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Más de 200 policías participaron en la jornada del Parlamento Europeo

Los cuatro principales sindicatos europeos de Policía se suman a la iniciativa española por sus derechos

La Confederación Española de Policía (CEP) encabeza la petición para que Bruselas reconozca la profesión de riesgo de los agentes y el eurodelito de agresión

En Europa hay alrededor de dos millones de policías entre sus diferentes cuerpos. En España, por ejemplo, son algo más de 150.000 entre policías nacionales y guardias civiles. Por eso, el encuentro que tuvo lugar el pasado miércoles en Bruselas y, sobre todo, lo que allí se demostró, fue un paso importantísimo para el futuro de los cuerpos policiales, para el futuro de dos millones de agentes policiales que trabajan en Europa y que esperan, antes mejor que después, que se materialice una iniciativa española que está siendo trabajada en el Parlamento Europeo.

Hace ya alrededor de tres años, la Confederación Española de Policía (CEP) trajo hasta la capital de Europa una iniciativa de reconocimiento de su trabajo como profesión de riesgo. Posteriormente, se complementó con otra para que las agresiones a los agentes policiales se consideren como eurodelito, es decir, delito en toda Europa, lo que superaría en España la negativa del Ministerio del Interior que dirige Fernando Grande-Marlaska a apoyar a sus agentes.

Por eso fue tan importante que los cuatro principales sindicatos policiales europeos, más bien confederaciones, puesto que cada uno acoge a diferentes sindicatos de distintos países europeos, dieran su respaldo a esta iniciativa de la CEP que, una vez que se conviertan en directivas europeas, dará protección y respaldo a los policías de toda Europa.

Se trata de European Police Union (Epu), Eu.Pol, Conseil Européen des Syndicats de Police (Cesp) y Eurocop, las organizaciones a las que pertenecen la mayoría de los sindicatos policiales nacionales de los Veintisiete. Todos ellos estuvieron en Bruselas el miércoles y todos ellos respaldaron la iniciativa de la CEP española. Y si hasta ahora la CEP ha conseguido introducir a través del Partido Popular Europeo (PPE) las propuestas de directiva en el Parlamento Europeo, con la suma de las cuatro principales organizaciones policiales europeas, la fuerza que pueden hacer para que se reconozcan los derechos de los policías es muchísimo mayor.

De hecho, tras este respaldo, los diferentes sindicatos se dirigieron a los eurodiputados en una sesión en la que estuvieron presentes miembros del PPE, de Patriotas por Europa y del grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).

Allí, el coordinador de Relaciones Internacionales de la CEP, Sebastián Sützl, explicó a los eurodiputados que «los ataques a los agentes policiales no son un problema nacional. Tenemos traficantes de droga que entran por España, usan el espacio Schengen y van a toda Europa con el tráfico de droga y atacando a los policías. Tenemos los hooligans, tenemos los 'Black Block' (grupos anarquistas antisistema que provocan violencia por toda Europa) que se dedican únicamente a atacar a los agentes de Policía. Tenemos una guerra en la sombra».

El presidente de la federación sindical EuroCop, Jonne Rinne, consideró que la declaración de la policía como profesión de riesgo «sabemos que no es fácil, que es duro, pero si otros lo han hecho (en referencia a los pocos países europeos que así lo han reconocido), queremos saber la posición de este Parlamento».

El vicepresidente segundo del European Police Union (EPU), Nicolae Cirlan, recordó que las agresiones a los policías se producen, igual que su trabajo, «tanto dentro de los países que conforman la Unión Europea como en las fronteras de esta con el exterior».

El problema es que son unas medidas que llevan ya tres años en las mesas de los eurodiputados. Y en estos tres años, el número de agentes de policía que han resultado heridos o incluso asesinados por la violencia ejercida contra ellos se puede contar por decenas de miles, y los agentes que han tenido que estirar hasta el último momento la vida laboral porque no se les facilita la jubilación que supondría el reconocimiento de la profesión de riesgo son miles.