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Jorge Azcón y Pilar Alegría

Jorge Azcón y Pilar AlegríaEuropa Press

Claves sociológicas de Aragón: de la base fiel al PSOE pese a los escándalos a la fragmentación del voto

El director de análisis de Target Point, José Miguel Silva, ha expresado que «si PP y Vox se unieran para las próximas elecciones generales, estoy seguro de que no sacarían tanto porcentaje de votos ni escaños como si van por separado»

Antes de que se celebraran las elecciones de Aragón el pasado domingo, las encuestas daban a nueve partidos opciones de entrar en las Cortes autonómicas, aunque finalmente lograron representación seis: PP, PSOE, Vox, Chunta Aragonesista, Teruel Existe e Izquierda Unida (IU). No obstante, el hecho de que hubiera varias candidaturas provocó una clara fragmentación del voto. Por ejemplo, mientras que IU consiguió un escaño con 19.290 votos, Se Acabó la Fiesta (SALF) –la coalición de electores que encabeza Alvise Pérez– se quedó fuera con 17.983.

En este contexto, José Miguel Silva, director de análisis de Target Point –consultoría política, de análisis de datos y de investigación demoscópica– ha asegurado en conversación con El Debate que «hay que tener en cuenta el tipo de comicios al que nos estamos enfrentando».

«Cuando estamos en unas elecciones, ya sean autonómicas o incluso municipales, donde hay bastantes escaños o concejales en juego, la fragmentación viene bastante bien, sobre todo a la izquierda. Porque si pasan la barrera –en este caso que es del 3 %– todos van a tener representación y se va a movilizar a más electorado. Si fueran todos juntos, habría una parte del electorado que, como siempre pasa, no los vota, que opta por quedarse en casa. Pero cuando van por separado, yo creo que atraen a más electores», ha añadido.

Pese a que el líder nacional de IU, Antonio Maíllo –formación que concurrió apoyada por Sumar–, señaló ayer que la fragmentación electoral perjudicó a la izquierda, ya que una candidatura de unidad se habría situado en el 13 %, el director de Target Point ha subrayado que «este análisis no es nada cierto», ya que el hecho de «sumar todos los porcentajes de voto por separado no implica que, de haber ido juntos, hubieran conseguido ese resultado».

En consecuencia, ha manifestado que «muchas veces cuando diferentes partidos van juntos, hay muchos electores que no quieren votarlos, por el motivo que sea: se quedan en casa o votan a otro porque hay una parte del programa que no les atrae, etc.».

Sin embargo, Silva ha destacado que «hay algún momento puntual –como ha sido recientemente en las elecciones de Extremadura– donde solamente había una candidatura en el espectro de la extrema izquierda, que era todo lo aglutinado en torno a Podemos e Izquierda Unida, que consiguió captar bastante más votos que si hubieran ido por separado, también porque la barrera para conseguir representación era del 5 %, y no del 3 %».

Por su parte, ha resaltado que esta situación de ir por separado beneficia igualmente «a la derecha, con PP, Vox e incluso el partido de Alvise». «Cada uno tiene un electorado diferente, aunque hay otra parte del electorado que puede ser común. Pero si PP y Vox se unieran para las próximas elecciones generales, estoy seguro de que no sacarían tanto porcentaje de votos ni escaños como si van por separado, porque habrá gente que no querrá votar a una coalición PP-Vox porque son muy del PP de toda la vida, o gente que vota Vox que no va a querer votar al PP nunca. Hay veces que, sobre todo si hay bastantes escaños en juego y la barrera no es muy alta, con un 3 %, conviene ir por separado. En Aragón, si consideramos SALF partido de derechas, se ha quedado a menos de 400 votos en Zaragoza del escaño, no ha entrado por muy poco», ha agregado.

La base electoral del PSOE

En un momento en el que el PSOE de Pedro Sánchez está rodeado de numerosos escándalos, como la corrupción, los casos de acoso sexual, la crisis ferroviaria o la falta de Presupuestos, el PSOE de Pilar Alegría ha obtenido el 24,29 % del voto. Sobre ello, Silva ha aseverado que los socialistas, «en los territorios donde no tiene un depredador electoral por su izquierda, mantiene el suelo y mantiene el tipo aún bajando bastante».

Además, ha apuntado que los socialistas «lo que tienen es una base de votantes fiel, normalmente de más de 40 años, jubilados, amas de casa, muchos funcionarios, una parte de jóvenes estudiantes y también una parte de la gente de clases medias-altas, que se definen como progresistas –urbanitas– que se siguen identificando con el PSOE por ser un partido ‘más abierto’».

De la misma forma, ha señalado que el discurso del miedo a Vox «ha vuelto a funcionar un poco –no tanto porque ya no cuela tanto– y especialmente en la última semana, momento en el que se ha activado una parte del votante de izquierdas y ha hecho que el PSOE suba uno o dos escaños», una de las razones que explican «por qué la participación también ha subido».

«Lambán en 2015 sacó menos porcentaje de voto, el 21,4 %, y los mismos escaños. Hay que tener en cuenta que entonces estaba en el Gobierno central el Partido Popular con Mariano Rajoy. Y ahora mismo está Pedro Sánchez. Es decir, estar en el Gobierno central te da un pequeño plus. Por muy mal que te vaya, siempre puedes manejar más resortes mediáticos, económicos o estratégicos. Y el PSOE ahora intenta utilizarlos, evidentemente», ha zanjado.

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