Imagen del denunciado, merodeando por la zona donde vive la denunciante
El 'coronapinchos': el antecedente del comisario investigado al que Interior premió destinándolo a la India
Jupol ha reclamado responsabilidades políticas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a la cúpula policial
El comisario de la Policía Nacional investigado en la Audiencia Nacional por presuntos delitos de acoso laboral y sexual a una subordinada en la Embajada de España en la India arrastraba ya un antecedente grave antes de ser destinado al extranjero. Se trata de Emilio de la Calle, conocido internamente por el caso de los coronapinchos, unos hechos ocurridos durante la pandemia de covid-19 en Barcelona y que fueron denunciados por el sindicato Jupol en pleno estado de alarma.
Los coronapinchos se remontan a la primavera de 2020, cuando el comisario ejercía como responsable de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras en Barcelona. Según denunció Jupol, durante los días más duros del confinamiento organizó almuerzos multitudinarios en dependencias policiales, en los que llegaron a participar alrededor de una veintena de personas.
Estos encuentros, celebrados mientras la población permanecía confinada y los agentes cumplían estrictamente las restricciones del estado de alarma, habrían vulnerado de forma reiterada la normativa sanitaria y puesto en riesgo la salud de los funcionarios. El sindicato reclamó entonces la apertura de expedientes disciplinarios, la depuración de responsabilidades y la realización de pruebas diagnósticas a los agentes afectados.
Sin embargo, nada de eso se tradujo en consecuencias conocidas. Al contrario, tiempo después el mando fue destinado a la India, un movimiento que desde ámbitos sindicales se interpretó como un «premio» institucional pese a la conducta denunciada.
Ahora, años después, y tal como destapó El Debate en abril del año pasado, el comisario está siendo investigado por la Audiencia Nacional por presuntos delitos de acoso laboral y sexual, amenazas, lesiones, delito contra la intimidad y agresión sexual contra una subinspectora que trabajaba bajo su mando directo en la Embajada de España en India.
La querella, a la que ha tenido acceso este medio, describe un patrón de abuso de poder, control psicológico y aislamiento, aprovechándose de un contexto con una estructura jerárquica muy cerrada y sin otros compañeros en el entorno inmediato de trabajo. La investigación judicial ha llevado al cese del comisario como consejero de Interior y a su suspensión de empleo y sueldo, además de la imposición de una orden de alejamiento y prohibición de comunicación con la denunciante.
Con todo esto, Jupol considera especialmente grave que un mando con antecedentes polémicos acabara representando a España en una embajada y alerta de que no se trata de un caso aislado. Según datos trasladados por la propia Dirección General de la Policía, en los últimos años se han registrado varias denuncias internas por abusos en delegaciones diplomáticas, algunas de ellas aún en tramitación.
En este contexto, el sindicato ha reclamado responsabilidades políticas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a la cúpula policial, al considerar que la falta de reacción ante episodios como los coronapinchos contribuyó a que el comisario continuara su carrera sin cortapisas hasta acabar en un destino de máxima confianza institucional.