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TribunaJavier Borrego

«Si quieres saber quién es Pedriño...»

Si una servilleta no puede cubrir una mesa, y si el okupa de la Moncloa no tiene las condiciones mínimas para ser Presidente del Gobierno, vamos mal los españoles. Pero cuando al okupa, además, le gusta el dinero, que se humillen ante él, y es un narcisista de libro, vamos al precipicio

Hay siempre mucha sabiduría en los refranes populares. Uno que aprendí en Galicia es que «una servilleta nunca puede ser mantel». O «si quieres saber quién es Pedriño, dale un carguiño».

«Una servilleta nunca puede ser mantel». Pedro Sánchez es una servilleta, y pequeña, que jamás puede llegar a ser mantel y cubrir una mesa. Y menos aún una mesa del tamaño de las funciones de la Presidencia de Gobierno de un Estado como España. Y lo peor es que ni siquiera podemos decir que como ujier o cartero no estuvo mal, pues pasó de la nada en ocupación a okupar la Presidencia del Gobierno de España. Y a okupar el cargo que inició con fraude en el ascenso a la Secretaría General del PSOE.

En 2018 okupó el colchón de Moncloa por fraude en un párrafo añadido y luego anulado por el Tribunal Supremo, que fue el fundamento de su moción de censura. En 2019 ganó las elecciones, pero se conjuró para gobernar con los partidos anti-España. Y en 2023, volvió a perder, pero compró siete escaños. Una servilleta que nunca ganó unas elecciones pretende ser el mantel de la Presidencia del Gobierno.

«Si quieres saber quién es Pedriño, dale un carguiño». Aprendió inglés pagado con dinero público, pero hablar inglés no significa que alguien sea inteligente, experimentado, culto, con valores y principios, decente, etc.

El octenio que padecemos de Sánchez es el peor, y con diferencia, periodo histórico de España desde la recuperación de la democracia. Sin conocimientos, preparación, valores morales ni principios, pero apegado al lujo, a la prepotencia… Antes, en las monedas del franquismo, se leía «Caudillo de España por la Gracia de Dios». En el octenio estuvieron a punto de emitirse monedas «Pedro Sánchez, puto amo de España por su cara».

Si una servilleta no puede cubrir una mesa, y si el okupa de la Moncloa no tiene las condiciones mínimas para ser Presidente del Gobierno, vamos mal los españoles. Pero cuando al okupa, además, le gusta el dinero, que se humillen ante él, y es un narcisista de libro, vamos al precipicio.

Cuatro notas definen el sanchezismo:

1.- El pasaporte rojo, diplomático a Koldo. No por los méritos del antiguo portero de puticlub, ascendido a asesor y consejero de Renfe. Sino porque este pasaporte le permitía moverse y acceder a sitios importantes de soñar a Koldo, pero desde el que podría practicar mejor la corrupción, beneficiándose él y todos, todos sus mandamases.

2.- Una ley, la de amnistía, que debería haberse impreso en papel higiénico. Éste sería, en el museo de los horrores del octenio sanchezista, el símbolo de la destrucción del Estado de Derecho. Todos, todos sabemos que la amnistía era inconstitucional. Pero si el puto amo la necesita para, tras volver a perder las elecciones, seguir en Moncloa, los fieles lacayos se prestan a darle satisfacción, y llegan a decir que criticar su genuflexa sentencia es criticar la democracia. Destruyen el Estado de Derecho, y quieren convertirnos a todos en lacayos como ellos, genuflexos ante el puto amo.

Corrupción, destrucción del Estado de derecho.

3.- Insensible ineficacia. No es mantel, solamente servilleta y chiquita. Y su primer y único carguiño es la Presidencia del Gobierno de España. Si la cabeza es un cero en preparación y en moral, los nombrados por él multiplican la falta de condiciones para ocupar un cargo.

Recordamos y acompañamos en su dolor a las víctimas de las tragedias ferroviarias de Adamuz y de Urda. Y recordamos al alto responsable (¿?) de Renfe que dijo que no había diferencia alguna entre seis autobuses uno detrás de otro y un tren, y que él era un experto en autobuses.

Enmarcando toda la corrupción, la destrucción del Estado de derecho y la insensible y criminal ineficacia, aparece:

4.- La cutrez: la cochambre, la miseria, el mal olor del octenio sanchezista, se representa en diez segundos de un video en un programa de la tele pública que pagamos todos, para tener que oír a una exministra de Sánchez «es muy difícil encontrar a un tío que te coma bien el coño».

Pobre España. Huele a podrido.

Que pase a la historia y al juicio penal el octenio sanchezista y el puto amo y sus fieles lacayos. Y que no volvamos a repetir esta pesadilla.

  • Javier Borrego es exmagistrado del Supremo.
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