Embarcación interceptada en Cartagena (Murcia) y dedicada al suministro de combustible a pateras taxi y narcolanchas
Los policías alertan del riesgo de que Murcia se convierta en un nuevo narcofoco: «Es una máquina de triturar agentes»
El SUP cifra en 166 las pateras llegadas a la Región en lo que va de año y denuncia que la saturación de las unidades de investigación dificulta perseguir a las mafias
La llegada de pateras a las costas de Murcia ha pasado a convertirse en una gran preocupación policial, con el temor por la posible implantación de las mafias que organizan estos viajes. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) advierte del riesgo de que estas redes se afiancen en la Región y estrechen sus vínculos con los clanes del narcotráfico. «La jefatura es una máquina de triturar policías que, según entran, los absorbe y desaparecen», aseguran fuentes policiales consultadas por este periódico.
El sindicato cifra en 166 las embarcaciones llegadas a la Región en lo que va de año, con unos 3.000 adultos y 673 menores, según el recuento que manejaba la organización la semana anterior a la entrevista con El Debate. Esas mismas fuentes sostienen que el fenómeno no se limita al incremento de las llegadas, sino que está cambiando también la forma de operar de las redes, con el empleo de embarcaciones de gran potencia que permiten realizar travesías mucho más rápidas y, en algunos casos, repetir el viaje varias veces en una misma jornada.
Y es que, frente a las pateras tradicionales, cuyos trayectos podían prolongarse durante dos o tres días, las embarcaciones de alta velocidad pueden completar la travesía en unas cuatro horas, según explica el responsable policial, que señala además que algunas permanecen fondeadas en calas de la costa murciana. La geografía de la Región, con numerosos entrantes y puntos de acceso por carretera, facilita también el abastecimiento de combustible a estas embarcaciones.
Contando con esto, el desplazamiento de parte de esta actividad desde la costa andaluza hacia Murcia es otro de los aspectos que preocupan, especialmente con la llegada de narcopateras que viene produciéndose desde antes incluso de la invasión de Ceuta a finales de julio.
Respecto a las cantidades que pagan los inmigrantes por el viaje, las tarifas que maneja el sindicato pueden oscilar entre los 3.000 y los 9.000 euros por persona, aunque sitúa entre los 3.000 y los 6.000 euros el precio más habitual. La mayoría de quienes llegan en estas embarcaciones son argelinos.
El principal problema, según el SUP, es que la respuesta policial no puede limitarse a interceptar embarcaciones o atender a las personas que desembarcan, sino que requiere capacidad para identificar a los responsables, reconstruir el funcionamiento de las redes y evitar que se establezcan de forma permanente en la costa murciana. Para ello, reclaman un refuerzo de las unidades de investigación y de Extranjería, que están sobrecargadas con la gestión de las llegadas, las identificaciones y los expedientes administrativos, además de las tareas relacionadas con los centros de atención y detención de inmigrantes.
Desarticulado un grupo criminal que suministraba combustible a pateras taxi en Águilas (Murcia)
Esa acumulación de trabajo deja, a su juicio, poco margen para desarrollar investigaciones contra las organizaciones criminales. El responsable del SUP sostiene que la plantilla de la brigada correspondiente está cubierta aproximadamente al 80 %, una situación que, unida a la carga burocrática, dificulta dedicar suficientes efectivos al seguimiento de las mafias.
Concretamente, el sindicato cifra en 600 los policías que necesitaría la Jefatura Superior de Murcia y defiende que esa incorporación debería producirse en un plazo de dos o tres años, en lugar de prolongarse durante una década. Además, el sindicato considera insuficientes los 67 agentes cuya incorporación se ha anunciado y critica que esa cifra no permita compensar las carencias de una plantilla que, según su descripción, absorbe rápidamente los efectivos que se van incorporando. A la falta de personal se suma, según denuncia, la escasez de medios materiales para desarrollar labores de vigilancia y seguimiento, entre ellos vehículos camuflados, drones y otros recursos técnicos.
El temor a que las redes se afiancen
Teniendo esto en cuenta, el temor es que, si no se actúa a tiempo, Murcia pueda evolucionar hacia un escenario parecido al del Campo de Gibraltar, donde las organizaciones dedicadas al narcotráfico han alcanzado un importante grado de implantación territorial.
El responsable sindical distingue, en ese sentido, entre la presencia de redes que utilizan embarcaciones para trasladar inmigrantes y el grado de arraigo que han alcanzado otras organizaciones criminales en zonas como Algeciras. En algunas calas murcianas, explica, los vecinos conocen los lugares donde se producen desembarcos o repostajes, aunque atribuye la falta de denuncias en determinados casos al miedo y no necesariamente a una colaboración activa con las mafias.
Por último, también existe la preocupación de que las redes de tráfico de personas estrechen sus vínculos con los clanes de la droga que ya operan en la Región. En este sentido, el Ministerio del Interior informó en agosto de una operación contra una estructura criminal que empleaba embarcaciones de alta velocidad para transportar droga desde España a Argelia y trasladar inmigrantes de vuelta a las costas españolas, entre ellas las de Murcia y Cartagena, una operación que se saldó con 78 detenidos y 18 embarcaciones intervenidas.
En este contexto, el SUP reprocha al delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas Ayala, que no haya recibido al sindicato pese a las numerosas solicitudes de reunión.