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La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, durante la sesión constitutiva de la AsambleaEuropa Press

Ni PP ni Vox dan por rotas las negociaciones aunque la investidura sigue en el aire y el cronómetro ya corre

  • Ambos partidos se muestran dispuestos a sentarse a negociar, pese a que el lunes parecían haberse dinamitado las conversaciones después de que el partido de Abascal las paralizara

  • Vox obtuvo la secretaría primera de la Mesa gracias a diez votos cedidos del PP, pero lo tildó de «migajas»: «No ha cambiado nada», avisó. María Guardiola pide «responsabilidad» y quiere llegar a un acuerdo «cuanto antes»

Ni el Partido Popular ni Vox dan por rotas de forma definitiva las negociaciones en Extremadura, pese a la tensión que se ha vivido entre ellos las últimas 48, después de que pareciera la semana pasada que acercaban posturas con ese encuentro del que salieron con la idea de que había buena disposición para hablar y tratar de buscar un acuerdo. Si habrá o no investidura de María Guardiola sigue siendo hoy, un mes después de las elecciones, una incógnita, aunque las dos partes se muestran dispuestas a sentarse a hablar y negociar. Si en dos meses no hay acuerdo, se convocarán elecciones automáticamente. La presidenta en funciones ha pedido a Vox «responsabilidad» y asegura tener intención de llegar a un acuerdo «cuanto antes».

La falta de entendimiento se materializó en la sesión constitutiva de la Asamblea este martes. Llegaron a ella sin un acuerdo previo, a pesar de que se especulaba con la posibilidad de que se ofreciera a Vox la Presidencia de la Mesa, o se pactara entre ambos, a cambio de su apoyo, como incluían los acuerdos en otras regiones como Castilla y León, Aragón o Baleares en 2023, por ejemplo.

Los populares se quedaron finalmente con ese puesto, que ostenta desde ahora Manuel Naharro, que fue respaldado, y en segunda vuelta (por mayoría simple), únicamente por los 29 diputados del PP, sin Vox. La formación que encabeza Óscar Fernández en la región obtuvo -y según señaló después, por sorpresa- la secretaría primera de la Mesa, gracias a que el PP le cedió diez votos.

Tras la sesión, Fernández señaló que a su juicio todo indicaba que el PP «quiere ir a elecciones» otra vez. Para el portavoz de Vox, una buena forma de empezar a «andar» habría sido que se hubiera elegido al presidente de la Asamblea por un acuerdo entre ambos partidos, pero, según manifestó, Guardiola no quiso. Acusó a la presidenta en funciones de estar metiendo a Extremadura «en un callejón sin salida» y de no tener voluntad de llegar a un acuerdo con ellos. «Ella y solo ella será la responsable si Extremadura repite elecciones. (...) No tenemos miedo a ningún escenario», dijo Fernández. Él y, desde Aragón, Ignacio Garriga, el secretario general, calificaron de «migajas» el puesto cedido en la Mesa por el PP: «Si cree que algo ha cambiado, no ha cambiado nada», advirtió el portavoz extremeño, que, sin embargo, trasladó que su intención es llegar a un acuerdo, pero «que respete» lo que salió de las urnas.

Vox, que el lunes -según los populares, de manera sorpresiva- había decidido paralizar las negociaciones porque el PP -alegó- «no quiere cambiar» la región, explicó en Bambú ese mismo día, a través de su portavoz, José Antonio Fúster, que el «escollo» en las negociaciones estaba en la cuestión del presupuesto para ejecutar políticas concretas que negocien, que, por otro lado, son las del pacto alcanzado en la Comunidad Valenciana. «Nosotros encantados de entrar en el Gobierno, pero con unas condiciones. Esas condiciones pasan inexorablemente por tener un presupuesto que nosotros seamos capaces de ejecutar para que cambien las políticas», manifestó Fúster. Así, se muestran dispuestos a trabajar para alcanzar un acuerdo sobre el marco de negociación que han fijado. En estos momentos, descartan una abstención.

Ayer también tras la sesión, María Guardiola se mostró sorprendida por esa decisión de Vox de suspender las negociaciones dada la «cordialidad» con la que hasta entonces se habían desarrollado las conversaciones -los populares habían enviado una nota en la que indicaban que el acuerdo estaba bastante avanzado a falta de rematar unos «flecos», y achacaban dicha decisión a una «estrategia nacional» de Bambú-.

Y afeó al partido de Abascal que negociara «como si hubiera ganado las elecciones» cuando quedó en tercera posición. Según explicó la presidenta en funciones, han negociado ofreciendo a Vox puestos en la Mesa y en el Gobierno y acordando «muchas de las políticas que quiere poner en marcha y acompañadas de su presupuesto». Considera que Vox no está diciendo «toda la verdad» sobre las negociaciones, y en este sentido le reclamó ser «concreto» cuando acusa a los populares de negarse a todo: «Que explique qué es lo que hemos ofrecido y qué es a lo que nos negamos». Pese al cruce de reproches, Guardiola comunicó ayer que iba a llamar al equipo negociador del partido de Abascal para cerrar una reunión y seguir trabajando en un acuerdo.

Todo ello se produce en plena precampaña para las elecciones de Aragón, donde las encuestas reflejan que podría ocurrir algo parecido a lo que pasó el 21 de diciembre, y donde Vox mantiene un discurso muy crítico contra el bipartidismo, como en la campaña extremeña, acusando al PP de «estafa» y equiparándolo con el PSOE.

Ahora, de acuerdo con lo que establece el Reglamento de la Asamblea y el Estatuto de Autonomía de Extremadura, la Presidencia de la Cámara tiene un plazo de 15 días para proponer un candidato para presidir la región, que debe ser presentado por al menos la cuarta parte del Parlamento, y en los 15 días siguientes este debe presentar a la Asamblea su programa, en el debate de investidura.

Habrá una primera votación, en la que se necesitaría una mayoría absoluta; y si es fallida, se votaría de nuevo 48 horas después, requiriendo ahora una mayoría simple. Si en dos meses desde la primera votación no fuera elegido por falta de apoyos, la Asamblea quedaría disuelta y el presidente en funciones convocaría elecciones.