El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, este martes en la Moncloa
La «realpolitik»
El PSOE excluye las medidas en vivienda de su plan de respuesta y cava más hondo en la crisis de Sumar
La visión de Carlos Cuerpo se ha impuesto a la de Yolanda Díaz. El ministro de Economía afirma que es necesario «perimetrar» las decisiones a las áreas afectadas directamente
El plan de respuesta a la guerra de Irán que el Gobierno aprobará el viernes en un Consejo de Ministros extraordinario no incluirá ninguna de las medidas en materia de vivienda que Sumar y otros partidos de izquierdas -Bildu, ERC, el BNG- vienen demandando al PSOE. Ni la moratoria de la prohibición de los desahucios a colectivos vulnerables que ya cayó dos veces en el Congreso en un mes dentro del escudo social; ni tampoco la prórroga de los alquileres, de manera que los caseros no puedan subir el precio a los contratos que van venciendo a los cinco años. El plan será presentado por el propio Pedro Sánchez ese día, en una comparecencia con preguntas, esta vez sí.
La decisión supone un auténtico jarro de agua fría para los de Yolanda Díaz, que ahora más que nunca necesitaban algún balón de oxígeno de Pedro Sánchez. Porque su fracaso en las elecciones de Castilla y León, otro más, ha desatado el pánico en la extrema izquierda y ha acentuado el debate interno sobre su continuidad dentro del Gobierno de coalición, del que ya informó El Debate el 1 de marzo.
Pero el PSOE ha impuesto su realpolitik: incluir cualquiera de esas medidas sería condenar el real decreto ley a una derogación segura en el Congreso cuando llegue a la Cámara Baja para ser convalidado, que lo hará el jueves 26 de marzo. Junts no iba a pasar por ese aro, ni tampoco el PP. Y lo que el Ejecutivo quiere es concitar el máximo apoyo. O, al menos, la menor oposición. Además de sumar a los agentes sociales y a los sectores más afectados.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, dio mil vueltas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para no decir a las claras que este primer paquete no contendrá nada de vivienda. Sin embargo, sí lo hizo de forma indirecta; cuando, preguntado al respecto, explicó que las medidas tienen que ser «proporcionales al impacto» de esta crisis, de menor intensidad que la provocada por la invasión de Ucrania en 2022, añadió. Y cuando habló de «perimetrar» las decisiones, de limitarlas a las «áreas» directamente afectadas por la operación en Irán. Es decir, agricultura y ganadería, transporte, energía y alimentación, especialmente.
No obstante, sabiendo que los partidos de izquierdas van a criticar esta exclusión, Cuerpo quiso dejar la puerta abierta a adoptar medidas sobre vivienda en el futuro. Así, el ministro de Economía matizó que el Gobierno actuará con «flexibilidad» en los próximos meses, pudiendo ampliar las decisiones de ahora.
El resumen es que la visión de Carlos Cuerpo y del PSOE se ha impuesto a la de Yolanda Díaz y Sumar. Como contó este periódico el pasado viernes, la negociación de este plan ha enfrentado a ambos, lo que se añade a una larga lista de desencuentros: por la reducción de la jornada laboral, por la una ampliación del permiso de fallecimiento, por el endurecimiento del registro horario… Ella apuesta por la ambición; él tiene claro que la única manera de que el real decreto ley pase el corte del Congreso es dejando fuera la vivienda. «Se tiene que poder discrepar con normalidad y debatir dentro de la coalición», señalan en la Moncloa.
Aun este martes, poco antes de la rueda de prensa de la Moncloa, la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero, trataba de presionar al PSOE: «Necesitamos ya un escudo social que proteja frente a las consecuencias de una guerra ilegal e injusta, a la que tanto el gobierno como el pueblo español nos oponemos. ¿Por qué el PSOE no da el paso que necesitan las familias españolas? ¿A qué tiene miedo? ¿A quién?», preguntó a sus socios.
Que el Gobierno apruebe un real decreto ley un viernes y lo lleve a convalidar al Parlamento seis días después, cuando tiene de plazo un mes para hacerlo, es una rareza. La versión oficial del Ejecutivo es que la situación es de la suficiente gravedad, cuando la semana pasada sostenían que no había que precipitarse. La realidad apunta más bien a que Sánchez quiere zanjar este plan cuanto antes, para después llevar al Consejo de Ministros del último día de marzo los Presupuestos de 2026. Eso y que los socialistas creen tener los apoyos garantizados.