El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El alegato de Sánchez en defensa de su mujer y su hermano condenado: «Han trabajado toda la vida»
El presidente del Gobierno ha defendido a su mujer y también a su hermano, condenado a 9 años de inhabilitación por prevaricación administrativa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido para hacer balance del curso político, un año especialmente complicado para él ante la imposibilidad de aprobar, una vez más, presupuestos generales, ante la dificultad para concitar el apoyo de sus socios en el Congreso.
Pero sin duda alguna, la corrupción y los escándalos judiciales han sido la auténtica quimera a la que se enfrenta Sánchez, un círculo de malversación y cohecho que cada vez se estrecha más en torno al presidente.
Especialmente dura está siendo para él la imputación de su mujer Begoña Gómez, que tendrá que responder ante un jurado popular por los delitos de tráfico de influencias y malversación.
En el caso de David Sánchez, su condena a nueve años de inhabilitación para el empleo público por prevaricación, es una de las grandes derrotas judiciales a las que se ha enfrentado Sánchez, quien también ha visto condenar a su fiscal general y al que fuera su mano derecha y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. En su balance del curso político, y a preguntas de los periodistas, Sánchez ha hecho una defensa a ultranza sobre «su familia», definiendo a su mujer y su hermano como «dos personas que durante toda su vida lo que han hecho es trabajar y formarse».
Sobre David Sánchez, ha querido recordar que «tiene todo el derecho a recurrir esta sentencia que considera injusta» esperando que en otras instancias dicten un veredicto favorable, «como yo defiendo también».
Sobre la causa que mantiene en el banquillo a su mujer, Sánchez ha respaldado la trayectoria profesional de su esposa, asegurando que antes de conocerse ya había hecho carrera en diversas empresas e incluso colaborado con la Universidad Complutense de Madrid.
Con su alegato ha pretendido desvincular la figura de sus familiares a la suya propia, justificando que «no es mi mujer, es Begoña Gómez». De esta forma ha incidido en que las causas judiciales en las que se ha visto involucrado su núcleo más cercano son parte de «estrategias para deshumanizar el pasado y la integridad de personas que han sacrificado buena parte de su desarrollo profesional» por su cargo de presidente del Gobierno.