Dos menas caminan por las inmediaciones del centro de acogida de la Casa de Campo

Los 'Mena-Erasmus', menores de edad marroquíes abandonados por sus padres simulando un viaje turísticoEuropa Press

Málaga

Repuntan los casos de padres marroquíes que viajan a Málaga para abandonar a sus hijos menores de edad

Esta práctica es conocida en el argot policial como ‘Menas-Erasmus’. Son abandonados para que, en su condición de menores, sean tutelados por la Junta de Andalucía

Lo cierto es que la realidad, a veces, supera a la ficción. En los últimos meses, las Fuerzas de Seguridad y los servicios sociales malagueños se enfrentan a una nueva y singular modalidad de abandono de menores. Se trata del fenómeno policialmente bautizado como Mena-Erasmus’, una práctica que nada tiene que ver con la desesperación de la migración irregular. Y es que estas familias, principalmente de origen marroquí, llegan a Málaga en avión, con visados turísticos perfectamente legales.

Una ruta premeditada

El modus operandi es sorprendentemente frío. Según publica Diario Sur, «los padres aprovechan para enseñarles la ciudad e indicarles dónde están las comisarías y los lugares a los que deben acudir». Hacen turismo con sus hijos, pero con un objetivo final oculto. Tras el paseo, se separan deliberadamente de los adolescentes, dejándolos a su suerte para que el Estado español asuma su tutela. La Fiscalía de Menores en Málaga ya maneja media docena de expedientes abiertos por estos casos.

La situación se vuelve tan absurda como preocupante. La semana pasada, una mujer acudió a la Ciudad de la Justicia de Málaga para un trámite y abandonó a su hijo con una maleta. Horas después, y tras ser advertida telefónicamente por la Fiscalía de un posible delito, regresó a buscarlo. No es un caso aislado. Otro adolescente fue interceptado deambulando por la calle; confesó a los agentes que había venido de vacaciones con sus padres y no sabía dónde estaban, pero que quería estudiar.

El perfil y las oportunidades cambian

Lo más llamativo es el contraste con el perfil tradicional del ‘mena’. Ahora llegan con ropa de marca y teléfonos inteligentes, procedentes de familias de clase media que buscan para sus hijos un futuro mejor en Europa. El sistema de protección español se convierte, paradójicamente, en su objetivo. Una fuente judicial lo resume con crudeza: la Junta de Andalucía «se convierte en sus padres a todos los efectos», proporcionándoles alimentación, educación, asistencia sanitaria completa e incluso un peculio para sus gastos.

La saturación del sistema es una consecuencia directa. Fuentes de servicios sociales denuncian el «fraude de ley» que supone esta práctica, ya que colapsa recursos destinados a menores verdaderamente vulnerables. Ocupan plazas en centros de protección y generan una carga adicional para la policía, que debe elaborar informes y, en ocasiones, actuar como «taxi» cuando estos jóvenes se fugan temporalmente los fines de semana y quieren volver.

El problema, desde luego, no es exclusivo de Málaga. En Cataluña, la Policía Nacional desmanteló una red dedicada a organizar estos «abandonos programados». La investigación en Tarragona cuantificó un fraude a la Seguridad Social que superaba el millón y medio de euros, con un coste diario por menor que puede alcanzar los 140 euros. Una fuente policial malagueña lo califica sin tapujos: «un uso abusivo de las garantías establecidas para menores realmente desprotegidos».

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