Moritz Bonin, el animador del Dutty Free del aeropuerto de Palma en uno de sus vídeos

Moritz Bonin, el animador del Dutty Free del aeropuerto de Palma en uno de sus vídeos

El actor que baila en el aeropuerto de Palma para pagar una deuda de 15.000 euros como autónomo

Moritz Bonin, actor y animador, ha convertido sus jornadas en el Duty Free en un espectáculo viral mientras trata de saldar una deuda que, asegura, contrajeron terceros

La imagen se repite cada semana en el aeropuerto de Palma. Cientos de turistas caminan apresurados hacia sus puertas de embarque cargados con maletas, cuando de repente se topan con un improvisado espectáculo. Un empleado del Duty Free, equipado con un altavoz, comienza a bailar e interactúa con los viajeros. Los vídeos arrasan en redes sociales como TikTok e Instagram: «¿Qué desayuna este hombre por la mañana?», se preguntan los usuarios sobre su vitalidad.

Tras las gafas de sol de estrellas con purpurina, el ritmo y el desparpajo de Moritz Bonin —el actor y animador que da vida a este fenómeno viral— hay una deuda de 15.000 euros y la lucha de un autónomo. Según ha contado en el diario local Última Hora, Bonin sufrió un revés como trabajador autónomo tras verse atrapado por una deuda de casi 15.000 euros pendiente de cobro, generada por terceros que incumplieron sus compromisos económicos. «Podía transformar aquella frustración a través de las dos cosas que nadie puede quitarme: mi humor y mi alegría», ha confesado el artista en declaraciones al citado medio.

Para salir adelante y proteger a su familia, Bonin aceptó cualquier empleo que se cruzara en su camino. Desde desmontar equipos de sonido en bodas hasta altas horas de la madrugada, hasta encontrar su hueco como animador en la zona comercial del aeropuerto de Palma.

Al principio no sabía exactamente qué hacer en este puesto. Fue probando diferentes fórmulas hasta que decidió pasearse con su altavoz y entretener. «Si tengo que pasar cuatro días a la semana bailando durante seis horas, ¿por qué no grabarlo?», pensó.

Vuelve a su escuela de teatro

Pero el animador reconoce que no todos los días se siente con ánimos de bailar frente a miles de desconocidos y que a veces le incomoda que le graben sin conocer su verdadera historia. «Detrás de cada baile y de cada vídeo hay un padre que solo quiere que a sus dos hijas no les falte nada», subraya, asegurando que volvería a bailar o si eso significa «hacer el ridículo mil millones de veces» si con ello consigue la estabilidad familiar.

Con el final de la temporada estival, Moritz Bonin se despide temporalmente de las terminales de Son Sant Joan de Palma para regresar a La Sibil·la Teatre, su escuela de interpretación, y el circuito de teatro infantil en los colegios mallorquines.

«No creo que haya hecho nada extraordinario. Simplemente bailo para conservar la luz, la alegría y un alma limpia frente a las personas que mienten o prometen cosas que después no cumplen», reflexiona sorprendido aún por la repercusión de sus vídeos. Hasta que cobre, subirá un vídeo baile cada día en su cuenta @moritzactor, donde contabiliza las jornadas hasta pagar una deuda que no generó él pero que le tocó apechugar.

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