Petaqueros remontando la desembocadura de un río gaditano

Petaqueros remontando la desembocadura de un río gaditano (archivo)Jucil

Cádiz

Radiografía de los ríos de Cádiz que sirven de 'narcogasolineras' a los clanes de la droga

Los narcos aprovechan las características geográficas de estos espacios para ocultar embarcaciones, almacenar y repostar combustible lejos de las zonas costeras más expuestas a la vigilancia policial

Los ríos Guadalete y Barbate se han consolidado en los últimos años como dos de los principales refugios utilizados por las mafias dedicadas al suministro de combustible a las narcolanchas, una actividad conocida como petaqueo que resulta esencial para mantener activa la logística del tráfico de drogas. Convertidos en auténticas narcogasolineras al servicio de estas organizaciones, las últimas operaciones de la Guardia Civil han vuelto a poner en evidencia esta realidad.

La Guardia Civil ha intervenido recientemente hasta cinco narcolanchas y 316 petacas de combustible para el petaqueo en estos puntos. Cuatro de estas gomas han sido localizadas en el cauce del Guadalete, mientras que una quinta fue interceptada en la desembocadura del río Barbate. Estas actuaciones desarrolladas por el Servicio Marítimo Provincial y las Patrullas Fiscales y de Fronteras.

Los investigadores consideran que ambos cursos fluviales se han convertido en auténticos corredores logísticos para las organizaciones criminales, que aprovechan las características geográficas de estos espacios para ocultar embarcaciones, almacenar y repostar combustible lejos de las zonas costeras más expuestas a la vigilancia policial.

El Guadalete constituye uno de los ríos más importantes de la provincia gaditana. Con una longitud aproximada de 160 kilómetros, nace en el Peñón Grande, en el norte de la Sierra de Grazalema, y atraviesa municipios como Arcos, Jerez de la Frontera o El Puerto de Santa María, donde desemboca. Su tramo final es navegable y discurre entre marismas, caños y zonas de vegetación que ofrecen numerosos escondites naturales para las narcolanchas.

Esa combinación de accesos al mar, aguas tranquilas y abundantes recovecos ha convertido el bajo Guadalete en un enclave especialmente atractivo para las mafias. Las operaciones desarrolladas durante los últimos años han evidenciado un incremento de las actividades relacionadas con el petaqueo en sus márgenes, donde las narcolanchas encuentran lugares discretos para repostar, recibir suministros o permanecer ocultas mientras esperan el momento adecuado para lanzarse de nuevo al mar.

Dos de las embarcaciones intervenidas por la Guardia Civil habían sido utilizadas precisamente para labores de petaqueo. Una tercera transportaba 230 petacas de combustible y una cuarta presentaba indicios de haber participado en tareas de apoyo logístico al narcotráfico. Además, esta última figuraba como sustraída en la provincia de Huelva. Los agentes también localizaron una embarcación que transportaba alimentos y repuestos para motores fueraborda destinados a las lanchas rápidas.

Para los investigadores, el hallazgo confirma el elevado grado de organización de estas redes, capaces de mantener una infraestructura paralela para suministrar gasolina, piezas mecánicas y provisiones a las embarcaciones utilizadas para introducir –sobre todo, aunque no en exclusiva– hachís desde las costas del norte de África.

El río Barbate presenta unas características diferentes, aunque igualmente valiosas para los clanes de la droga. Con unos 80 kilómetros de recorrido desde la Sierra del Aljibe hasta el Atlántico, su desembocadura se encuentra rodeada de marismas y zonas de escasa profundidad que dificultan las labores de vigilancia. Estos espacios proporcionan refugios naturales donde pequeñas narcolanchas pueden permanecer ocultas durante largos periodos.

Precisamente en la desembocadura del Barbate fue interceptada la quinta embarcación objeto de las últimas operaciones. Los agentes sorprendieron a sus ocupantes transportando 86 petacas de combustible que, presuntamente, iban a ser utilizadas para repostar narcolanchas. La intervención vuelve a situar al municipio barbateño como uno de los puntos más sensibles de la lucha contra el narcotráfico, debido a su cercanía con las rutas empleadas por las mafias en el Estrecho.

La presión policial sobre las costas gaditanas ha provocado que las organizaciones criminales diversifiquen sus bases de operaciones y busquen refugios cada vez más complejos de controlar. En ese contexto, los ríos Guadalete y Barbate han adquirido una creciente relevancia como escondites naturales para el petaqueo y como piezas fundamentales de una estructura logística que continúa adaptándose a las medidas desplegadas por las fuerzas de seguridad.

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