinado en buscar a Ortega Lara, este estaría muerto enterrado en el zulo en el que lo tuvieron encerrado sus torturadores etarras al no querer decir estos dónde estaba su víctima.

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