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El propietario ha insistido en que su prioridad era garantizar que la ayuda llegase a quienes la necesitabanÁlex Zea / Europa Press

Un hostelero de Toledo movilizó a toda su plantilla para preparar 500 bocadillos tras el accidente de tren

La iniciativa comenzó a primera hora de la mañana, cuando el hostelero y su mujer conocieron lo ocurrido mientras veían la televisión

La solidaridad de los vecinos ha sido una de las respuestas al accidente ferroviario ocurrido en Toledo. Un vecino de Urda, propietario del restaurante El Rincón del Cojo, situado en Manzaneque, decidió movilizar a toda su plantilla para preparar alrededor de 500 bocadillos, agua y otros víveres destinados a las personas afectadas por el siniestro.

La iniciativa comenzó a primera hora de la mañana, cuando el hostelero y su mujer conocieron lo ocurrido mientras veían la televisión. Inmediatamente, el propietario llamó a los empleados de su establecimiento para organizar la ayuda. «Prácticamente casi recién levantado, estábamos viendo la noticia en la tele yo y mi señora», ha relatado.

Sin perder tiempo, los trabajadores se pusieron manos a la obra para preparar los alimentos. «Hemos hecho unos 500 bocadillos, aproximadamente agua, más víveres de todo tipo y rápido nos hemos ido para acá», ha explicado el hostelero.

Colaboración de la Guardia Civil y Protección Civil

Una vez desplazados hasta la zona del accidente, el equipo del restaurante contó con la colaboración de los servicios de emergencia para organizar la distribución de los alimentos.

«Y luego claro, la verdad es que todo el equipo de Guardia Civil, Protección Civil nos han ayudado mucho para coordinar los alimentos tanto aquí en el pabellón este como luego llevarlos a la zona cero para que no le faltara de nada a nadie», ha señalado.

Sin embargo, los trabajadores evitaron acceder directamente a la zona cero para no obstaculizar las labores de emergencia ante la elevada concentración de vehículos sanitarios y policiales.

«Hemos estado cerca pero no hemos llegado hasta allí porque no queríamos tampoco molestar porque había un colapso bastante fuerte de ambulancias y de todo tipo de vehículos de la Guardia Civil y de todo», ha detallado.

El propietario ha insistido en que su prioridad era garantizar que la ayuda llegase a quienes la necesitaban: «Que llegaran los alimentos que era lo importante y el agua para ayudar a las personas que estaban allí».