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El exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz (2i), durante un homenaje vecinal, a 23 de abril de 2026, en Santiago de Compostela

El exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz (2i), durante un homenaje vecinal, a 23 de abril de 2026, en Santiago de CompostelaEuropa Press

García Ortiz asegura que lo intentaron «destruir» con una especie de «muerte civil como la de los romanos»

El ex fiscal general del Estado dice estar «sobrepasado emocionalmente»

El exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz ha definido su condena como una «flagrante injusticia», desde «el punto de vista de un condenado», que «no debe dar pena, sino ganas de cambiar las cosas».

García Ortiz se ha pronunciado de este modo durante su intervención en el cierre del acto que vecinos y personalidades de la sociedad compostelana han organizado en la Casa da Luz de Santiago de Compostela, en reconocimiento a su «compromiso y bonhomía» y en el que se ha apelado a «reparar el daño» y «restituir su honor».

En una intervención en la que se le ha podido ver emocionado y en la que ha asegurado estar «sobrepasado emocionalmente», ha defendido la legitimidad de la figura del Fiscal General del Estado en democracia. «Es un puesto de muchísima responsabilidad para el que nadie está preparado», ha manifestado para asegurar que se trata de la «figura de la justicia con una legitimidad más clara» porque «emana de la voluntad democrática».

Sin embargo, ha lamentado que una parte de la sociedad, «lejos de entender esto como una virtud democrática» del Estado español, lo vea como una tacha, como el pecado original que tiene una figura que lo que debe hacer es interpretar la Constitución, interpretar la norma y promover la acción de la justicia y entender que España es un Estado social y democrático de derecho».

Dicho esto, ha sostenido que a él y a su equipo los han «apartado del cargo» por «defender una forma de entender la justicia» como lo «único que tiene un estado democrático igual a todos los ciudadanos».

García Ortiz, que ha señalado que esta visión de la justicia es la que él intenta llevar a cabo y que no hubiese sido posible sin la Unión Progresista de Fiscales, ha asegurado ser una persona que no pertenece a ninguna élite y que llegó al cargo desde la «periferia».

El exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz (1d), durante un homenaje vecinal, a 23 de abril de 2026, en Santiago de Compostela

García Ortiz (1d), durante un homenaje vecinaEuropa Press

Además, ha defendido su permanencia en el cargo durante un proceso que ha calificado de «durísimo» al asegurar que cuando a uno lo intentan «destruir» con una especie de «muerte civil como la que tenían los romanos» y que «afecta», es un «ejercicio de responsabilidad» hacia las personas que creen que «una forma de dar ejemplo es resistir».

«Ni héroe ni víctima»

También ha dejado claro que no se quiere ver «como un héroe», pero «tampoco como una víctima», y ha afirmado que él tuvo una «situación privilegiada» en la que vivió lo que «desde el punto de vista de un condenado» ha calificado de «flagrante injusticia».

En el evento han tomado la palabra múltiples personalidades de la ciudad como la alcaldesa Goretti Sanmartín; la historiadora y política Encarna Otero; el exrector de la Universidad de Santiago de Compostela, Antonio López; el exdiputado socialista Xoaquín Fernández Leiceaga; la politóloga y exportavoz de Sumar en el Congreso Marta Lois, entre otros.

García Ortiz es actualmente fiscal en la Sección de lo Social del Tribunal Supremo después de que el pasado año fuese condenado a dos años de inhabilitación como fiscal general del Estado y a una multa como responsable de revelación de secretos de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Una condena que recientemente ha solicitado al Tribunal Constitucional que se anule.

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