Recreación del nuevo Guadalmedina, uno de los muchos proyectos que siguen sin ejecutarse
Málaga
Málaga inacabada: megaproyectos que la crisis, los tribunales y la burocracia truncaron o dejaron estancados
La Nueva Rosaleda, la torre del Puerto, los rascaciones en los terrenos de Repsol o el ansiado Tren Litoral son solo algunos ejemplos de infraestructuras anunciadas a bombo y platillo que hoy yacen en el olvido
Málaga ha avanzado mucho en infraestructuras y movilidad, pero no todo lo que se ha proyecto ha visto la luz. El malagueño medio se ha acostumbrado al «ya te avisé» y el «lo sabía» cada vez que una gran propuesta de calado ha acabado en el limbo. Mucho sí se ha hecho, como el metro, la peatonalización del Centro Histórico o la apertura y reestructuración del puerto de Málaga. Pero otras grandes aspiraciones se han quedado en la nada o vagan en la incertidumbre administrativa que ha atrapado el progreso en un laberinto sin salida.
El estadio de la Nueva Rosaleda es el ejemplo más sangrante. Anunciado en 2010 con un presupuesto de 60 millones, el proyecto nació con el veto del alcalde Francisco de la Torre a su ubicación inicial en La Cerámica. El actual emplazamiento en Martiricos, aprobado en 2015, se topó con la oposición vecinal por el impacto urbanístico y, finalmente, con la quiebra del Málaga CF. La imposibilidad de financiar los 30 millones que costaría la primera fase mantiene el proyecto en coma indefinido.
Eterna batalla con la torre del Puerto
A menos de un kilómetro, la gran torre del Puerto de Málaga lleva paralizada desde 2012. La crisis económica frenó en seco este rascacielos de 100 metros diseñado por la arquitecta Iraida Tusell. En 2018, la Autoridad Portuaria reactivó el proyecto, pero la empresa concesionaria, Torres de Málaga SA, presentó un recurso contencioso-administrativo reclamando 45 millones en indemnizaciones. Ese pleito judicial, aún sin resolver, mantiene la parcela como un solar vacío sobre el agua.
Recreación de la Torre 'Catar' del Puerto de Málaga
Terrenos de Repsol, el gran solar
El solar de los antiguos terrenos de Repsol en Málaga, tras el cierre de la refinería en 2011, se convirtió en el centro de un intenso debate urbanístico. El Ayuntamiento, con el alcalde a la cabeza, propuso a partir de 2018 un proyecto de densificación que contemplaba una inversión privada de 300 millones de euros para construir alrededor de 1.500 viviendas, hoteles, un palacio de congresos y grandes superficies comerciales.
Frente a esta propuesta, una plataforma ciudadana respaldada por partidos de la oposición como Málaga Ahora, IU y PSOE presentó numerosas alegaciones y recursos judiciales. Defendían la creación de un gran bosque urbano, un proyecto con un coste público mucho menor que priorizaba los espacios verdes y la naturalización de la zona como solución a la contaminación y la densidad de la ciudad.
Recreación de los rascacielos en los antiguos terrenos de Repsol
El Guadalmedina, la gran cicatriz
La regeneración del cauce del río Guadalmedina a su paso por Málaga es una cuestión que lleva más de dos décadas sobre la mesa, sin que ninguno de los más de veinte proyectos presentados desde 1997 haya logrado materializarse. Estas propuestas, que han incluido desde grandes cubrimientos y soterramientos hasta la creación de parques fluviales, han manejado presupuestos que oscilan entre los 40 y los más de 160 millones de euros de la última iniciativa, el proyecto «Guadalmedina Verde».
La principal traba para su ejecución ha sido la disputa sobre la financiación, creándose un círculo vicioso donde el gobierno central exige un acuerdo unánime del Ayuntamiento para financiarlo, mientras que la oposición rechaza los planes por considerar que no priorizan soluciones naturales ante el riesgo de inundaciones. Esta falta de consenso político, unida a los elevados costes y a la complejidad técnica, ha mantenido el lecho del río como una herida urbanística sin cerrar.
Recreación del Guadalmedina restaurando en 2012
El Tren Litoral, la eterna promesa
El Tren Litoral de la Costa del Sol lleva más de 30 años siendo el gran proyecto pendiente. Incluido en el Plan de Infraestructuras del Transporte (PEIT) de 2005, este trazado ferroviario que conectaría Málaga con Estepona ha sufrido múltiples cancelaciones. El último varapalo llegó en 2015, cuando el Ministerio de Fomento lo excluyó del Plan de Infraestructuras 2015-2020 por «su alta complejidad técnica y coste económico», estimado en más de 2.000 millones de euros.
La Junta de Andalucía reactivó tímidamente el proyecto en 2023, anunciando estudios para un tren de cercanías que uniera Málaga con Marbella. Sin embargo, la falta de acuerdo sobre la financiación entre las administraciones central y autonómica, unido a los enormes desafíos técnicos de un trazado montañoso, mantienen la obra en una fase meramente teórica. Mientras, la Costa del Sol Occidental sigue sufriendo los colapsos de la A-7, con el transporte público reducido a una insuficiente red de autobuses.
Un tren del servicio de Cercanías Renfe en una las vías de una estación
Estos proyectos fantasma comparten un patrón común: el ciclo infinito de anuncios, oposición social o legal, problemas financieros y finalmente el olvido. Málaga se ha convertido así en un museo de buenas intenciones, donde la distancia entre la maqueta y la realidad se mide en años de frustración colectiva. La ciudad sigue esperando ese salto modernizador que las administraciones prometen pero que la realidad tozuda se encarga de posponer.