Pedro Sánchez (centro) y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, caminan junto a la valla fronteriza de El Tarajal durante una visita para gestionar una de las mayores crisis migratorias en la frontera del país
Crisis migratoria
«La peor de tus pesadillas»: el miedo de los vecinos de Ceuta al ver alterado su «día a día» por la avalancha
Vecinos de la ciudad autónoma relatan cómo la llegada masiva de inmigrantes ha alterado sus rutinas y denuncian la falta de respuestas ante una crisis que supera los precedentes de 2021
Este jueves ha tenido lugar una de las mayores crisis migratorias de nuestra historia reciente. En apenas unas horas, y según los últimos datos, 49.000 inmigrantes han llegado a nado a través del espigón del Tarajal, unas cifras que ya superan a las de la crisis del 2021, cuando Marruecos castigó la decisión del Gobierno de España de ofrecer cuidados médicos al líder del Frente Polisario del Sáhara Occidental, Brahim Gali, dejando pasar a 15.000 inmigrantes hacia nuestras fronteras.
Vecinos de Ceuta han explicado a este periódico cómo ha cambiado su día a día ante una situación sin soluciones claras en el horizonte. Ciudadanos que viven otra vez más el uso de la inmigración como una posible «amenaza militar», tal y como reconoció la OTAN en 2021.
Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta
«Son más», nos ha contado Lola, teletrabajando desde su casa, la única opción de muchos oficios ante lo que está sucediendo. «Nos hemos refugiado en nuestras casas, obligando a que nuestros hijos, adolescentes, pequeños y mayores se queden», ha afirmado Lola, reconociendo que, aunque sabe que hay personas que genuinamente vienen huyendo de situaciones difíciles, la mayoría de las caras dan «verdaderamente miedo».
Esta opción del teletrabajo no la ha tenido África, autónoma, que se preparaba para salir a ver en qué estado se encontraba su negocio, reclamando también que la situación le ha alterado «su vida entera, o sea, mi día a día, mi trabajo, mi casa mi familia, todo». Otra de sus tareas del día de hoy consiste en ir a la frutería de un amigo suyo, que mantiene bajo llave excepto para aquellos conocidos que le han contactado por teléfono.
Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta este viernes
A quien más lejos le ha pillado la situación es a Francisco, que se encontraba en Algeciras esperando el barco de regreso a Ceuta con cierta incertidumbre. «Yo tengo dos billetes cerrados y espero no tener ningún problema y vaya todo para adelante», destacando que, por lo que ha oído de sus vecinos, «se ha dejado de hacer vida diaria».
Es ese miedo el que ha paralizado la ciudad por completo. Lola ha afirmado sentirse dentro de «la peor de tus pesadilas», comparando la situación con lo que se ve en la serie The Walking Dead con los zombis o caminantes. Sin embargo, ha aclarado que en Ceuta no hay ningún tipo de rechazo a la cultura islámica, que siempre ha habido «un trasiego constante» y que en la ciudad autónoma siempre han sido muy tolerantes y humanitarios.
El mayor miedo que describe Lola es que esto ya no solo supere lo visto en 2021, sino que también llega a lo vivido en la Marcha Verde, historias que hasta ahora solo conocían por las palabras de sus padres.
Centenares de inmigrantes de origen marroquí en la frontera del Tarajal
África, sin poder quedarse con una palabra, ha hablado de «un ambiente extraño», denunciando que, como ciudadana española, no se siente segura con «ningún Gobierno». «Es que no sé quién va a decir, ‘Señores, hasta aquí hemos llegado. Esto es un desastre total’», ha reclamado.
Ante la pregunta de si se esperaban esto, Francisco ha sido el único en mostrar sorpresa ante lo ocurrido, señalando que, de hecho, lo repentino de todo es lo que ha causado la parálisis de la ciudad. Por su parte, Lola ha señalado que siempre tiene «la sensación de que esto puede pasar», pero que una entrada de inmigrantes de esta magnitud nunca se la podría haber imaginado, criticando el papel que tiene Mohamed VI como «la mano en el grifo». Una idea en la que reincide África al mencionar que «más o menos ya estábamos un poquito avisados (…) esto es una gota, una gota... Por algún lado tenía que salir».