Los acusados, en segunda fila. La madre, a la derecha de la imagen
«Debería haber tenido el bebé en el campo, lo habría enterrado y nadie se habría enterado»
La acusada de matar a su bebé prematura y arrojarla a un contenedor hizo esa confesión en una llamada intervenida por la Policía, según se ha escuchado hoy en el juicio con jurado popular. Piden prisión permanente revisable
«Debería haber tenido el bebé en el campo, lo habría enterrado y nadie se habría enterado»». Esta es la estremecedora reflexión de la madre que dio a luz a una bebé prematura en un coche y entregó el cuerpo a su cuñado para que lo arrojara a un contenedor. La mujer hizo esa confesión durante una llamada telefónica con una amiga, sin saber que la Policía tenía intervenidas sus comunicaciones. Así lo ha relatado este lunes un subinspector de la Policía Judicial durante el juicio.
El contenido de esa llamada ha centrado buena parte de una jornada en la que también han declarado varios agentes que han intervenido en el caso y que han coincidido en un extremo que la acusación considera clave: la bebé presentaba movimientos cuando ha sido localizada. Uno de los policías nacionales que cubrió el caso ha afirmado que, cuando llegó, la criatura «tenía algún espasmo» y que «una piernecita se le movía». Su declaración ha apuntado, así, a la existencia de signos de movimiento en el momento en que fue atendida.
Otro agente, compañero del primero, ha declarado en la misma línea. Ha explicado que, cuando ellos llegaron a la calle de l´Aterratge de Porto Cristo, la pequeña presentaba movimientos. Según ha relatado, en ese momento los agentes municipales la llevaron al hospital mientras ellos se quedaban «asegurando la zona».
A esas manifestaciones se ha sumado otro mando policial, en cuyo interrogatorio se ha reproducido además la llamada que una vecina hizo al 112. En esa grabación, la mujer alertaba de que había escuchado a una mujer llorando en el interior de un coche y había visto a un hombre arrojar algo a un contenedor. «No sé si es un bebé o un animal muerto. Me parece haber visto un bebé», decía en aquella comunicación con la operadora de Emergencias.
Era un bebé. Una niña de entre 26 y 27 semanas que nació en el coche del cuñado de la madre, después de que este y la hermana de la mujer -ambos también procesados- fueran a buscarla a la casa en la que entonces vivía. La clave judicial en torno a la que gira todo el juicio es si la pequeña nació muerta o si falleció por la falta de socorro de sus familiares. En este sentido, cabe recordar que en las primeras sesiones del juicio celebrado en 2025 declararon un doctor que estaba de guardia de Pediatría y una médica de Urgencias y ambos consideraron que la bebé nació viva, aunque también apuntaron que, por las circunstancias del parto y por el tiempo transcurrido entre el rescate del contenedor y la llegada al centro hospitalario, podía haber llegado sin signos de vida.
Segundo juicio y petición de prisión permanente revisable
La vista oral se enmarca en el segundo juicio con jurado por estos hechos, después de que el primero, celebrado a finales de octubre de 2025, tuviera que ser anulado antes de concluir. El procedimiento ha arrancado de nuevo con la constitución de un nuevo jurado popular y con la repetición de una causa en la que han vuelto a sentarse en el banquillo la madre y el tío de la bebé, para quienes la Fiscalía ha solicitado la prisión permanente revisable como supuestos autores de sendos delitos de asesinato. También ha estado acusada la cuñada de la mujer, que se ha enfrentado a una multa de 5.400 euros como supuesta autora de un delito de omisión del deber de socorro.
Según ha sostenido el Ministerio Público en su escrito de acusación, los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023, cuando la mujer, embarazada de «26 o 27 semanas», se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaba junto a los otros dos procesados. Siempre según la versión de la Fiscalía, después de dar a luz, y «a pesar de encontrarse en las inmediaciones de un centro hospitalario», la madre «entregó el cuerpo del neonato» al hombre para que lo arrojara «a un contenedor próximo» y, después, huyeron del lugar.
La fiscal es contundente: «A la bebé la mataron»
La fiscal ya defendió en la primera sesión del juicio posteriormente anulado que la bebé «nació viva y llegó caliente al hospital», adonde fue trasladada tras ser localizada en el contenedor. «A la bebé la mataron porque la tiraron al contenedor y la abandonaron», sostuvo entonces en su informe inicial, una tesis que ha vuelto a sobrevolar esta nueva vista.
Frente a la tesis acusatoria, las defensas han mantenido desde el inicio una posición distinta. El letrado de la madre llegó a admitir en la primera vista oral que lo ocurrido era «una barbaridad», pero sostuvo que «ella no es una asesina». Por su parte, la letrada que defiende al tío de la bebé argumentó que el hombre no sabía que su cuñada estaba embarazada ni que lo que arrojaba al contenedor era un bebé. «Nunca se podía imaginar que había depositado un feto humano», aseguró entonces.
El juicio que ahora se celebra ha repetido, por tanto, una vista que tuvo que interrumpirse el 6 de noviembre de 2025 por las dudas surgidas en torno a la competencia profesional de un perito propuesto por las defensas. La jueza tuvo en cuenta que la única prueba aportada por la defensa, el informe de ese experto, que sostenía que el bebé «murió de un aborto», no podía considerarse válida porque la Ley de Enjuiciamiento Criminal exige que quien emita ese tipo de dictamen tenga un título oficial.
La magistrada entendió entonces que no podía continuar celebrándose el juicio porque, de forma sobrevenida, la defensa se quedaba sin prueba y se comprometían principios como «la igualdad de armas», además del «derecho de defensa» y de «tutela judicial efectiva» que reconoce la Constitución. Esa decisión obligó a anular el procedimiento y a reiniciarlo con un nuevo jurado popular.