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Augusto Ferrer-Dalmau durante la entrega del Premio Marqués de Santillana

Augusto Ferrer-Dalmau durante la entrega del Premio Marqués de Santillana

Ferrer-Dalmau recibe el Premio Marqués de Santillana honrando a las víctimas del accidente ferroviario

El Castillo de los Mendoza acogió un acto solemne en el que la Fundación Casa del Infantado reconoció la trayectoria del pintor de batallas

En el Castillo de los Mendoza, en Manzanares el Real, sede de la Fundación Casa del Infantado celebró la entrega de la II Edición del Premio Marqués de Santillana al pintor Augusto Ferrer-Dalmau. El homenaje a la excelencia artística y al compromiso con la Historia de España adquirió una dimensión especialmente emotiva cuando el galardonado dedicó el premio a las víctimas del reciente accidente ferroviario. Presidió el encuentro doña Almudena de Arteaga del Alcázar, Duquesa del Infantado y presidenta de la Fundación Casa del Infantado. Con esta segunda edición del Premio Marqués de Santillana, la Fundación reafirma su compromiso con la defensa del patrimonio histórico y cultural español y con el reconocimiento de quienes contribuyen a mantener viva la memoria colectiva. Y lo hizo en una ceremonia que trascendió la simple entrega de un galardón para convertirse en un acto de homenaje a las víctimas.

La secuencia de intervenciones

Abrió el acto el capitán de navío don José Ramón Fernández de Mesa, Duque del Infantado, quien dio la bienvenida a los asistentes y expuso los fines de la Fundación, centrados en la conservación del patrimonio, la promoción de la cultura y el reconocimiento de iniciativas de difusión de la Historia de España, además de su apoyo a fines sociales, tal y como era voluntad de su fundador.

A continuación, intervino Teresa Anchústegui y de Arteaga, Marquesa de Cea, que evocó la rica trayectoria histórica del Castillo de los Mendoza y presentó los proyectos de recuperación y puesta en valor que culminarán próximamente con su apertura como espacio museístico.

Cerró las intervenciones institucionales la Duquesa del Infantado con una sentida loa al homenajeado. Destacó la dimensión artística y humana de Augusto Ferrer-Dalmau como poderosa herramienta de memoria histórica. Recordó que el conocido internacionalmente como «Pintor de Batallas» ha logrado reconciliar el arte con la divulgación y el rigor documental con la emoción narrativa, y que cada uno de sus lienzos constituye una ventana abierta al pasado. Su obra, caracterizada por el rigor documental, la minuciosidad y la fuerza narrativa de sus composiciones, acerca al público a distintos episodios, personajes y acontecimientos de nuestra historia, prestando especial atención a la historia militar de España. Por ello, tras una primera edición que distinguió a Puy du Fou España, la elección de Ferrer-Dalmau resultaba especialmente significativa.

El premio entregado a Augusto Ferrer-Dalmau

El premio entregado a Augusto Ferrer-Dalmau

El discurso de agradecimiento de Ferrer-Dalmau

El premio toma su nombre de don Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana, una de las figuras más sobresalientes de la cultura castellana del siglo XV. En un gesto cargado de simbolismo, fue su descendiente directa, doña Almudena de Arteaga Anchústegui, XX Marquesa de Santillana, quien hizo entrega del galardón al artista.

El momento más emotivo de la jornada llegó con la intervención del propio Augusto Ferrer-Dalmau. Lejos de limitarse a unas palabras de agradecimiento protocolario, el pintor pronunció un discurso cargado de sensibilidad y hondura, en el que reflexionó sobre la responsabilidad de preservar la memoria, la necesidad de transmitir referentes a las nuevas generaciones y la importancia de honrar a quienes nos precedieron.

Recordó que sus cuadros no representan únicamente uniformes, caballos o batallas, sino también sacrificios, ideales, deberes cumplidos y destinos colectivos. Vinculó el sentido último de la Historia con la dignidad de las personas y afirmó que la verdadera grandeza de una nación reside en su capacidad para mantener vivos los ejemplos de coraje, entrega y servicio. Porque detrás de cada episodio histórico y de cada soldado retratado en sus lienzos existen vidas reales, hombres anónimos que tuvieron madres, esposas e hijos, y cuyos sacrificios contribuyeron a forjar el destino común de España.

Esa reflexión cobró una emoción aún más intensa al evocar a las víctimas del reciente accidente ferroviario. Ferrer-Dalmau estableció un paralelismo profundamente humano entre aquellos héroes silenciosos de la Historia y las recientes víctimas anónimas de la tragedia, recordando que toda pérdida merece memoria, respeto y gratitud. Sus palabras encontraron continuidad en el responso celebrado posteriormente en recuerdo de los fallecidos.

Un acto arropado por la nobleza, la milicia y la cultura

Acudieron al acto destacadas personalidades de los ámbitos militar, cultural, nobiliario e institucional. Comenzando por Su Alteza Real la princesa Teresa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma, duquesa de Palermo. Por parte de la Fundación Ferrer-Dalmau asistieron su vicepresidente, el general de ejército Fernando Alejandre, y su director general, el alférez de fragata Alejandro Ferrer-Dalmau Socías, acompañados por los patronos, el general de división Antonio Esteban, el general de brigada Díaz Cruz y Rubén Rubio de la Oliva. Entre las autoridades militares presentes se encontraban el teniente general Miguel Ballenilla, director del CESEDEN; el general de división Marcos Llago, director del Instituto de Historia y Cultura Militar; el vicealmirante Enrique Torres Piñeyro, director del Instituto de Historia y Cultura Naval; el almirante Rodríguez Garat; el capitán de navío Juan Escrigas, director del Museo Naval; el capitán de navío Joaquín Vegara, director del Archivo Histórico de la Armada; el almirante Zumalacárregui y el coronel Luis Alfonso Choya, jefe de la Guardia Real.

Junto a ellos asistieron destacadas figuras de la nobleza, la diplomacia y la cultura, como el Conde de los Andes, el Duque de Veragua, el presidente de la Academia de la Diplomacia, Santiago Velo de Antelo; el de la Real Asociación de Hidalgos, Pardo de Vera; María Fidalgo Casares, Historiadora de honor del Instituto de Historia y Cultura Militar y biógrafa de Augusto Ferrer-Dalmau; y el escritor Antonio Pérez Henares, presidente honorífico de Escritores con la Historia.

La elección como escenario del acto del Castillo de los Mendoza, gran exponente de la arquitectura palaciega castellana del siglo XV, reforzó el vínculo entre el galardón, la historia y la conservación del patrimonio. El conjunto monumental evocaba de forma singular la permanencia de la cultura frente al paso del tiempo y el diálogo constante entre pasado, presente y futuro.

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