La Familia Real, con su perro en Marivent en 1976, el primer verano de la Monarquía
Casa Real
Así fue el primer verano de la Monarquía: Marivent como contrapunto a Meirás
El ambiente informal que se respiraba en Mallorca era impensable en la severidad del pazo gallego. Hasta el perro se bañaba en la piscina de los Reyes
El verano de 1976 fue el primero con Reyes tras un paréntesis de 46 años, pero la Familia Real española tenía unos hábitos y gustos muy diferentes a los de sus predecesores. Si Alfonso XIII y Victoria Eugenia habían pasado sus últimos veranos en el elegante Palacio Real de La Magdalena, en Santander; los nuevos Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, ya habían mostrado sus preferencias desde que eran Príncipes por Palma de Mallorca. Llevaban desde 1973 instalados en el Palacio de Marivent, que les había cedido la Diputación Provincial de Baleares, y allí continuarían.
En el verano de 1976, lo relevante no era el destino, sino la nueva condición de sus inquilinos. En menos de un año, España había pasado de tener un jefe del Estado de 82 años, Francisco Franco -nacido en el siglo XIX- a otro de 38 años, que compartía los gustos de los jóvenes de entonces. La Familia Real se sentía cómoda en un ambiente de informalidad que habría sido impensable en tiempos de sus abuelos, pero también en la severidad del Pazo de Meirás, en Sada (La Coruña), la residencia estival de Franco.
Los Reyes con el Príncipe Felipe y la Infanta Cristina, en la terraza de Marivent
En las fotografías del último verano de Franco en el Pazo de Meirás se observa que los hombres iban vestidos con traje de chaqueta y corbata, como irían a cualquier acto institucional. Un año después, el nuevo Rey transmitía una imagen muy diferente de las vacaciones del Jefe del Estado. Desde que murió Franco -ocho meses antes-, los ojos del mundo estaban puestos en España, que se había convertido en la décima potencia económica del planeta pero no era una democracia.
Una Monarquía moderna
Cuando los fotógrafos fueron convocados a Marivent, en el verano de 1976, descubrieron a unos Reyes que vestían pantalones vaqueros y alpargatas, se sentaban en los escalones de acceso para posar ante los medios gráficos y dejaban que el perro de la familia se bañara en la piscina. Don Juan Carlos se había propuesto transmitir al mundo la imagen de una Monarquía moderna, con unos Reyes jóvenes y alejados de todo el protocolo oficial durante las vacaciones.
En aquel momento, ya todo el mundo sabía que el objetivo de Don Juan Carlos era convertir España en una democracia. Él mismo lo había anunciado dos meses antes con toda claridad en el histórico discurso que pronunció en el Capitolio de Washington, durante el primer viaje de un Rey de España a América. En cuanto regresó a España, se puso las manos a la obra y, tras la dimisión de Arias Navarro, nombró presidente del Gobierno Adolfo Suárez.
Aquel verano, el Rey no recibió en Marivent al recién nombrado presidente del Gobierno, sino que fue Don Juan Carlos quien se desplazó el 11 de agosto para recibir en La Zarzuela al primer ministro de Luxemburgo, Gaston Thorn, y al día siguiente, antes de regresar a Palma, mantuvo el despacho de verano con el jefe del Ejecutivo y se reunió con otros cuatro ministros.
La Reina, la Infanta Cristina y el Príncipe Felipe, junto a la piscina de Marivent, en la que se baña el perro
La ley de Reforma Política, que era esencial para traer la democracia, seguía atascada después del último Consejo de Ministros, que se había celebrado el 10 de agosto, como relataba hace unos días en El Debate Álvaro de Diego, catedrático de la Universidad CEU-San Pablo y autor del libro La Transición sin secretos (2017). Pero cuatro días después del despacho con el Rey, Suárez llamó a Torcuato Fernández Miranda, que había sido el profesor de Don Juan Carlos, para encargarle su redacción.
A su regreso a Marivent, el Rey recibió al comandante supremo de la OTAN, Alexander M. Haig. Ya entonces se hablaba del posible ingreso de España en la Alianza Atlántica, algo que no se materializó hasta 1982.
Don Juan Carlos alternaba sus responsabilidades como Jefe del Estado con el ocio y el deporte. Aquel verano la Familia Real estrenó un yate a motor, encargado a los Astilleros Viudes, que recibió el nombre de 'Fortuna'. Se llamaba igual que el velero con el que el Rey competía en las regatas. Ese primer yate 'Fortuna' lo estuvieron utilizando durante tres veranos, hasta que lo adquirió Nicolás Cotoner y Cotoner, marqués de Mondéjar y jefe de la Casa del Rey, cuya familia lo ha disfrutado durante 47 años, hasta este verano.
Don Juan, en el 'Giralda'
Aunque España ya era una Monarquía, en aquella época el padre del Rey, Don Juan de Borbón, mantenía su residencia en Estoril, la casa del exilio, pero desde hacía años recalaba en Palma con su velero, el 'Giralda' y pasaba el verano atracado el Club de Mar. Ese verano, la Familia Real también recibió en Palma la visita de los Reyes de Grecia, Constantino y Ana María, y de la Reina Federica, madre de Doña Sofía.
Cuando el verano de 1976 llegó a su fin, los hechos empezaron a sucederse a un ritmo frenético: el 18 de noviembre, las Cortes aprobaron la Ley de Reforma Política redactada por Fernández Miranda; el 15 de diciembre de 1976 la aprobaron los españoles en referéndum, y el 15 de abril de 1977 se convocaron las primeras elecciones generales, que se celebraron el 15 de junio de 1977. Al verano siguiente, España estrenaba su democracia.