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Félix Bolaños, Elma Saiz y Óscar Puente, este martes en la Moncloa

Félix Bolaños, Elma Saiz y Óscar Puente, este martes en la MoncloaEFE

Ataque furibundo

Bolaños y Puente lapidan al juez Peinado en una comparecencia a dúo en la Moncloa

Ambos ministros, uno de ellos responsable de Justicia, cargan contra el instructor tras el procesamiento de Begoña Gómez, y después de que Sánchez se limitase a desear justicia desde China

El Gobierno sacó este martes su artillería contra el juez Juan Carlos Peinado, y sin necesidad de que se manchara las manos Pedro Sánchez, que desde Pekín se había limitado a confiar en que el tiempo pondrá «todo y a todos en su sitio». En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros comparecieron los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente, que se fueron turnando para acribillar al magistrado instructor por haber procesado a la mujer del presidente por cuatro delitos. Con el añadido de que uno de los dos es el titular de Justicia, aunque Bolaños invocó su derecho a la libertad de expresión para criticar la instrucción y su resultado.

La comparecencia fue un pimpampum. Bolaños disparó desde la primera pregunta. No se contuvo lo más mínimo, a pesar de que tanto el Consejo General del Poder Judicial como la asociación mayoritaria de jueces le había reclamado esa contención, porque ya un día antes había soltado la primera descarga, al calificar de vergonzosa la instrucción.

«Afortunadamente hoy España es un Estado de Derecho, no como en tiempos de Fernando VII -mencionado en el auto de Peinado- y, por tanto, tenemos un sistema de garantías que puede corregir aquellas resoluciones que son injustas o no están fundadas en derecho», sostuvo. Al tiempo que afirmó que su opinión es «muy compartida» por «una muy buena parte de la carrera judicial», que, según él, está preocupada por cómo algunas resoluciones pueden afectar al buen nombre.

Iba la portavoz a cambiar de tercio cuando, a su izquierda, el ministro Puente pidió la palabra para opinar también. El titular de Transportes se preguntó si causas como ésta pretenden «eliminar espacios de impunidad» de los cargos públicos y sus familiares o, en realidad, «violentar la acción política de los representantes elegidos democráticamente». Y deslizó que él opina lo segundo.

Puente fue subiendo el tono conforme avanzaba la rueda de prensa y acabó diciendo: «Sigo sin entender qué es lo que se le reprocha a Begoña Gómez. No veo el ilícito, ni el ánimo de lucro», señaló. El ministro remachó que la querella partió «de una organización política de extrema derecha» y que la asesora de la mujer del presidente «no existía» cuando se presentó la denuncia «y ahora es un elemento central».

Puente aseguró además que ya no es que no haya habido imparcialidad por parte de Peinado, sino tampoco «apariencia» de ella. Con «cosas insólitas» como el interrogatorio a Bolaños en la Moncloa. «Si eso no es prospectivo, que baje Dios y lo vea». «La propia carrera judicial debería estar preocupada por la imagen que dan este tipo de causas», remató. A su lado, la portavoz, Elma Saiz, redundó en que algunos procedimientos «desprestigian la Justicia».

Por su parte, el ministro de Justicia siguió defendiendo su libertad para opinar, a pesar de su cargo. «El ministro de Justicia no tiene limitado su derecho a la libertad de expresión y tendrá una opinión más cualificada si cabe. Ésta es la opinión de gran parte de la carrera judicial, muy generalizada», insistió, dejando así entrever que ha hablado del caso Begoña con muchos jueces y magistrados; él, que es parte del poder ejecutivo.

Bolaños también tuvo para el CGPJ, al que recriminó que lleve once meses investigando las quejas que él elevó contra el juez Peinado por el interrogatorio al que le sometió como testigo, al haber sido secretario general de la Presidencia en su día. «El CGPJ debería ser consciente de que deberían ir resolviéndose», opinó.

La arremetida en la Moncloa siguió después fuera de cámara, con el Gobierno insistiendo en que el órgano de gobierno de los jueces debería parar a Peinado. Y en que ha interferido a posta en el viaje oficial del presidente y su mujer a Pekín, cuando en realidad Gómez viajó sabiendo que la decisión de Peinado estaba al caer. Simplemente porque este jueves termina la prórroga de seis meses que pidió para la instrucción, y el matrimonio vuelve de Asia horas antes.

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