Promedio de las encuestas privadas mes a mes desde las elecciones generales de 2023
Análisis demoscópico
La media de los sondeos privados detecta un repunte del bipartidismo tras las elecciones de Castilla y León
Después un año de crecimiento sostenido, Vox registra su primera caída en porcentaje de intención de voto
El próximo 15 de mayo España celebrará (en concreto, Andalucía) las cuartas elecciones autonómicas en menos de seis meses, toda una prueba de estrés para el sanchismo, que de momento va de derrota en derrota y con los partidos de la oposición superando –elección tras elección– el umbral del 50 % del voto.
Estos comicios no hacen sino confirmar la tendencia de las encuestas privadas y la evolución del voto desde las elecciones generales de julio de 2023.
Si uno va a la serie histórica, observa una caída lenta pero sostenida de intención de voto al PSOE. Lo mismo ocurre con Sumar, hecho que haría imposible un Gobierno de izquierdas si hoy se celebrasen elecciones.
Al otro lado del hemiciclo, aunque el Partido Popular estaría en unos números parecidos a los de julio de 2023, el crecimiento de Vox es lo que abre la puerta a una alternativa en la Moncloa tras casi ocho años de sanchismo. Es la movilización de ese electorado (y no la del PP) la que hace posible una alternativa en el poder.
Sin embargo, la media de esos mismos sondeos privados refleja, por primera vez en mucho tiempo, un repunte del bipartidismo. Si uno observa la línea temporal, verá que los porcentajes de apoyo al PP y al PSOE funcionan como vasos comunicantes: si los populares suben, los socialistas bajan. Y si no, van casi siempre en paralelo.
Pero esa tendencia se ha roto en el último mes. La media de los sondeos de marzo recogía leves mejorías en el resultado de PP y PSOE junto con una caída (también leve) de Vox, que llevaba creciendo de forma ininterrumpida durante el último año. Se da la circunstancia de que el PP sube tanto como baja Vox (1,5 puntos porcentuales).
¿Cambio de tendencia?
Está por ver si nos encontramos ante un punto de inflexión, si Vox ha tocado techo (aunque esté en máximos de toda su historia) o si Sánchez ha movilizado a los suyos a través del «no a la guerra». De momento, los primeros análisis creen que a Vox le puede estar penalizando que tanto Extremadura como Aragón, donde celebraron elecciones hace meses, sigan todavía sin Gobierno. Solo en el caso de Extremadura han pasado más de 100 días desde los comicios.
Esta es la tendencia ahora, pero ¿en cuántos escaños, contantes y sonantes, se traducen estas líneas? ¿Cuál es la foto fija? Pues, según la media de los sondeos de marzo, el Partido Popular ganaría las elecciones con el 32,7 % del voto (cuatro décimas menos que en los comicios de 2023). El PSOE obtendría el 27,3 %, dejándose casi cuatro puntos y medio con respecto a las últimas elecciones, y Vox alcanzaría el 17,4 %, su mejor marca de siempre.
Media de las encuestas privadas correspondiente a marzo de 2026
Esos números arrojarían un Congreso en el que el PP rondaría los 137 escaños (los que ya tiene), seguido del PSOE con 112 (nueve menos que ahora) y de Vox con 62 (unos 29 más que ahora). Si esto se confirmase, en España ocurriría algo parecido a lo visto en los distintos comicios regionales: un PP victorioso igualando o mejorando sus números, un PSOE a la baja y Vox alcanzando su máximo histórico y casi doblando su número de diputados.
El hundimiento de Sumar y Podemos –que entre los dos obtendrían una docena de diputados frente a los 31 de 2023– haría inviable cualquier opción de izquierdas.