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Incautación de droga por parte de la Policía Nacional en Barajas

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Los narcochats detrás del caso del exjefe de la UDEF: cómo funcionan las plataformas usadas por los grandes capos

Este martes, el exjefe policial aseguró ante el juez que muchas investigaciones ocultaban deliberadamente el verdadero origen de determinadas informaciones obtenidas a través de chats encriptados

La declaración judicial de Óscar Sánchez Gil, el exjefe de la UDEF encarcelado por su presunta colaboración con una organización internacional de narcotráfico, no solo agitó esta semana la investigación contra él, sino que también abrió una cuestión espinosa, que es el mundo de las plataformas de comunicación encriptadas utilizadas durante años por grandes organizaciones criminales de medio mundo.

Durante su comparecencia ante el juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge, Sánchez Gil aseguró que parte de las grandes investigaciones antidroga construidas en los últimos años en España ocultaban el verdadero origen de determinadas informaciones policiales, y que muchos datos procedían en realidad de sistemas de mensajería encriptada infiltrados por agencias internacionales y posteriormente «maquillados» como colaboraciones policiales extranjeras para evitar problemas legales. Concretamente, sus afirmaciones apuntaban directamente a Sky ECC, EncroChat o Anom.

Concretamente, este tipo de plataformas ofrecen servicios esenciales para los narcotraficantes, como son la autodestrucción de mensajes, el borrado remoto, cifrado extremo, anonimato y sistemas para eliminar el contenido del dispositivo si era manipulado.

De esta manera, Sky ECC, desarrollada en Canadá, llegó a tener decenas de miles de usuarios en todo el mundo; EncroChat, instalada principalmente en Europa, se convirtió en una auténtica red paralela del crimen organizado, mientras que el de Anom es el caso más singular, pues la plataforma fue creada directamente por el FBI como una operación encubierta para infiltrarse en organizaciones criminales.

Pese a todo, el golpe definitivo llegó cuando agencias internacionales lograron infiltrarse en esas plataformas. Concretamente, en 2020 las autoridades francesas y neerlandesas consiguieron acceder a los servidores de EncroChat y comenzaron a leer millones de mensajes en tiempo real. Un año después, el FBI reveló la operación Anom, que durante años había distribuido teléfonos encriptados controlados en secreto por las autoridades estadounidenses, que monitorizaban las conversaciones de narcotraficantes de decenas de países. La infiltración de Sky ECC permitió posteriormente acceder a otro volumen masivo de comunicaciones relacionadas con tráfico de cocaína, asesinatos, pagos, corrupción policial y movimientos de grandes organizaciones criminales.

Óscar Sánchez, exjefe de la UDEF acusado de permitir la entrada de 73 toneladas de cocaína

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Estas operaciones provocaron miles de detenciones en Europa y América y cambiaron por completo la lucha contra el narcotráfico internacional. En España, por su parte, grandes investigaciones sobre cocaína desarrolladas en los últimos años –especialmente en puertos como Algeciras, Valencia o Barcelona– se apoyaron en información procedente de estas plataformas.

Este martes, el exjefe policial aseguró ante el juez que muchas investigaciones ocultaban deliberadamente el verdadero origen de determinadas informaciones obtenidas a través de chats encriptados. Según el relato, adelantado por elDiario.es, la Policía atribuía en ocasiones esos datos a colaboraciones internacionales o avisos de agencias extranjeras para evitar problemas procesales relacionados con la utilización de inteligencia obtenida fuera de España. El inspector aseguró además que esos escritos eran elaborados internamente por unidades policiales españolas y enviados posteriormente a enlaces en el extranjero para obtener validación formal. «La información es autocreada», afirmó.

Cuánta verdad hay en esa declaración sigue siendo un misterio. Fuentes policiales consultadas por El Debate le quitan hierro a esas declaraciones y señalan que es una «defensa a la desesperada». Sánchez Gil, al que los investigadores atribuyen haber colaborado con una red que introdujo al menos 73 toneladas de cocaína en España entre 2020 y 2024, permanece en prisión provisional desde finales de 2024, después de que Asuntos Internos hallara cerca de 20 millones de euros ocultos en paredes y dobles fondos de viviendas y propiedades relacionadas con él. La investigación sostiene que recibió más de 32 millones de euros a cambio de facilitar información policial reservada a la organización liderada presuntamente por Ignacio Torán.

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