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Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, durante una sesión de control en el CongresoEugenia Morago/ PSOE

Derrota segura

El primer acto de la ficción presupuestaria del Gobierno llega al Congreso sin ningún suspense

La película que este martes emite el Congreso ya está muy vista. La han echado más veces esta legislatura. La última, el pasado 15 de diciembre, entonces con María Jesús Montero al frente del Ministerio de Hacienda: el Gobierno lleva sus objetivos de estabilidad (la deuda y el déficit públicos) a la Cámara Baja para su votación y el Pleno se los tira. No hay suspense ni más drama que el que quiera poner al debate de hoy el sucesor de Montero, Arcadi España. El guion está escrito de antemano por Junts.

El Gobierno sufrirá este martes una derrota parlamentaria que mostrará en su plenitud el elefante en el hemiciclo: la falta de mayoría de Pedro Sánchez. Al que, el pasado 25 de junio, 177 diputados del PP, Vox, Junts y UPN pidieron explícitamente su dimisión votando a favor de una moción no vinculante, pero no por ello sin efectos políticos. Bastará ver la votación de este martes para comprobarlo.

Pero servirá para más la derrota de la senda de estabilidad en el primero de los dos plenos extraordinarios convocados este mes de julio: también pinchará el globo de los Presupuestos Generales de 2027, que Pedro Sánchez se ha encargado de inflar. A sabiendas de que es prácticamente imposible que la mayoría de investidura le apruebe las primeras cuentas públicas de la legislatura precisamente en año electoral.

La semana pasada, el Consejo de Ministros aprobó el techo de gasto y los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública, que en teoría han de servir como base para la elaboración de los Presupuestos. Ya en la rueda de prensa posterior, España no quiso precisar nada acerca del calendario que maneja el Ejecutivo para la aprobación de las cuentas públicas y su posterior envío al Congreso para su negociación con los grupos.

«Después del verano, ya veremos en qué fecha llevamos el Presupuesto al Consejo de Ministros», se limitó a responder el ministro entonces. Porque, como contó El Debate el domingo, ya es sabido que Sánchez piensa utilizar el proyecto presupuestario como programa electoral. Y la falta de concreción con las fechas tiene que ver con que, como los cambios en fútbol, el presidente dispone de tres ventanas para convocar las elecciones en el último curso de la legislatura y no quiere cerrar ninguna: noviembre, febrero/marzo y julio.

El ministro de Hacienda, Arcadi España.EP

La ley establece que la senda de estabilidad debe ser votada por el Pleno del Congreso dos veces. La primera lo será este martes. Después, el Consejo de Ministros del 21 de julio la aprobará de nuevo y el jueves 23 de julio se votará por segunda vez. El resultado de la segunda votación será igual que el de la primera, como se encargó de recordar este lunes el portavoz de Junts, Josep Rius. Este recriminó al presidente que se tire a la piscina «sin una mayoría clara en el Congreso y sin haberlo pactado previamente con los grupos parlamentarios».

El Gobierno seguirá con la ficción

Técnicamente, aunque la Cámara Baja no apruebe la senda de estabilidad del Gobierno, este puede continuar adelante con la elaboración de los Presupuestos. Y eso hará el Ejecutivo, que piensa mantener la ficción, aunque se le haya visto el truco. «La intención de Sánchez no es presentar y aprobar unos Presupuestos, sino buscar una excusa para convocar elecciones anticipadas y culpar a la oposición», señaló Rius. La de Junts es una opinión extendida en el hemiciclo. El mes pasado, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, pidió a Sánchez durante un debate que lleve los Presupuestos a la Cámara y que, si fracasa, convoque elecciones de forma inmediata. Sin esperar a 2027.

A buen seguro, el Gobierno tratará de amortiguar la derrota de este martes aludiendo a las otras votaciones de este Pleno extraordinario, que pintan mejor para los socialistas. El Congreso también debatirá y votará la convalidación o derogación de dos reales decretos leyes. Uno saldrá adelante seguro y el otro tiene bastantes probabilidades de hacerlo con los de Carles Puigdemont.

El primero es una inyección del Gobierno al sistema de dependencia de 6.200 millones de euros más en 2026 y 2027 que llega al Pleno con polémica: el PP votó en contra en comisión, aludiendo a la falta de una memoria económica y presupuestaria, pero ya entonces se abrió a apoyarlo en el Pleno si se corregía. El segundo real decreto ley es uno sobre RTVE para impedir que la corporación pública tenga que asumir una deuda de mil millones de euros por impagos en el IVA entre 2015 y 2025 si los tribunales fallan en su contra (está pendiente de una resolución judicial). En este segundo caso, el PP votará en contra y todo dependerá de lo que haga Junts.

Además, previsiblemente, el Pleno dará otro respiro al Ejecutivo tumbando las enmiendas a la totalidad presentadas por el PP y Vox a una proposición de ley del PSOE y Sumar para reformar el Código Penal para derogar los delitos de injurias y calumnias a la Corona, al resto de altas instituciones del Estado, el delito de ofensa a los sentimientos religiosos y el relativo a ofensas o ultrajes a los símbolos nacionales. Que esta iniciativa pase el primer trámite parlamentario no significa que vaya a salir adelante en esta legislatura agonizante y disfuncional.