El senador de Junts Francesc Xavier Ten Costa, durante una sesión plenaria, en el Senado
En el Senado
Junts afirma que «imponer la foto del Rey o la bandera española es simbología contra Cataluña»
La senadora del PP Marimar Blanco ha sostenido que «no hay democracia sin símbolos que nos unan»
Junts ha defendido este martes en el Senado que la obligación de exhibir la foto del Rey o la bandera española en instituciones públicas supone «simbología de parte contra Cataluña» y un uso «no neutral» de los símbolos del Estado, en el marco del debate sobre una proposición de ley del PP –avanzada por El Debate– para sancionar administrativamente a cargos públicos y funcionarios que ofendan dichos símbolos.
El pleno del Senado ha vivido una sesión bronca durante la discusión de la iniciativa popular, apoyada también por Vox, que plantea multas al margen de las sanciones penales ya existentes. El PP y Vox cuentan con mayoría para aprobar el texto y remitirlo al Congreso, frente al rechazo de PSOE, PNV, Bildu, Junts, ERC y Más Madrid.
El momento más tenso se ha producido durante la intervención del senador de Junts Francesc Xavier Ten, cuando ha defendido que el discurso del Rey del 3 de octubre de 2017 fue «de parte» y «en contra de los catalanes». El presidente del Senado, Pedro Rollán, ha anunciado que esas palabras serían retiradas del diario de sesiones. Al retomar la palabra, Ten ha reiterado la afirmación, lo que ha motivado una llamada al orden, tras la cual ha añadido que «en Cataluña, imponer la foto del Rey o la bandera española es simbología de parte contra Cataluña y es un uso no neutral», sin que el presidente del Senado volviera a apercibirle.
La proposición de ley ha sido defendida por la senadora del PP Marimar Blanco, quien ha sostenido que «no hay democracia sin símbolos que nos unan» y que «no es libertad de expresión que un cargo público ataque los símbolos oficiales con total impunidad», citando como ejemplo ayuntamientos que no exhiben la bandera española. Según Blanco, aunque el Código Penal ya contempla el delito de ultraje, la iniciativa se centra en «el deber específico de quienes representan al conjunto de los ciudadanos» y en «la obligación de la neutralidad de las instituciones públicas». La senadora popular también ha acusado al Gobierno de tener «miseria moral» si aboga por «borrar a ETA como organización terrorista en Europa».
La senadora del PP Marimar Blanco
Vox había registrado un texto alternativo con medidas más duras, pero finalmente lo ha retirado y ha aceptado el del PP. Aun así, su senador Fernando Carbonell ha advertido de que la propuesta «no llega tan lejos como sería deseable» y ha confiado en poder «mejorarla» durante el trámite parlamentario.
Desde el PSOE, su portavoz Juan Espadas ha reprochado al PP que impulse la iniciativa sin intención real de convertirla en ley, sino para que el resto de grupos «se retraten». «Los símbolos sirven para unir, nunca para dividir», ha afirmado, calificando el texto de «birria en términos jurídicos» y cuestionando su constitucionalidad, al recordar que el Tribunal Constitucional ya ha acotado los ultrajes a la bandera, el himno y la monarquía. Espadas ha advertido además de que, en su intento de «patrimonializar» los símbolos, el PP «pincha en hueso» con los socialistas, que los consideran «tan suyos como nuestros».
En una línea similar se ha expresado el senador de ERC Joan Queralt, quien ha incidido en la «pobreza técnica» del texto y lo ha tachado de «radical» e inconstitucional, al entender que supone una «ley militante de la españolidad», contraria a la doctrina del TC de que la Constitución no es militante.
Carla Antonelli, de Más Madrid, ha alertado de que la redacción de la proposición podría permitir sancionar la colocación de una bandera LGTBIQ en un ayuntamiento si un gobierno lo considerase partidista, pese a que el TC ya dictaminó que el arcoíris representa la no discriminación. Por su parte, Estefanía Beltrán de Heredia, del PNV, ha denunciado que el texto «rezuma imposición del pensamiento único», mientras que Mario Zubiaga, de Bildu, ha sentenciado que «el amor a la patria no se impone por la fuerza, se gana con el buen trato».
El debate lo ha cerrado la senadora del PP Pepa Pardo, quien ha acusado al Gobierno de «no respetar ni hacer respetar los símbolos», de «arrodillarse ante los independentistas» y ha lamentado que se tache de «facha y ultra» a quienes se emocionan con el himno o defienden la monarquía.