El río Gaudalmina ofrece rutas en angosturas de roca con pozas y grutas espectaculares
Ruta acuática de río
Las Angosturas del Guadalmina: un paraíso acuático entre cañones que desafía al verano malagueño
El río Guadalmina esculpe en Benahavís un desfiladero de aguas cristalinas, toboganes naturales y pozas donde saltar, una ruta de nivel iniciación que se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados de la Costa del Sol
Hay lugares que se convierten en leyenda entre quienes los han pisado. Las Angosturas del río Guadalmina, en el municipio malagueño de Benahavís, son uno de ellos. Un cañón estrecho donde el agua ha ido tallando la roca durante siglos, creando un pasaje natural que invita a perderse entre sus paredes.
El río, que tiene caudal durante todo el año, serpentea entre gargantas profundas y pozas de un color turquesa que parece sacado de una postal. La ruta, de unos tres kilómetros, se completa en aproximadamente dos horas y media. Y es que el recorrido, aunque accesible, no deja indiferente a nadie.
Saltos, toboganes y pozas
La aventura comienza en la conocida como Poza de las Mozas. Un lugar de gran profundidad donde los más atrevidos pueden lanzarse desde rocas de hasta tres metros de altura. Y es que saltar a la primera poza se ha convertido en toda una tradición entre los habituales.
Pero no todo son saltos. La propia roca ofrece un tobogán natural por el que deslizarse hasta el agua. Una experiencia que combina la emoción de un parque acuático con la belleza salvaje de la naturaleza. Los más prudentes, eso sí, pueden ayudarse de una cuerda amarrada en la parte alta para bajar con seguridad.
El paisaje, eso sí, cambia según se avanza. Hay tramos en los que el agua apenas cubre el calzado, y otros en los que no se hace pie y toca nadar. El fondo, lleno de piedras con verdín, exige precaución para no resbalar. Pero merece la pena. Las paredes del cañón, estrechas y elevadas, apenas dejan pasar la luz solar en algunos puntos, lo que crea un ambiente fresco incluso en los días más calurosos.
Varias zonas profundas solo pueden ser atravesadas a nado
Ecosistema vivo entre paredes de roca
El valor de este paraje va más allá de su belleza escénica. Las Angosturas están dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sierras Bermeja y Real. Un entorno que alberga una rica biodiversidad: adelfares, aves, pequeños reptiles y, en las pozas, ranas, tortugas y peces.
El río Guadalmina nace en Sierra Bermeja y, al llegar a Benahavís, se encaja formando este angosto paso. El resultado es un cañón de paredes rocosas que se elevan a ambos lados, creando un paisaje espectacular que cambia con cada recodo. No es de extrañar que muchos lo consideren uno de los cañones más bonitos de la provincia.
No es necesaria experiencia
El descenso, que discurre en sentido descendente desde el propio pueblo de Benahavís, tiene un desnivel de unos 50 metros. La ruta es circular: el regreso se realiza por una acequia que discurre por encima del río, a la que se accede tras atravesar un bonito puente. Un recorrido que permite disfrutar del cañón desde otra perspectiva.
En la ruta hay que atravesar una pequeña presa sobre el río Guadalmina
Una joya que pide paso (y respeto)
La fama de las Angosturas ha crecido en los últimos años. Su proximidad a la gran conurbación de la Costa del Sol y su fácil acceso la han convertido en una de las rutas acuáticas más populares de la provincia. Tanto que el Ayuntamiento de Benahavís ha tenido que regular el acceso para preservar el entorno.
El acceso es ahora con cita previa, en grupos de máximo 10 personas. El horario, de 10:00 a 20:00 horas, y la última salida para bajar el cañón, a las 19:00. Una medida que, aunque limita la afluencia, garantiza que quienes logren reserva puedan disfrutar del cañón en todo su esplendor, sin aglomeraciones y con la naturaleza como única protagonista.