Fundado en 1910
El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, posa en la redacción de El Debate

El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, posa en la redacción de El DebateMiguel Pérez Sánchez

Entrevista | Diputado del PP y autor de Contra la ruptura

Miguel Ángel Quintanilla: «Vox es un socio en la sombra de Sánchez»

  • El político 'popular' también ha señalado que «el PP se equivoca aceptando la actual legislación del aborto»

  • «Vox tiene explícitas expresiones de anticatolicismo. Juega al anticlericalismo, y lo que diferencia a lo católico de lo protestante es la estructura eclesial»

Ya en la conversación previa a la entrevista, Miguel Ángel Quintanilla Navarro (Madrid, 28 de octubre de 1967) demuestra que es una persona con trasfondo intelectual, característica que no abunda en la clase política española de hoy en día. Este diputado ‘raso’ del PP –que durante muchos años ha trabajado entre bambalinas para el partido– acaba de publicar Contra la ruptura: Por qué el centro debe volver a liderar España (Encuentro), una obra en la que defiende que su formación «exprese claramente una adscripción liberal, conservadora y democristiana» para llegar y mantenerse en la Moncloa. «Siento un vivo rechazo por Vox», reconoce en el libro.

–Usted ha sido asesor y consultor de diferentes cargos públicos. ¿Cuánta importancia le da en política a los que están en la sombra frente a los que se encuentran en el foco?

–En mi experiencia, tiene mucha importancia, aunque quizá debiera ser al revés. La vida institucional –últimamente, además, agitada por las redes y por este tipo de medios más de cacofonía que de comunicación– produce una actividad frenética. Paradójicamente, es en los gabinetes donde se puede tener un poco más de tranquilidad, y hasta de tiempo, para pensar, analizar y llegar a conclusiones sobre lo que puede estar ocurriendo y lo que hay que hacer. Creo que es así como funcionan la mayor parte, no ya de los gabinetes, sino de los partidos. Los gabinetes tienen una importancia clave. También están más protegidos de la exposición pública, y eso ayuda.

Portada de Contra la ruptura: Por qué el centro debe volver a liderar España

Portada de 'Contra la ruptura: Por qué el centro debe volver a liderar España'Encuentro

–En su libro afirma que «Vox ha decidido convertirse en un partido anticatólico, y arraigarse en la internacional ultra, cuyo fundamento religioso, si es que existe tal cosa, está fuera del catolicismo». ¿Por qué cree que Vox es anticatólico?

–Hay explícitas expresiones de anticatolicismo. Lo que no se puede hacer cuando eres católico es jugar al anticlericalismo. Lo que diferencia ontológicamente a lo católico de lo protestante es la estructura eclesial. El juego de ‘con los curas y con los obispos ‘no’, pero con la cultura que hizo las catedrales ‘sí’, y con la cristiandad también’ es un juego perverso que hay que denunciar como católicos. Yo procuro no mezclar, en lo posible, mi actividad política con mi actividad de propagandista católico –y nunca mejor dicho, en un sitio como este– pero me ha parecido necesario hacerlo en este libro y dedico un capítulo especialmente a eso. No se puede señalar a la vez a un partido por ser anticatólico mientras tú insultas a los obispos, pides que no se financie la Iglesia, y, además, cuando resulta que la Iglesia hace algo tan obvio como tener una mirada razonable dentro de lo que es un sacerdocio hacia la inmigración, propones nada menos que la idea de que eso es un pago para que no te acusen de pederastia. Eso está absolutamente fuera de lo que forma parte de lo católico. Tú no puedes hacer todo eso y luego invocar a la Virgen del Pilar, que, por cierto, yo llevo colgada aquí (se toca el pecho).

A mí me parece bastante claro que existe en este momento una confusión en el mundo católico sobre lo que Vox es y pretende. Mi partido no es un partido católico, pero no es un partido anticatólico. El comportamiento de Vox –acreditado– permite decir que, en algunas de sus actitudes y sus declaraciones, es un partido anticatólico.

No veo una relación de Vox con el poder que me permita pensar que es un liberal. Si tú estimas a Putin o a Trump no eres un liberal

–También sitúa a Vox en «un bloque de ruptura» junto a Sánchez y sus socios, y subraya que «siempre he sentido un vivo rechazo por Vox» ¿Cuáles son los aspectos o las políticas de Abascal que le sitúan en dicho bloque y por qué su rechazo a este partido?

–Conocí cómo se hizo ese partido muy de cerca y cómo evolucionó. Tengo un conocimiento cercano de lo que ha ido pasando en Vox desde que se inicia con una carta, si no recuerdo mal, llamada Reconversión, que personas del Partido Popular envían al entonces líder del Partido Popular para pedirle cambios en el Partido Popular. A partir de ahí se puede entender que se produzca una escisión del Partido Popular, pero lo que no se puede hacer es decirle al Partido Popular que es un partido que no se atreve a romper con Europa, o romper las comunidades autónomas. El PP jamás ha pretendido semejantes cosas. Ahí hay una trampa. Sánchez ha actuado de modo fraudulento con sus votantes. Vox también. Se puede decir tranquilamente que Vox es un socio en la sombra de Sánchez. Lo fue, por ejemplo, de un modo decisivo, cuando con su voto permitió el control absoluto de los fondos europeos.

Creo que señalar algunas deficiencias de Vox, y algunas de las cosas que hace Vox, es indispensable para que el camino de relevo de Sánchez realmente se abra. Entonces, ¿yo por qué siento un vivo rechazo? Si me defino como liberal, como conservador y como católico, creo que Vox no es un partido liberal, no ya por las personas que han ido saliendo, sino sencillamente porque su relación con el poder no es la de un liberal. Un liberal lo que quiere es que el poder sea poco, esté concentrado, vigilado y se abra un espacio muy grande a la sociedad civil, donde el pluralismo nos permita ir desarrollando la vida de cada cual. Yo no veo una relación de Vox con el poder que me permita pensar que es un liberal. Si tú estimas a Putin o a Trump tú no eres un liberal, eres otra cosa.

El conservadurismo es una relación con la historia, con un patrimonio que recibes para hacerlo tuyo y dar sentido y profundidad a una vocación. Pero utilizar –de un modo bastante falsificado– episodios importantes de la historia de España para intentar arraigar no se sabe muy bien qué es un poco absurdo. Un conservador es una persona que se relaciona con lo que existe de un modo respetuoso. Pero si tú pegas un salto histórico, y saltas por encima de la que es probablemente la mejor obra común de la sociedad española; impregnada de valores católicos hasta la médula, porque la concordia lo es, porque la reconciliación lo es. Y, además, quieres cargarte un proceso de integración europea, que tiene problemas –sin ninguna duda– pero su existencia no es un problema, su problema es que no existe tan bien como debiera. No es conservador saltar por encima de la obra buena que acabamos de recibir para inscribirte a obras históricas que no tienen mucho sentido. Un conservador no mira 200 años hacia atrás. Lo que hace es mirar a los 20 próximos.

El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, durante su entrevista con El Debate

El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, durante su entrevista con El DebateMiguel Pérez Sánchez

Como católico ya ha explicado por qué me parece que la utilización de lo religioso que hace Vox es inaceptable. Dicho eso, el Partido Popular, a lo largo de la historia, probablemente ha facilitado que Vox parezca lo que no es. Y Vox ha usado inteligentemente, desde el punto de vista de la practicidad, las ausencias, los desistimientos y las confusiones del Partido Popular. Por eso creo que nuestro Congreso de hace unos meses es algo tan valioso e importante, porque el Partido Popular se arraiga donde tiene que estar: en su base liberal, conservadora y democristiana, que es una manera política de decir que nos interesa lo católico. Nuestros estatutos, de hecho, dicen que los valores del Partido Popular nacen del humanismo cristiano.

–No obstante, el PP está intentando llegar a acuerdos con Vox en Extremadura y en Aragón. ¿Se equivoca la dirección del PP negociando y pactando con Vox?

–Lo que digo en el libro, lo que intento fijar casi como principio para mí –no tengo ánimo ninguno de generarle un principio a mi partido ni a nadie más– es que con Vox no debe haber una coalición, porque eso es imposible siendo partidos con principios políticos inequívocamente distintos, opuestos. Vox es un partido que lo que quiere es destruir al Partido Popular.

Pero tampoco debe haber cordón sanitario, porque la manera de romper la dinámica destructiva de los bloques de ruptura es que el Partido Popular fije como su tarea política la convivencia de todos los españoles. Por tanto, tú puedes hablar con quién sea. Lo que pasa es que ahí también, a mi juicio, tiene que haber principios y tiene que haber límites. ¿Qué se puede pactar con Vox? Pues todo aquello que fortalezca la convivencia entre españoles. ¿Y qué no? Todo aquello que la debilite. El documento que el Partido Popular, por boca de su presidente, hizo público hace unos días me parece que tiene mucho sentido como documento de negociación.

El antisanchismo es una patología política y un desahogo

–No obstante, muchos votantes de derechas piensan que el PP y Vox son dos partidos llamados a gobernar juntos. ¿Qué les diría a estos electores?

–Que no es cierto. Yo entiendo la necesidad de echar a Sánchez que tiene a mucha gente. Comparto la angustia, no ya por la deriva, sino por la naturaleza política de un Gobierno como este. Pero la intensidad no sustituye al análisis, y tenemos ya unas cuantas experiencias. Hay mucha gente que está dispuesta –también en la izquierda– a favorecer una alternativa a este Gobierno a condición de que esa alternativa no ponga en cuestión el sistema. Y Vox pone en cuestión el sistema, por lo tanto, aleja la alternativa. Ya lo hizo deliberadamente en las últimas elecciones, y lo volverá a hacer.

Lo que Vox pretende no es que exista una alternancia que arraigue el sistema, sino que liquide el sistema. Por tanto, forma parte del bloque de ruptura. Hay cosas, además, a las que hemos ido dejando de dar valor, pero lo tienen. Cuando el líder de Vox elige como frase capital de su campaña electoral las mismas palabras que Blas Piñar pronunció en su mitin conocido de la Plaza de Oriente, eso no da igual, es importante. Cuando Vox decide fragilizar la posición del Rey mediante una alambicada argumentación que en el fondo lo único que pretende es enmascarar su voluntad de despreciar también la Monarquía –porque sabe que el sistema hoy en buena medida descansa en el prestigio de la Monarquía– eso no puede dar igual. Echar a Sánchez, sin ninguna duda. Pero porque nos molestan cosas de Sánchez que queremos corregir y no queremos imitar.

España no necesita ser atropellada por la derecha en vez de por la izquierda. Lo que necesita es que se la ponga a salvo y que nadie la atropelle, ni por la derecha ni por la izquierda. El antisanchismo es una patología política, y en todo caso es un pensamiento insuficiente. No es una estrategia y ni un programa de gobierno. No es más que un desahogo. Y España no necesita un desahogo. Lo que necesita es un proyecto nacional.

–¿Considera que Feijóo debe llegar a la Moncloa buscando un caladero de votos socialistas o más bien de conservadores?

–A veces la derecha tiene algunos prejuicios sobre sí misma. En el año 2000 hubo mayoría absoluta del Partido Popular. El Partido Popular gana, con un resultado magnífico, en el ocho de la escala ideológica, si no recuerdo mal. Por lo tanto, muy a la derecha. Es un partido claramente de derechas, a juicio de los entrevistados. La media del electorado no estaba ahí en absoluto, estaba más bien en el centroizquierda, y el PSOE estaba muy cerca de esa media. Pero ese votante centrista votó a ese Partido Popular tan de derechas porque estimó que en ese momento era necesario hacerlo así. Era el voto razonable para España.

Por eso tengo un pequeño apartado en el libro que se titula ‘No se vota al centro, se vota desde el centro’. Si empezamos a pensar en esto, que no se vota al centro, sino que se vota desde el centro, dejamos de liarnos con este rollo de que el PP se tiene que ir a no sé dónde, tiene que venir de no sé qué, o si se va más a la izquierda. El Partido Popular no tiene que irse ni venir de ningún sitio. Tiene que arraigarse, arraigar donde está su suelo fértil, donde siempre ha fructificado para España, que es en ese suelo en el que converge el nutriente liberal, el conservador y el democristiano, y hacerlos convivir. Cuando ha ocurrido eso, el fruto ha sido espléndido. Lo que tú haces no es mover el tronco a ningún sitio, sino extender tus ramas y cobijar a más gente. Podemos hasta el infinito utilizar metáforas más o menos cursis, pero en el fondo se trata de que el partido se haga más grande.

El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, durante su entrevista con El Debate

El diputado del PP y autor de 'Contra la ruptura', Miguel Ángel Quintanilla Navarro, durante su entrevista con El DebateMiguel Pérez Sánchez

–¿Se equivoca el PP aceptando la actual legislación del aborto? ¿Va en contra de su ideario político?

–Se equivoca porque es un error la idea de que como es constitucional es aceptable. Ser socialista es constitucional, pero no por eso hay que aceptar que haya que ser socialista. Una cosa es el marco común de convivencia y otra es el espacio que uno concretamente ocupa ahí. Eso es un residuo precisamente de lo que el Partido Popular empieza a hacer mal a partir del año 2008, que es apelar a la mera constitucionalidad como límite de sus posiciones políticas. Cosas constitucionales hay muchas, y el Partido Popular no defiende cualquier cosa constitucional, defiende algunas, y otras no. Lo que no quiere decir que las prohíba, quiere decir que no las defiende.

No puedes imponer una ley contra la conciencia a sabiendas. Porque las leyes hay que cumplirlas por todos, y por lo tanto hay que evitar hacer lo que en buena medida ha venido haciendo la izquierda en los últimos tiempos: llevar asuntos de conciencia sabiendo que son inaceptables para otros españoles para crear una tensión. Eso no hay que hacerlo simétricamente por el otro lado.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas